lunes, 10 de febrero de 2014

Críticas en la vida de pareja

Criticar lo menos posible a tu pareja es una forma de mostrar respeto hacia sus puntos vulnerables. Sin embargo, solemos caer en el error de criticar más que elogiar a nuestra pareja, para hacerle sentir dolor, que se crea culpable y conseguir así de ella lo que pretendemos. No obstante, la crítica produce el resultado opuesto: resistencia al cambio, ponerse a la defensiva y , en el peor de los casos, resentimiento.

El mayor error que podemos cometer es intentar cambiar la forma de pensar del otro para que se acerque a la de uno mismo.

Cuando sientas el urgente impulso de criticar, pregúntate: ¿Lo que estoy diciendo va a tener un impacto positivo? Tras esta reflexión habla de forma correcta, no ofensiva, eligiendo bien tus palabras. Muestra con tu pareja la misma cortesía que dedicarías a tu más querido amigo, o mejor aún, la que empleabas cuando erais novios.

La táctica a emplear en la vida de pareja para que tal relación se mantenga armónica se basa en dos premisas:

1. NO CRITICARSE (salvo en casos absolutamente necesarios)

2. MANEJAR SÓLO ELOGIOS (merecidos)
    Ejemplos: Te queda muy bien ese traje. Muchas gracias por dejarme el café recién hecho. etc

El fracaso de una pareja ya se puede predecir si abundan las críticas y las acusaciones, Para emparejarse, hemos de tener resueltos los problemas personales y no arrastrarlos a la futura convivencia.

Mira lo positivo

Dirigir indirectas o no elegir cuidadosamente las palabras con las que criticamos no son buenos sistemas para mantener una placentera relación de pareja. Una regla para evitar el deterioro de una relación amorosa podría titularse MIRA LO POSITIVO. Si tú te fijas sólo en la parte negativa de tu pareja, cosecharás de ella sólo sentimientos negativos. Lo que importa no es lo que ves, sino cómo lo miras.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

No se lo digas así... Díselo así

No le digas..     Mejor dile...
Tienes que ponerte a régimen (las críticas erosionan la relación) ¿Te gustaría que hiciéramos deporte juntos o probáramos algún  régimen de alimentación?
Tú nunca me prestas atención (convertimos al otro responsable de nuestro malestar) No me siento atendido/a por ti (así se expresa el sentimiento que uno tiene, no lo que le otro hace. Muchas críticas empiezan con el pronombre tú y acusar de modo directo causa, por lo general, ira y resentimiento. Es preferible que las quejas hablen de lo que tú quieres o cómo te sientes, Me gustaría saber de antemano cuándo no puedes llegar a la hora.
Nunca pasamos tiempo juntos Me gustaría que pasáramos más tiempo juntos
Tenemos que hablar.
Sé que te pasa algo. Cuéntamelo

La mejor manera de que un una persona libremente es propiciar una situación que no parezca acusatoria, sin que se sienta presionado por frases intimidatorias, que lo ponen a la defensiva. Es mejor decir:  Tengo la impresión de que te ronda algo por la cabeza Si quieres, hablamos de ello.
Tráeme el periódico ¿Podrías traerme el periódico, por favor?
Lo digo por tu bien El que la pronuncia se coloca en un plano superior al otro. Presume de saber lo que al otro le conviene. Es mejor decir ¿Te gusta así? Yo lo haría de otro modo.
¿Te puedo preguntar algo? Esta pregunta casi siempre tiene una connotación acusatoria. Es mejor decir: ¿Te importa que hablemos de...?
Pues tú, el año pasado, cometiste el error... No malgastes el tiempo recordando al otro sus posibles errores cometidos en el pasado. Es una crítica que no aporta nada constructivo. Sólo pone de relieve tu carácter resentido.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Mensajes del "Tú" - Mensajes del "Yo"

Mensajes del TÚ          
                            
Mensajes del YO                                               
"Tú" se concentra en la otra persona, Me haces enojar (culpa) cuando eres tan desconsiderado (juicio de valor). "Yo" se concentra en uno mismo.
Me siento enojada (comunicas un sentimiento) cuando llegas tarde (descripción de la conducta)
Cuando dices "Tú", no aceptas tu responsabilidad. Proyectas la culpa sobre el otro y lo responsabilizas de tu estado emocional.  Cuando dices "yo", te haces responsable de tus sentimientos.
Emites un juicio de valor, al decir "eres tan desconsiderado". Describes una conducta (cuando llegas tarde)
"Tú" invita a cerrar la comunicación, ya que evalúas a la persona. "Yo" invita a abrir la comunicación (no acusas, sino que dices cómo te sientes).

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Críticas entre padres e hijos

Sé indirecto antes que confrontacional

Los adolescentes reconocen en seguida la exageración y la teatralidad. Los hijos aborrecen qu eles des conferencias. En su lugar, es preferible tratar de convencerlos, expresándoles cómo te sientes. Explícale a tu hijo por qué es preocupante para ti su conducta.

Los hijos , por su parte, también necesitan que los padres reconozcan que su independencia va creciendo. Es importante darles más control en las tomas de decisión, siempre que su seguridad no esté amenazada.

Reconoce los sentimientos de los niños y los adolescentes

Los sentimientos y las emociones de los hijos deben tomarse en cuenta muy seriamente, incluso aunque los padres piensen que la situación no es importante. No subestimar sus quejas o aprovechar la situación para criticarlo por otras razones.

Los hijos se sienten atacados cuando les hacemos críticas, porque se pueden sentir ineptos. Puede ser que se vuelvan respondones, hostiles o desobedientes. La críticas no sólo no los animan a cambiar su conducta, sino que los puede volver resentidos, especialmente cuando no se han respetado las normas del Lenguaje Emocionalmente Correcto.

La mayoría de nosotros elige cuidadosamente las palabras cuando nos dirigimos a los amigos o a la gente que no conocemos. Sin embargo, cuando hablamos de nuestros hijos tendemos a decir las cosas sin pensarlas demasiado, lo que resulta muy perjudicial para ellos. No obstante, las críticas mal expresadas pueden sustituirse con técnicas de aprendizaje positivo. Veamos algunos ejemplos:

NO SE LO DIGAS ASÍ...                                    DÍSELO ASÍ...                                                 
¿Por qué no puedes ser más cuidadoso?              
¿Por qué nunca miras lo que estás haciendo?              
Si el hijo comete alguna torpeza, por ejemplo, rompe un vaso, no es conveniente reaccionar impulsivamente con preguntas críticas. Es mejor decirle lo que tiene que hacer para resolver el problema: Los cristales se tienen que recoger. Aquí tienes una escoba" Una reacción calmada es más efectiva que apuntar los defectos del hijo
¿Has ido esta tarde a clase en vez de ir al cine? Si un padre formula esta pregunta con tono acusatorio, la tendencia del hijo será negarlo, con lo que probablemente, se cree una tensa discusión. Es mejor dirigirse al hijo con tono calmado y decirle: Un vecino me ha comentado que le ha parecido verte en el cine esta tarde.
¿ Por qué nunca te acuerdas de dejar tu ropa ordenada en el armario? Cuando termines de estudiar, me gustaría que colocaras tu ropa en el armario.
Ordena tu habitación Es preferible formular la petición de forma específica: Por favor, pon toda esa ropa que está amontonada en la lavadora.
¡Que sea la última vez que lo haces! ¡Quiero ver tu cama hecha! Hay que evitar expresiones agresivas, amenazantes,o  chulescas. Con formas autoritarias se presiona al hijo o adolescente para que haga algo por obligación. Se le somete a un reto que él interpreta como un control.

Es mejor decirle, por ejemplo, Estaré orgulloso de ti si haces tu cama.
¡Te he dicho mil veces que... La exageración en la crítica le hace perder efectividad. Es mejor sugerir: ¿Recuerdas lo que te dije sobre...?
¡Quiero hablar contigo del problema ahora mismo! Ésta es la forma más segura de boicotear una buena comunicación con tu hijo. Cuando los adolescentes observan que sus padres se ponen muy serios y van a sermonearlos, generalmente desconectan. Resulta más eficaz iniciar la conversación de forma casual. Escoge el momento oportuno para discutir algo, por ejemplo durante una pausa publicitaria: Por cierto, ¿cómo está ese problema que tenías con tu profesor?
Pero si es muy fácil! Si me hubieras escuchado! Tal comentario puede hacerlo sentir más inepto. Es mejor decirle: No es fácil ¿eh?, pero vamos a ver si lo conseguimos.

Reflexiona si, con alguna frecuencia, utilizas con tus hijos éstas u otras frases críticas. Si es así, anótalas y busca otras alternativas correctas (no directas), y anótalas.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

El arte de elogiar


No hay que esperar a que las personas te rodean hagan algo bien hecho -y mucho menos extraordinario- para dedicarles alguna frase amable. Un detalle cotidiano, un favor, la simple apariencia mejorada, etc, es suficiente para practicar el elogio.

Elogiar es una maravillosa herramienta para motivar a la gente, Pero, con demasiada frecuencia, permitimos que se oxide por no usarla.

Hay que cuidar mucho el modo en que se emplea el elogio. Es preciso elegir bien el motivo, el momento, la forma de expresarlo -sin caer en la vulgaridad ni en la exageración-para que la alabanza sea creíble y convincente. Y, por encima de todo, no atravesar la sutil barrera que a veces existe entre la adulación gratuita y el elogio.

Entendemos por adulación la exageración de cualidades o inventarse las que no tiene. Adular es mentir. La mayoría de la gente es consciente de sus limitaciones y advierte en seguida cuando el elogio no es sincero.

Hay una manera de saber si te están elogiando o adulando. El adulador dirige sus halagos a lo que la persona es, no a lo que hace.

Adular: Enrique, eres el mejor conferenciante que jamás he escuchado.
Elogiar: Enrique, tu conferencia ha sido realmente atractiva. Necesitaríamos escuchar más charlas como las tuyas.




Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Maneras de reaccionar al elogio

Ritualística
Se expresan las gracias o se sonríe, devolviendo si procede, el elogio (Lo mismo digo, Tú también)

Complacida
Se manifiesta placer por el elogio recibido (Me alegro que te guste)

Aceptación con enmiendas
Se reconoce la alabanza, pero reaccionando con cierta incomodidad, e incluso a veces poniéndose a la defensiva, minimizando el mérito aludido (En realidad fue una idea de mi mujer, Fue simplemente una cuestión de suerte, Bueno, lo hago lo mejor que puedo, Me gustaría que fuera como tú dices).

Rechazo
Los elogios también pueden ser tan incómodos, molestos o turbadores para el receptor que los rechaza directamente (No puedo tomar en serio lo que dices, Tú estás ciego, Estás de broma, ¿no?). Tiene dudas sobre las capacidades que se atribuyen.

El elogio no constituye siempre, pues, una táctica emocional efectiva, especialmente cuando el destinatario lo percibe de forma absolutamente negativa. También puede depender de:

- El estado de ánimo del receptor (la mala intención con que éste lo reciba).
- La exagerada frecuencia con que se ejercita (el elogio tiene valor en función de su no abundancia).
- La falta de credibilidad (insinceridad) que la alabanza transmita.
- Los motivos ocultos que el mensaje pueda encerrar (intentar obligar a hacer algo).
- La percepción del elogio como preludio de una crítica.
- Percepción del elogio con el temor de no ser capaz de vivir al nivel de excelencia que han atribuido al elogiado.
- La persona de que proceda el elogio.  Si procede de alguien carente de gusto o inteligencia, por ejemplo.

Es decir, cuando la forma de expresar un elogio en el receptor expresa dudas, éste lo puede percibir como:

- Una amenaza para manipular su conducta.
- Un medio consciente o inconsciente de establecer la superioridad del que elogia.
- Una obligación de estar siempre a la altura del elogio.
- Un factor distanciador

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Reglas de oro para dar elogios

1- MANIPULACIÓN DE LA CONDUCTA

El elogio no deja de ser una evaluación. Y ser examinado siempre produce cierta incomodidad. ¡Nos pueden descubrir los defectos que tanto trabajo nos cuesta ocultar!

Las más recientes investigaciones psicológicas indican que cualquier evaluación -positiva o negativa - tiende a poner a la gente a la defensiva. Se tiende a pensar, pues, que todo elogio debe tener su contrapartida negativa (crítica). Probablemente, porque cuando se evalúa a alguien a menudo se intenta cambiar la dirección de su conducta. De alguna manera, el elogio se convierte en una evaluación negativa: si alguien intenta cambiarte, es que lo estás haciendo mal.

Por otro lado, el cambio de conducta que intenta propiciar el elogio no necesariamente beneficia al elogiado. Puede redundar en beneficio del elogiador. Por ejemplo, cuando elogiamos a un empleado por informar puntual, clara y ordenadamente de su actividad, nos está ahorrando tiempo y trabajo.


2- EVITA MOSTRAR SUPERIORIDAD

Elogiar es también una manera de ganar estatus sobre el elogiado. El que alaba se ubica en posición de enjuiciar al otro. Lo está catalogando.

3- OBLIGACIÓN DE ESTAR A LA ALTURA DEL ELOGIO

Otro de los aspectos más amenazantes del elogio es la obligación que el receptor siente - de continuar siendo- una persona loable. La responsabilidad de proyectar siempre nuestra mejor imagen. nuestro mejor yo, supone un esfuerzo tan grande que se convierte en un verdadero problema muy difícil de soportar. Es lógico, pues, que tratemos de defendernos de él.

4- LA INTELIGENCIA NO ES ELOGIABLE

Las personas que reciben alabanzas sobre su inteligencia acostumbran a rendir por debajo de su capacidad, tanto en sus estudios como en el trabajo. Los que reciben elogios por su inteligencia prefieren no arriesgarse en tareas difíciles o nuevas a cambio de asegurarse siendo considerados inteligentes.

El problema es que hay mucha gente que espera el elogio, lo necesita y lo agradece. Para muchas personas, su autoestima fluctúa hacia arriba o hacia abajo, en función de las frases positivas que reciben. Para ellas es importante sentirse valoradas por los demás. En nuestra sociedad hay excesiva dependencia de la aprobación de los otros, una tendencia que hay que reducir.

Si tu autoestima depende de los elogios recibidos, te verás obligado a comprobar continuamente que tu valor como profesional o como persona depende de si alguien te ha elogiado o no. La autoestima de la persona equilibrada sigue impasible tanto si se la vitupera como si se la elogia.


5- CUESTIÓN DE CREDIBILIDAD

Un elogio expresado por escrito puede ser aceptado más fácilmente que si es pronunciado cara a cara. Podemos saborearlo, reflexionar sobre él, sin necesidad de tener que reaccionar inmediatamente inventándonos la típica respuesta modesta. Incluso puede ser más creíble, y por ende, más gratificante.

6- EXAGERADA FRECUENCIA

Hay que evitar dedicar elogios con exagerada frecuencia a la misma persona. Abusar de ellos les resta autenticidad y  valor al reconocimiento, lo que puede provocar el rechazo del elogiado. De todos modos, para administrar bien el elogio hay que actuar como los médicos : aplicar la dosis más fuerte a los pacientes más débiles.

7- ELOGIA SINCERAMENTE

Una de las reglas básicas para que el elogio sea aceptado es que se diga con sinceridad. Las personas están más predispuestas a aceptar elogios que encajan con su propia evaluación. Recuerda también que un elogio no parecerá sincero ni creíble si, después de pronunciarlo, ¡le pides un favor al receptor del mismo!

8- SÉ ORIGINAL Y ESPECÍFICO

Repetir lo que millones de personas han dicho da la sensación que tu alabanza es mecánica, irreflexiva y, por lo tanto, sabida. Trata de que ésta sea personalizada y original. Recuerda que hay que elogiar lo que uno ha hecho bien, no lo que uno es.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Experimenta tú mismo

Parece una contradicción, pero es más fácil elogiar a la gente que tiene alta autoestima que aquella que es insegura. La que se autovalora alto espera el elogio, pero para la persona con baja autoestima, el elogio viola su sentido de la realidad (así que hay que moderarse con la alabanza).

Si dudas de los diversos efectos que el elogio puede provocar, te proponemos los siguientes ejercicios:

Ejercicio A

La próxima vez que elogies a alguien fíjate en qué clase de reacción provocas en tu receptor:

- ¿Se abre el diálogo, se pone a al defensiva, o se siente inseguro o incómodo?

- ¿Parece querer continuar la charla o terminarla?

- ¿ Parece estar más motivado para trabajar o menos incentivado?

Ejercicio B

Después puedes comprobarlo en ti mismo:

- ¿Cómo te sientes cuando recibes un elogio?
- ¿Qué haces o dices para responder al mismo?
- ¿Cómo te sientes cuando tú elogias?
- ¿Qué estás intentando conseguir con el elogio?

Resumiendo, puede decirse que es cuestionable que el elogio se siempre un combustible que motiva y estimula a la gente. Pero, por otro lado, no hay duda de que un elogio dado de forma correcta es extremadamente útil como lubricante en las relaciones humanas. Las mantiene en un estado equilibrado y armonioso que se parece a la felicidad. ¡Pero no te asustes si la situación no dura!

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

El elogio en las relaciones de trabajo

Digámoslo claro: no se puede esperar el máximo rendimiento de un empleado del que no se le reconoce la importancia de su  labor. Si un jefe quiere estimular a un subordinado para que trabaje a gusto, debe reconocerle su esfuerzo, su interés, y no escatimar elogios sinceros en los momentos oportunos y resaltar sus méritos. Si nunca lo hace, el empleado puede inferir -erróneamente- que su trabajo no es satisfactorio: Si no puedes decir nada agradable, no digas nada.

Las leyes ocultas de la motivación
Hoy se sabe, desde la perspectiva de la Inteligencia Emocional, que las personas no dejan nunca de estar motivadas. Lo que llamamos "desmotivación" no es otra cosa que un cambio de dirección de la motivación: ahora son otras las razones por las que nos movemos.

La clave para recuperar la motivación no es reencontrarnos con los antiguos motivos que nos hacían vibrar en el pasado, sino indagar e identificar las emociones que ahora nos invaden (resentimiento, angustia, culpa, miedo, etc)

Cuando este estado de insatifacción (o desmotivación) aparece, hay que interpretarlo como un síntoma que nos impulse a averiguar las verdaderas razones de nuestro desánimo.

¿Qué incentiva, pues a los trabajadores? Actualmente, está demostrado que a las personas no sólo se las motiva por razones externas, como por ejemplo, mejorando sus condiciones de trabajo, incrementando su sueldo o reduciendo sus tareas. Ninguna de estas ventajas, por sí solas, hará que el rendimiento de los empleados se eleve. Por lo general, los factores que más influyen son intrínsecos - cuando la motivación viene desde dentro, no desde fuera:

1- Un trabajo estimulante adaptado a la persona: intentemos averiguar qué es lo que el empleado desea de su trabajo y hagamos lo posible para satisfacerlo. Estará más a gusto y rendirá más.

2- Asumir responsabilidades: mientras más cosas pueda decidir por sí mismo, mayor será el esfuerzo que realizará para ponerlas en práctica.

3- Deseo de expresarse a sí mismo: interés por expresar la propia individualidad en el trabajo.

4- Deseo de reconocimiento y autoestimación: nada es más apreciado por un trabajador que el reconocimiento de sus méritos a través del elogio honesto.

Es emocionalmente básico hacer saber al empleado que su trabajo es importante, que tiene sentido, que contribuye a la evolución de la compañía con sus cualidades y conocimientos. Este tipo de mensajes refuerzan la autoestima del receptor, algo también necesario para que se considere "alguien" en la empresa. La importancia de la motivación en el trabajo la refleja la siguiente historia:

Un viajero se acercó a un grupo de canteros y le preguntó al primero:

- ¿Qué estás haciendo?
- Ya ves, respondió del otro, aquí sudando como un idiota y esperando que llegue la hora de largarme a casa.
- ¿Qué es lo que haces tú?, preguntó al segundo.
- Yo -dijo- estoy aquí ganándome mi sueldo para alimentar a mi familia.
- Y tú - preguntó al tercero-, ¿qué es lo que estás haciendo?
- Estoy - respondió- construyendo una catedral.

Cuando un empleado se identifica y comprende el sentido de su trabajo, esto es, el objetivo que la empresa quiere alcanzar, su motivación crece notablemente y se siente una pieza importante dentro de ese organigrama. Otra forma de hacerlo sentir importante es tenerlo al corriente de los futuros proyectos de la compañía.

Es cierto que, para cualquier empleado, la promoción, un mayor salario, las rotaciones para desempeñar diversas funciones, la comunicación, etc, son factores motivacionales. Sin embargo, si una vez satisfechos esos factores no van acompañados del reconocimiento por medio del elogio, todo el respeto por las demás reglas motivacionales puede fallar.

Las claves para un elogio efectivo en el ámbito laboral son:

1. Elogia siempre el trabajo bien hecho.
2. Aprende a elogiar sin emplear la adulación.
3. Haz sentir importante al empleado.
4. Mantenlo informado de los planes futuros de la compañía que le afecten.
5. Hazle sentir emocionalmente seguro en la compañía.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

El agradecimiento como elogio

Expresar gratitud cuando alguien te ha hecho un favor, por pequeño que éste sea, es una de las mejores fórmulas para mejorar una relación, tanto para el que expresa como para el que la recibe. Probablemente a ti te guste que te agradezcan un regalo o te reconozcan lo que has hecho por alguien, pues a los demás, obviamente, también. Pero hay personas reticentes a dar las gracias.

¿Por qué hay personas que no dan las gracias?

Algunos no han recibido el oportuno aprendizaje en la infancia y otros no lo han interiorizado.

De adultos, la persona obsequiada imagina que si se lo cumplimenta es por algún interés oculto. Este prejuicio es, por lo general, heredado de los padres cuando, delante de sus hijos hacen comentarios sobre "El mundo egoísta e hipócrita en el que vivimos, donde cada uno va a lo suyo y trata de aprovecharse de los demás".

La timidez, la vergüenza, o el creer que no somos merecedores de un detalle pueden, asimismo, impedir ejercitar el agradecimiento, es decir, la falta de confianza en uno mismo, o tener una baja autoestima.

Por último, algunos tampoco saben dar las gracias porque, desde su orgullosa perspectiva, están persuadidos de que cuando los demás hacen algo por ellos es porque era su deber (se lo debían).


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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

sábado, 11 de enero de 2014

Bajo el fuego de la crítica



Muchos episodios depresivos se ponen en marcha por culpa de una crítica externa: nuestra crítica interna puede desencadenarse  por la cáustica observación de alguna otra persona. Por ello, es importante manejar la desaprobación sin tomar una actitud defensiva ni perder la autoestima.


La crítica resulta más demoledora a unas personas que a otras, ¿a qué es debido? . La respuesta es simple: NO son las personas o sus comentarios lo que le molesta, sino los pensamientos negativos que se desencadenan, de los cuales USTED es el responsable. Nuestra reacción emocional será las consecuencia de estos pensamientos.

Normalmente, se dan tres tipos de errores mentales (distorsiones) cuando se activan estos pensamientos dañinos:

1- Generalización excesiva
2- Pensamiento todo-o-nada
3- Filtro Mental
4- Etiquetación, etc

El primer paso para superar el temor a la crítica tiene que ver con su propio proceso mental: aprenda a identificar los pensamientos negativos que experimenta cuando le critican. Luego escriba respuestas racionales que sean más razonables y menos perturbadoras.

Cuando la gente le critica, los comentarios que hacen pueden ser correctos o incorrectos. Si son incorrectos, usted no tiene razón alguna para sentirse mal. Se trata del error del otro, no del suyo.

Por otra parte, si la crítica es exacta, tampoco hay razón alguna para sentirse abrumado. No somos perfectos. Simplemente hemos de reconocer nuestro error y tomar las medidas necesarias para corregirlo.

Lo esencial del asunto es que sólo SUS pensamientos pueden angustiarle, y si usted aprende a PENSAR de una manera más realista, SE SENTIRÁ menos angustiado.

Ver también:

Paso 1 ante el ataque verbal: preguntas específicas. 

Paso 2 ante el ataque verbal: el desarme.

Paso 3 ante el ataque verbal: Negociación

Paso 1 ante el ataque verbal: preguntas específicas.


EMPATÍA.
Cuando alguien está atacándole o criticándole , puede que lo que diga el crítico sea correcto, incorrecto o parcialmente correcto. Pero no es prudente concentrarse en esa cuestión al principio. En cambio, plantee a esa persona una serie de preguntas específicas destinadas a averiguar exactamente lo que quiere decir. Trate de no emitir juicios o estar a la defensiva cuando hace las preguntas. Pida sin descanso más y más información específica. Trate de ve el mundo a través de los ojos del crítico. Si la persona le ataca con tópicos insultantes, pídale que sea más concreta y que indique exactamente qué es lo que le disgusta de usted. Esta maniobra inicial puede ayudarle mucho a sacarse de encima al crítico y a transformar una interacción ataque-defensa en otra de colaboración y respeto mutuo.

Al hacer preguntas específicas reduzco al mínimo la posibilidad de que me rechace. Además, al escucharlo le estoy prestando una atención especial para poder comprender la situación tal como la ve usted. Esta actitud tiende a diluir cualquier irritación y orientar el intercambio hacia la solución de los problemas en lugar de llevarlo a la atribución de culpas o el debate.

Ésta es la primera regla: aun cuando piense que la crítica es completamente injusta, responda con empatía haciendo preguntas específicas. Aunque le insulte, continúe haciendo preguntas. Este método frecuentemente calmará los rugidos del león y sentará las bases para crear una discusión más sensata.



Paso 2 ante el ataque verbal: desarmar al crítico

Si alguien le está atacando verbalmente, tiene usted tres opciones:

1- Resistir y devolver los disparos (esto suele terminar en guerra y destrucción mutua)
2- Escapar o tratar de esquivar las balas (esta actitud a menudo produce humillación y pérdida de autoestima)
3- Quedarse en el mismo sitio y desarmar hábilmente al oponente (la solución más satisfactoria)

¿Cómo se logra esto? Es simple: ya sea que su crítico tenga razón o esté equivocado, inicialmente busque , una manera de coincidir con él., admitiendo su error y buscando una alternativa.

Ahora, suponga que la persona que le está atacando le está haciendo críticas que para usted son injustas y en absoluto válidas. ¿Qué pasaría si resulta poco realista que usted cambie? Es fácil: usted puede coincidir en principio con la crítica o puede hallar una pizca de verdad en la afirmación y estar de acuerdo, o puede admitir que la aflicción de la persona es comprensible porque se basa en su manera de percibir la situación.

Éstas son las reglas del juego:

1- buscar la manera de coincidir con el adversario.
2- evitar los sarcasmos y las actitudes defensivas
3- decir siempre la verdad

De esta manera, el irritado crítico, por lo general habrá perdido ímpetu. Dado que yo no contraataco, sino que, por el contrario, busco la manera de coincidir con mi oponente, la persona parece quedarse rápidamente sin municiones: he logrado desarmarla.

Como práctica, puede escribir diálogos imaginarios entre usted y un crítico hostil, pensando cómo podría contestar.

Notará que usted tiene una tendencia profunda, casi irresistible, a defenderse cuando se le acusa injustamente. ERROR! Si usted cede ante esta tendencia, verá que la intensidad del ataque de su oponente aumentará.

Paso 3 ante el ataque verbal: devolución y negociación

Una vez que haya escuchado a su crítico, empleando el método de la empatía, y lo haya desarmado encontrando alguna manera de coincidir con él, se encontrará en condiciones de explicar su posición y sus emociones con tacto pero con firmeza, y de negociar cualquier diferencia real.

Supongamos que el crítico está absolutamente equivocado. ¿Cómo puede expresarlo sin ser destructivo? Se trata de algo sencillo: puede expresar su punto de vista objetivamente reconociendo que podría estar equivocado. Evite endilgarle etiquetas destructivas a su crítico.

Si el crítico sigue sermoneándole, reiterando una y otra vez el mismo tema, usted simplemente puede repetir su respuesta con cortesía pero con firmeza una y otra vez hasta que la persona se canse.

A veces la solución será algo intermedio. Quizá tenga que transigir en parte, pero si ha aplicado correctamente las técnicas de la empatía y el desarme, es probable que consiga más de lo que desea.

En muchas ocasiones usted estará totalmente equivocado y el crítico tendrá razón. En este caso el respeto de su crítico por usted probablemente aumentará. Entonces agradezca a la persona que le haya proporcionado la información y pida disculpas por cualquier daño que pudiera haberle causado.

Quizás usted piense que tiene derecho a defenderse cuando alguien le critica y se pregunta por qué debe quedar bien con la otra persona. ¿No es humano irritarse y perder los estribos?

Lo crucial de este método no estriba en expresar o no lo que siente, sino en la manera de hacerlo.  Si usted estalla, puede sentirse bien momentáneamente, pero a la larga puede que le perjudique y se ha privado de la posibilidad de aprender lo que el crítico estaba tratando de demostrarle. Y lo que es peor, usted puede llegar a experimentar una reacción depresiva y castigarse excesivamente por su ataque de malhumor.

martes, 7 de enero de 2014

Sentirse Bien Estando Solo

Las personas que no tienen pareja (llamadas ahora singles) tienen mayores dificultades cuando tienen tiempo libre, como los fines de semana o festivos. Estos momentos de soledad pueden llegar a ser insoportables y conducir a la depresión.

Un plan de actividades es una estrategia útil para superar la melancolía de la soledad que sobreviene los fines de semana.

Podemos planear ir a la peluquería, salir de compras, visitar un museo, leer un libro o pasear por un parque. El pan diario de actividades puede ayudarte para organizarte a combatir el letargo y la apatía.


En un principio es conveniente escribir un plan  por horas. Aún cuando sólo podamos realizar una parte del plan, el simple acto de crear un plan de acción para cada día puede resultar inmensamente útil.

Es contraproducente pensar que no tiene sentido hacer nada solos, ya que nos quedaremos en casa y entonces nos sentiremos desdichados.

Podemos incluir en nuestro plan de actividades algunas que realicemos solos y otras con compañía (amigos, familia). Quizás nos sorprendamos al ver que las cosas que hicimos solos fueron más gratificantes de lo que pensábamos. Además, cuando vamos solos es más fácil que conozcamos a alguien, sobretodo si son actividades "sociales" como patinar, in en bici, jugar a paddle o bailar salsa, por decir algunas.

En Barcelona puedes aprender a patinar gratis (http://www.patinarbarcelona.com/ o https://www.facebook.com/groups/Joaquimgalvez/) y también hay numerosas escuelas de salsa. Yo aprendí en la Antilla (http://www.antillasalsa.com/es/escuela.html).

(Si quieres saber más sobre este tema, te recomiendo el libro Sentirse Bien de David Burns, Una Nueva Terapia contra las Depresiones)

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Distorsiones Cognitivas, la clave de nuestros problemas



La mayoría de nuestros problemas emocionales los causamos nosotros mismos, vemos cosas donde no las hay, distorsionamos la realidad. Los psicólogos han clasificados estas distorsiones en 15 categorías, listadas a continuación.

Cuando tengamos problemas, es útil mirar esta lista y buscar alternativas a nuestra interpretación de los hechos.

DISTORSIONES COGNITIVAS
ALTERNATIVAS (MODIFICAR LAS DISTORSIONES COGNITIVAS)
1. Filtraje o Abstracción selectiva: usted elige un detalle negativo de cualquier situación y se fija exclusivamente en él, percibiendo así que toda la situación es negativa.

Cuando usted está deprimido, todo lo que permite entrar usted en su mente es negativo.
Buscar aspecto positivos de la situación.
2. Pensamiento polarizado (todo-o-nada)
Las cosas se valoran como buenas o malas, blancas o negras, olvidando grados intermedios. 

Esta manera de evaluar las cosas no es realista, porque la vida rara vez es completamente blanca o negra.  Si usted trata  de situar sus experiencias en categorías absolutas, a la fuerza estará constantemente deprimido, porque sus percepciones no se ajustarán a la realidad.

Graduar la situación. Preguntarse: ¿Entre esos dos extremos, hay grados intermedios? ¿Hasta qué porcentaje eso es así?

3. Sobregeneralización (generalización excesiva)
Sacar una conclusión general de un solo hecho particular sin base suficiente
Cuando usted generaliza en exceso, llega arbitrariamente a la conclusión de que algo que le ha ocurrido una vez volverá a sucederle una y otra vez.

Palabras que se suelen decir:
"Todo...Nadie...Nunca...Siempre...Todos...Ninguno"
Concretar y buscar pruebas. Preguntar:
¿Cuántas veces ha ocurrido eso realmente?, ¿Qué pruebas tengo para sacar esa conclusión? ¿Hay algún caso contrario a que eso sea siempre así?



4. Interpretación del pensamiento

Usted supone que otras personas le desprecian,  sin base alguna , y no se toma la molestia en comprobarlo.

Quizás usted responda a estas reacciones negativas imaginarias retrayéndose o contraatacando. Esta conducta contraproducente puede actuar como una profecía que se cumple a sí misma e iniciar una interacción negativa en una relación cuando en el fondo no pasaba nada.
Buscar pruebas, dejar de suponer. Preguntarse: ¿Qué pruebas tengo para suponer eso?, ¿Puedo hacer algo para comprobar si esa suposición es así? Indagar porqué la otra persona ha reaccionado de una manera que no le gusta.
5. Visión catastrofista
Adelantar acontecimientos de modo catastrofista para los intereses personales, en ponerse sin prueba alguna en lo peor para uno mismo. .Las palabras que se suelen decir son: " 
¿Y si me ocurre a mi...tal cosa?".
Dejar de anticipar, centrarse en el presente y valorar posibilidades. Preguntarse: ¿Otras veces lo he pensado, y que ocurrió realmente?, ¿Qué posibilidades hay de que eso ocurra?


6. Personalización
Las palabras que se suelen decir son: " 
"Lo dice por mi", "Hago esto mejor (o peor) que tal".


Buscar pruebas y efectos. Preguntar: ¿Compararme cuando salgo perdiendo, me ayuda en algo? ¿Qué pruebas tengo de que eso es así? ¿Tener menos de algo que otra persona, me convierte en menos persona, o en una persona con menos de eso (concreto)?
7. Todo / ningún control
O bien la persona se suele creer muy competente y responsable de todo lo que ocurre a su alrededor, o bien en el otro extremo se ve impotente y sin que tenga ningún control sobre los acontecimientos de su vida.
Las palabras que se suelen decir son: " 
"No puedo hacer nada por...”, "Solo me sentiré bien si tal persona cambia tal", "Yo soy el responsable de todo...”
Buscar pruebas y otros motivos para el caso. Preguntarse: ¿Qué pruebas tengo para creer que eso depende solo de eso?, ¿Puede haber otras causas o motivos que hayan afectado a esto?






8. Justo / injusto
Valorar como injusto todo aquello que no coincide con nuestros deseos, 

Las palabras que se suelen decir son: "  No hay derecho a...”, "Es injusto que...”, "Si de verdad tal, entonces...cual".
Dejar de confundir lo que se desea con lo justo. Escuchar los deseos de otros. Preguntarse: ¿Tiene esa persona derecho a una opinión distinta a la mía?, ¿Si las cosas no salen como quiero son injustas, o tan solo suceden de manera distinta a como me gustaría?

9. Si cambiase...
Creer que el bienestar de uno mismo depende de manera exclusiva de los actos de los demás. La persona suele creer que para cubrir sus necesidades son los otros quienes han de cambiar primero su conducta, ya que creen que dependen solo de aquellos
Comprobar si usted puede hacer algo, haga el otro algo o no. Preguntarse: ¿Qué pruebas tengo para creer que el cambio solo depende de esa persona?, Aunque eso no cambiase, ¿Podría hacer yo algo?


10. Lo pienso, luego es verdad 
Consiste en creer que lo que la persona siente emocionalmente es cierto necesariamente. Si una persona se siente irritado es porque alguien ha hecho algo para alterarle, si se siente ansioso es que hay un peligro real.
Descubrir el pensamiento automático que acompaña a la emoción y comprobarlo. Preguntarse: ¿Qué pensé para sentirme así? ¿Tengo pruebas para creer que eso es así siempre?

11. Etiquetación:
Cuando etiquetamos negativamente, globalizamos de manera general todos los aspectos de una persona o acontecimiento, reduciéndolo a un solo elemento. Esto produce una visión del mundo y las personas estereotipada e inflexible. 
Buscar casos que escapen a la etiqueta Preguntarse: ¿Yo soy así 100%, o hay otros aspectos de mi que escapen a esa etiqueta?. Hacer lo mismo cuando calificamos a otra persona.

Cambie su manera de hablarse a sí mismo: "cometí un error" en vez de "soy un fracaso".
12. Culpabilidad
Atribuir la responsabilidad de los acontecimientos bien totalmente a uno mismo, bien a otros, sin base suficiente y sin tener en cuenta otros factores que contribuyen a los acontecimientos.

Lo que hace la otra persona es finalmente responsabilidad suya, no de usted.
Buscar otros motivos o razones para el caso. Comprobar la utilidad. Preguntarse: ¿Qué pruebas tengo para creer eso?, ¿Puede haber otros motivos distintos a los que yo achaco a esto?, Culparme, ¿Qué problema cambia?
13. Deberias
Mantener reglas rígidas y exigentes sobre como tienen que suceder las cosas o cómo se tienen que comportar las personas.
Flexibilizar la regla. Comprobar su efecto. Preguntarse: ¿Qué pruebas tengo para decir que eso debe ser así necesariamente?. ¿Puedo comprobar si es tan grave si eso no ocurre como yo digo que debería ocurrir?
14. Tengo razón sí o sí
Tendencia a probar de manera frecuente, ante un desacuerdo con otra persona, que el punto de vista de uno es el correcto y cierto. No importa los argumentos del otro, simplemente se ignoran y no se escuchan
Dejar de centrarse solo en sí mismo. Escuchar al otro. Preguntarse:
¿Estoy escuchando realmente al otro?, ¿Tiene esa persona derecho a su punto de vista? ¿Puedo aprender algo de su punto de vista sin hacerme una idea prejuzgada de ella?
15. Ya se solucionará 
Tendencia a no buscar solución a problemas y dificultades actuales suponiendo que la situación mejorará "mágicamente" en el futuro, o uno tendrá una recompensa en el futuro si la deja tal cual.
Buscar las soluciones en el presente. Preguntarse: ¿Tengo pruebas para decir que no puedo hacer algo ya para cambiar esto?, ¿Qué podría ir haciendo ya?
16. Descalificar lo positivo

Transformar las experiencias neutras o incluso positivas en negativas.

Por ejemplo, cuando nos elogian, nos descalificamos "Quiere quedar bien y nada más".

La hipótesis que predomina en su pensamiento depresivo es "yo soy de segunda clase", "ha sido casualidad, no tiene importancia".

Anotar las cosas positivas que nos han dicho o nos han pasado  y desechar cualquier pensamiento negativo. Agradecer los cumplidos.
17. Error del adivino
Usted imagina que sus predicciones negativas como un hecho, aunque no sean realistas (no tiene evidencias).

Por ejemplo, usted piensa que su amigo le ignora porque no le responde su mensaje, pero quizás es que no le ha llegado.
Comprobar nuestros pensamientos preguntando a la otra persona.

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jueves, 2 de enero de 2014

¿Cómo convenzo a mi hijo de que vaya al psicólogo?





Aquí hay diferentes argumentos que puedes utilizar para convencer a tu hijo o hija que vaya al psicólogo /a.

  • Los psicólogos no solamente tratan a personas que tengan algún tipo de trastorno mental sino también a personas que desean mejorar, superar sus dificultades y tener una vida plena y satisfactoria. 
  • No le van a decir lo que tiene que hacer, sino que le orientarán sobre diversas alternativas que por experiencia les ha funcionado a muchas personas. 
  • Al final, la persona será la que decida cómo desea sentirse y cómo desea llevar su vida. 
  • Pedirle  que considere qué es lo peor que le podría suceder si asiste a una cita con el psicólogo.
  • Vencer los pre-juicios sobre que el psicólogo se pondrá en su contra. Los psicólogos no suelen juzgar a las personas ni buscar culpables sino encontrar las mejores alternativas de solución para que la persona libremente pueda optar por la que considere más conveniente para su caso específico.
  • Puede resultar contraproducente insistirle o forzarle a hacer algo de lo que la persona no está convencida. Por lo tanto, se recomienda persuadirla de que el objetivo principal es el bienestar de todos los integrantes de la familia, que se trata de mejorar su calidad de vida, la cual aparentemente no debe ser muy satisfactoria para dicha persona en la actualidad y, como todos, deseará gozar de una vida tranquila y plena.
  • Motivar a la persona haciéndole comprender que la situación actual aún está a tiempo de poder ser solucionada. De lo contrario, los conflictos podrán incrementarse y luego podría resultar más complicado resolverlos conllevando incluso a otros problemas. 
  • Hacerle ver el daño que se está provocando a sí mismo y a los demás pero dejando claro que no es una mala persona sino sólo alguien que necesita ayuda. Vale aclarar que en ocasiones la persona no está muy interesada en los daños que se provoca a sí mismo pero en cambio, se preocupa por el daño que pueda hacerle a su pareja o a su familia. Entonces éste será el campo de batalla principal: mostrarle que la ayuda psicológica no sólo podría ayudarle a él mismo sino que también podría ayudar a ese otro significativo. Debemos tener presente que en esta técnica lo más importante es no denigrar a la persona sino mostrarle que necesita ayuda e incluso motivarlo diciéndole que su problemática tiene solución. Caso contrario podríamos causar más mal que bien.
  • Aprovechar los momentos t en los cuales la persona se percata que algo no está bien, esos instantes en que duda de sus comportamientos y se pregunta si sería posible eliminarlos.
  • Hacerle comprender que el psicólogo es un profesional que no sólo atiende las psicopatologías sino que también nos ayuda a encauzar la vida y a superar las dificultades. En este caso es importante puntualizar que el psicólogo no le juzgará ni le dirá lo que tiene que hacer. El psicólogo es sólo un profesional que le mostrará alternativas para solucionar su problema y le acompañará en el camino.
  • Dejarle la idea de que no pierde nada con acudir a una consulta; si no le agrada, siempre podrá buscar otro profesional.
  • No presionarle. A nadie le gusta sentirse presionado o pensar que otra persona se está inmiscuyendo en sus asuntos privados. Por ello, los argumentos que se usen deberán ser moderados en el tono emocional.
  • Detectar las verdaderas cosas que le son significativas a la persona porque éstas se podrán usar como un argumento que le convenza. Algunas personas pueden negarse a hacer las cosas por sí mismos pero lo harían por los otros o por mantener un trabajo o una pasión.
  • Explotar la disonancia cognitiva. Generalmente no soportamos la disonancia cognitiva, por ello, si una persona es muy flexible en su vida cotidiana, no soportará que le digamos que su falta de flexibilidad le impide ir al psicólogo. Una estrategia que no es la ideal pero que la persona asumirá como un desafío personal.

Si todas estas técnicas no funcionan siempre es posible encontrar profesionales que realicen una consulta a domicilio donde la persona y el psicólogo podrán llegar a un acuerdo para iniciar a recibir la terapia (o no).

Cuándo un adolescente necesita un psicólogo




Los adolescentes o los padres puede pedir ayuda psicológica cuando:
  • El estado de ánimo está afectando negativamente el funcionamiento en el ámbito escolar,  o social y/o se observan frecuentes arranques de ira y/o malhumor.
  • Si se presentan estados depresivos, mostrando una actitud negativa, con acompañado de falta o aumento de apetito, dificultad para dormir e ideas relacionadas con la muerte.
  • Cuando hay baja autoestima,  reproches, conductas autodestructivas o hay También cuando se observan conductas adictivas en relación al alcohol, las drogas y el uso de Internet.
  • Si existe desorientación vocacional, dificultad para encauzar la propia vida o enfermedades psicosomáticas como cefaleas, intensas gastritis, colon irritable y/o trastornos de alimentación como la anorexia, bulimia y obesidad también debiera consultarse.


Que el niño o adolescente no hable o lo haga en poca medida en una reunión (sea de iguales o de adultos), nos llama menos la atención que el hecho de que se pase cuatro horas ininterrumpidas delante de la pantalla de un ordenador navegando, y apartando, o dejando de lado temporal y consiguientemente otras obligaciones. Pudiendo llegar en ambos casos a dos tipos diferentes de problemas: uno de ansiedad social, por ejemplo, y otro de adicción no tóxica; en este caso, a Internet. Es cierto, mi hijo apenas habla con la familia.  En el primero de los casos “no llega”, y, en el segundo, “se pasa”. Pero en ambos está generando posibles o probables problemas psicológicos.

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Adicción al juego online

Atención e Investigación de Socioadicciones

Barcelona - C/ Forn 7-9 Local 08014 Barcelona - Tel. 93.301.30.24 Fax 93.301.87.44

Para concertar visitas llamar al Tel. 93.301.30.24

La persona con este problema se caracteriza por jugar online durante un tiempo excesivo, más de 3 horas diarias y esta conducta se mantiene aunque se vaya convirtiendo en una obsesión que va reportando graves consecuencias negativas (fracaso escolar, conflictos familiares…).

Es un problema más habitual en adolescentes y jóvenes pero no es exclusivo de esta franja de edad. Estas personas empiezan a jugar como una vía de escape y entretenimiento pero terminan necesitando jugar para no sentir malestar, nervios… con el tiempo se muestran incapaces de reducir el tiempo de juego o de mantenerse sin jugar.

Normalmente este tipo de problemas se da con los denominados juegos de rol online, estos juegos por sus características facilitan el “enganche” a ellos.

Señales de alarma

  • La necesidad de estar jugando durante más tiempo va aumentando de manera progresiva hasta que produce una total pérdida de control sobre el tiempo que se invierte. Los intentos de control o reducción son infructuosos, la persona se muestra incapaz, es superior a ella.

  • Una de las señales de alarma más importante es el progresivo aislamiento. La persona poco a poco deja de hacer cualquier actividad, no se relaciona con amigos y familia y prefiere mantenerse jugando.

  • Abandono de responsabilidades: el fracaso escolar es muy habitual en la gente más joven, comienza con una bajada del rendimiento pero finalmente puede darse un absentismo escolar. En las circunstancias más extremas el estudiante puede llegar a plantear a sus padres el abandono de los estudios y no por ello plantearse el acceso al mundo laboral, se quedan al margen de su desarrollo personal y profesional, optan por una indeterminación.

  • En los adultos puede bajar el rendimiento laboral e incluso poner en peligro su estabilidad, debido a un injustificado absentismo. En amas de casa se puede apreciar un abandono de sus responsabilidades en el hogar en cuanto a limpieza, compras...

  • Problemas de atención y concentración debido a que la persona piensa continuamente en el juego y sus estrategias. Por el contrario, cuando la persona juega se centra tanto en el juego que es muy difícil llamar su atención.

  • Cuando la persona no puede jugar o se le impide, experimenta una serie de estados negativos como inquietud, angustia, depresión o irritabilidad, sin embargo cuando la persona juega puede experimentar estados de euforia y sobreactivación.

  • Pueden darse una variedad de síntomas físicos como consecuencia del mantenimiento prolongado de la postura y la conducta de juego: sequedad ocular, dolores de cabeza, dolor de espalda y articulaciones...

  • Pérdida de peso o excesivo aumento por una mala alimentación y deficiente ejercicio físico.

  • Alteración del ritmo de sueño. Se duerme pocas horas y habitualmente lo hacen durante el día, dejando las noches para jugar. De este modo se produce un desajuste que hace ir a la persona siempre cansada.

  • Descuido en el aseo personal.



Un problema creciente es que ciertos jugadores se aíslan progresivamente de su vida real y se obsesionan por su actividad en esos mundos virtuales compartidos.


Síntomas del problema

  • Obsesión: pensar continuamente en el juego.
  • Tolerancia: necesidad cada vez más mayor de pasar más tiempo en el juego para conseguir satisfacción, o recompena decreciente para un mismo tiempo de juego.
  • Pérdida de control: incapacidad de controlar, parar o disminuir la dedicación al juego.
  • Síndrome de abstinencia: ansiedad o irritabilidad cuando no se puede participar en el juego.
  • Negación: p.ej. mediante mentiras a familia y amigos acerca del nivel de implicación en el juego.
  • Ignorancia de consecuencias adversas: p.ej. cometiendo actos ilícitos para mantener la actividad, o mintiendo a otros para obtener financiación.

Todo sobre los porros


Indicios

  • Ojos colorados (pero se pueden poner colirio).
  • Pupilas dilatadas.
  • Olor en la ropa y en los dedos.
  • Cuando les da el bajón tienen un hambre atroz.
  • Si es fumador habitual, mostrará falta de atención, ojos achinados. Empieza a hablar y olvida lo que dice.
Cambios en el comportamiento
  • Falta de aseo en el cuidado personal.
  • Cambios de humor.
  • Deterioro en las relaciones con la familia y amigos.
  • Aumento del absentismo escolar.
  • Pérdida del interés en los deportes.
  • Cambios en los hábitos de comer o dormir.
  • Ver más indicios en esta página.
Riesgos relacionados con la marihuana 

  • Psicosis, 
  • Depresión, 
  • ansiedad, 
  • pensamientos suicidas y trastornos de la personalidad. 
  • Uno de los más citados es el “síndrome amotivacional” que describe una disminución de motivación o pérdida de interés en participar en actividades que antes eran gratificantes.

Los porros destrozan el cerebro del adolescente

DETRÁS DE ALGUNOS TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS Y DE COMPORTAMIENTO JUVENILES ESTÁN LOS PORROS.

  • Fumar porros de forma habitual en esta etapa vital incrementa las probabilidades de desarrollar con los años un trastorno psicótico
  • Se asocia a una alta tasa de fracaso escolar debido a problemas de memoria y de concentración y una mayor frecuencia de episodios depresivos y ansiedad. 
  • La investigación nos indica que el pronóstico es sombrío para los que lo hacen antes de los 15 o 16 años»
  • entre dos y tres porros diarios, una cantidad que los expertos consideran de claro riesgo para un desarrollo cerebral saludable.
  • Los estudios recientes indican, no obstante, que las consecuencias pueden ser muy distintas para el cerebro de un adolescente, que se encuentra todavía en pleno desarrollo y maduración. «Hasta los 22 o 24 años no alcanza su máximo metabólico y funcional»,
  • El riesgo de desarrollar esquizofrenia se multiplicaba por seis entre los que fumaban cannabis de forma regular a los 18 años.
  • No hay una edad segura para empezar, aunque es cierto que el riesgo disminuye a medida que se cumplen años y es mayor si se fuma antes de los 16»
  • Detrás de muchos fracasos escolares está el cannabis y eso nos debería poner en guardia y hacernos reaccionar»
  • La falta de percepción de peligro es una de las razones que esgrimen los expertos para explicar el alto nivel de consumo de la droga entre los más jóvenes y también uno de los principales motivos de alarma. Las encuestas escolares revelan que una cuarta parte de los alumnos considera que fumar de forma regular no produce problemas y muchos piensan que el riesgo es similar o inferior al del tabaco.
  • roblemas escolares y de conducta, comportamiento violento (verbal y en ocasiones físico), deterioro de la autoestima, patología psiquiátrica, como depresión o brotes psicóticos, trastorno del control de los impulsos… Estos son los síntomas más comunes 
  • La mayoría de adolescentes va a terapia lo hacen empujados por su familia, ya que no tienen conciencia de que su hábito cause problemas. 
  • Socialmente se ha menospreciado el riesgo de dependencia del cannabis, pero existe. Como también existe el síndrome de abstinencia, que se manifiesta de forma más leve y tolerable que el de otras drogas porque el organismo elimina el THC lentamente. Irritabilidad, ansiedad, disminución del apetito, cansancio, insomnio, dificultad para concentrarse son los signos habituales.
  • Al igual que en otras adicciones, abandonar el consumo no es sencillo. Tras entre seis (como mínimo) y 18 meses de psicoterapia, un 40% logra mantener la abstinencia pasados dos años.
  • Para los jóvenes es fácil disponer de dinero y los porros les resultan muy asequibles, uno cuesta aproximadamente un euro. «Cambian el bollo de la merienda por el ‘canuto’