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viernes, 13 de septiembre de 2019

Cómo superar una ruptura de pareja


Las rupturas de pareja pueden ser muy dolorosas, especialmente cuando querías apostar por esa relación, has invertido esfuerzo, empeño para que la pareja continuase y a pesar de eso,  te deja. Quizás incluso no estabas enamorada de él y habías pensado tú en dejarle en diversas ocasiones. Puede ser hayas visto que era carne de psicólogo por sus celos infundados o cualquier otro motivo. 

Al final, sin embargo, si alguien corta la relación repentinamente, y tú te habías hecho ilusiones de estar tiempo con él o ella, la separación duele. Y duele más si es inesperada, si no podías prever que fuera él la persona que diera el paso en romper, aunque tú lo hubieses deseado antes.

La ruptura repentina es un shock para el cerebro y sobre todo si habíais sido uña y carne, si la otra persona había tenido devoción por ti, si te había endosiado. Tu cerebro quiere entender y no puede, ¿dónde está el amor que decía que me tenía?. Yo, que he aguantado tanto, y que he soportado sus neuras, y que estaba dispuesta a intentarlo hasta acabar la terapia de pareja! 

Quizás hasta el psicólogo haya visto que tu pareja era la que necesitaba la terapia por sus celos desmedidos o cualquier otro motivo.  Da igual, aunque sea el otro el que esté mal, la ruptura duele, ha sido mucho tiempo juntos, y si es la primera ruptura (y la última, quizás) duele mucho más. Las parejas que roto varias veces han tenido más desgaste en sus relaciones, la ilusión se ha perdido y el dolor es menor, o incluso no hay ninguno.

Puede ser que la pareja se rompa y él continúe amándote, pero le duele estar contigo porque no puede controlar su "lado oscuro", como los celos patológicos, porque siente dolor cada vez que prestas atención o sonríes a un hombre, aunque sea en el baile social, cantando en el karaoke con un amigo o hablando con un conocido con interés. Tendrá celos de tus relaciones anteriores. No soportará que saludes a un ex, verlo en alguna foto y mucho menos que quedes con un amigo para charlar.


Da igual lo que vaya a hacer. No pienses si ya te ha reemplazado o no, no elucubres qué estará haciendo, porque te va a doler. Pasa página. Piensa si te ha aportado cosas positivas a la relación y valóralas pero si sientes pena, recuerda enseguida sus defectos, sus celos patológicos.

Puede ser que no puedas dormir en los días siguientes a la ruptura, así que ves a la farmacia y ten preparado algo por si tienes insomnio, así evitarás enviarle mensajes de desesperación para que vuelva. Y no va a volver. Es más, lo ahuyentarás todavía más.


Planifica tu tiempo libre, busca ocupaciones, apúntate a actividades que te diviertan. Darle vueltas y vueltas sobre la ruptura no va a hacer que vuelva ni que lo entiendas. Aún así vas a estar triste, vas a tener ganas de llorar, pues hazlo, pero si ves que el dolor es punzante, vete al gimnasio, llama a tus amigos, sal con tus grupos, pero no te recrees en tu dolor ni quieras explicarte por qué no te llama, por qué no está contigo. Déjalo ir, acéptalo, escribe sobre tus sentimientos, lee libros que te aconsejen y borra sus fotos si te hace daño verlas. Evita mirar su whatsapp para ver cuándo ha sido la hora de su última conexión o qué foto se ha puesto de perfil.  Y si te entran tentaciones de escribirle, de implorarle, apúntate a una red de citas, pero no para quedar con nadie, sino para distraerte y hablar de cosas superficiales. No des el whatsapp porque te van a agobiar. Necesitas recuperar tu equilibrio, calmarte, aprender a hacer cosas sin un pareja. Tienes amigas que lo hacen y tú también lo vas a hacer.

A otra cosa, mariposa.



Veamos qué dicen las revistas digitales sobre el tema: