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lunes, 10 de febrero de 2014

Críticas entre padres e hijos

Sé indirecto antes que confrontacional

Los adolescentes reconocen en seguida la exageración y la teatralidad. Los hijos aborrecen qu eles des conferencias. En su lugar, es preferible tratar de convencerlos, expresándoles cómo te sientes. Explícale a tu hijo por qué es preocupante para ti su conducta.

Los hijos , por su parte, también necesitan que los padres reconozcan que su independencia va creciendo. Es importante darles más control en las tomas de decisión, siempre que su seguridad no esté amenazada.

Reconoce los sentimientos de los niños y los adolescentes

Los sentimientos y las emociones de los hijos deben tomarse en cuenta muy seriamente, incluso aunque los padres piensen que la situación no es importante. No subestimar sus quejas o aprovechar la situación para criticarlo por otras razones.

Los hijos se sienten atacados cuando les hacemos críticas, porque se pueden sentir ineptos. Puede ser que se vuelvan respondones, hostiles o desobedientes. La críticas no sólo no los animan a cambiar su conducta, sino que los puede volver resentidos, especialmente cuando no se han respetado las normas del Lenguaje Emocionalmente Correcto.

La mayoría de nosotros elige cuidadosamente las palabras cuando nos dirigimos a los amigos o a la gente que no conocemos. Sin embargo, cuando hablamos de nuestros hijos tendemos a decir las cosas sin pensarlas demasiado, lo que resulta muy perjudicial para ellos. No obstante, las críticas mal expresadas pueden sustituirse con técnicas de aprendizaje positivo. Veamos algunos ejemplos:

NO SE LO DIGAS ASÍ...                                    DÍSELO ASÍ...                                                 
¿Por qué no puedes ser más cuidadoso?              
¿Por qué nunca miras lo que estás haciendo?              
Si el hijo comete alguna torpeza, por ejemplo, rompe un vaso, no es conveniente reaccionar impulsivamente con preguntas críticas. Es mejor decirle lo que tiene que hacer para resolver el problema: Los cristales se tienen que recoger. Aquí tienes una escoba" Una reacción calmada es más efectiva que apuntar los defectos del hijo
¿Has ido esta tarde a clase en vez de ir al cine? Si un padre formula esta pregunta con tono acusatorio, la tendencia del hijo será negarlo, con lo que probablemente, se cree una tensa discusión. Es mejor dirigirse al hijo con tono calmado y decirle: Un vecino me ha comentado que le ha parecido verte en el cine esta tarde.
¿ Por qué nunca te acuerdas de dejar tu ropa ordenada en el armario? Cuando termines de estudiar, me gustaría que colocaras tu ropa en el armario.
Ordena tu habitación Es preferible formular la petición de forma específica: Por favor, pon toda esa ropa que está amontonada en la lavadora.
¡Que sea la última vez que lo haces! ¡Quiero ver tu cama hecha! Hay que evitar expresiones agresivas, amenazantes,o  chulescas. Con formas autoritarias se presiona al hijo o adolescente para que haga algo por obligación. Se le somete a un reto que él interpreta como un control.

Es mejor decirle, por ejemplo, Estaré orgulloso de ti si haces tu cama.
¡Te he dicho mil veces que... La exageración en la crítica le hace perder efectividad. Es mejor sugerir: ¿Recuerdas lo que te dije sobre...?
¡Quiero hablar contigo del problema ahora mismo! Ésta es la forma más segura de boicotear una buena comunicación con tu hijo. Cuando los adolescentes observan que sus padres se ponen muy serios y van a sermonearlos, generalmente desconectan. Resulta más eficaz iniciar la conversación de forma casual. Escoge el momento oportuno para discutir algo, por ejemplo durante una pausa publicitaria: Por cierto, ¿cómo está ese problema que tenías con tu profesor?
Pero si es muy fácil! Si me hubieras escuchado! Tal comentario puede hacerlo sentir más inepto. Es mejor decirle: No es fácil ¿eh?, pero vamos a ver si lo conseguimos.

Reflexiona si, con alguna frecuencia, utilizas con tus hijos éstas u otras frases críticas. Si es así, anótalas y busca otras alternativas correctas (no directas), y anótalas.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

jueves, 2 de enero de 2014

¿Cómo convenzo a mi hijo de que vaya al psicólogo?





Aquí hay diferentes argumentos que puedes utilizar para convencer a tu hijo o hija que vaya al psicólogo /a.

  • Los psicólogos no solamente tratan a personas que tengan algún tipo de trastorno mental sino también a personas que desean mejorar, superar sus dificultades y tener una vida plena y satisfactoria. 
  • No le van a decir lo que tiene que hacer, sino que le orientarán sobre diversas alternativas que por experiencia les ha funcionado a muchas personas. 
  • Al final, la persona será la que decida cómo desea sentirse y cómo desea llevar su vida. 
  • Pedirle  que considere qué es lo peor que le podría suceder si asiste a una cita con el psicólogo.
  • Vencer los pre-juicios sobre que el psicólogo se pondrá en su contra. Los psicólogos no suelen juzgar a las personas ni buscar culpables sino encontrar las mejores alternativas de solución para que la persona libremente pueda optar por la que considere más conveniente para su caso específico.
  • Puede resultar contraproducente insistirle o forzarle a hacer algo de lo que la persona no está convencida. Por lo tanto, se recomienda persuadirla de que el objetivo principal es el bienestar de todos los integrantes de la familia, que se trata de mejorar su calidad de vida, la cual aparentemente no debe ser muy satisfactoria para dicha persona en la actualidad y, como todos, deseará gozar de una vida tranquila y plena.
  • Motivar a la persona haciéndole comprender que la situación actual aún está a tiempo de poder ser solucionada. De lo contrario, los conflictos podrán incrementarse y luego podría resultar más complicado resolverlos conllevando incluso a otros problemas. 
  • Hacerle ver el daño que se está provocando a sí mismo y a los demás pero dejando claro que no es una mala persona sino sólo alguien que necesita ayuda. Vale aclarar que en ocasiones la persona no está muy interesada en los daños que se provoca a sí mismo pero en cambio, se preocupa por el daño que pueda hacerle a su pareja o a su familia. Entonces éste será el campo de batalla principal: mostrarle que la ayuda psicológica no sólo podría ayudarle a él mismo sino que también podría ayudar a ese otro significativo. Debemos tener presente que en esta técnica lo más importante es no denigrar a la persona sino mostrarle que necesita ayuda e incluso motivarlo diciéndole que su problemática tiene solución. Caso contrario podríamos causar más mal que bien.
  • Aprovechar los momentos t en los cuales la persona se percata que algo no está bien, esos instantes en que duda de sus comportamientos y se pregunta si sería posible eliminarlos.
  • Hacerle comprender que el psicólogo es un profesional que no sólo atiende las psicopatologías sino que también nos ayuda a encauzar la vida y a superar las dificultades. En este caso es importante puntualizar que el psicólogo no le juzgará ni le dirá lo que tiene que hacer. El psicólogo es sólo un profesional que le mostrará alternativas para solucionar su problema y le acompañará en el camino.
  • Dejarle la idea de que no pierde nada con acudir a una consulta; si no le agrada, siempre podrá buscar otro profesional.
  • No presionarle. A nadie le gusta sentirse presionado o pensar que otra persona se está inmiscuyendo en sus asuntos privados. Por ello, los argumentos que se usen deberán ser moderados en el tono emocional.
  • Detectar las verdaderas cosas que le son significativas a la persona porque éstas se podrán usar como un argumento que le convenza. Algunas personas pueden negarse a hacer las cosas por sí mismos pero lo harían por los otros o por mantener un trabajo o una pasión.
  • Explotar la disonancia cognitiva. Generalmente no soportamos la disonancia cognitiva, por ello, si una persona es muy flexible en su vida cotidiana, no soportará que le digamos que su falta de flexibilidad le impide ir al psicólogo. Una estrategia que no es la ideal pero que la persona asumirá como un desafío personal.

Si todas estas técnicas no funcionan siempre es posible encontrar profesionales que realicen una consulta a domicilio donde la persona y el psicólogo podrán llegar a un acuerdo para iniciar a recibir la terapia (o no).