1- Control de las emociones.
No podemos controlar las cosas que hace la gente ni podemos cambiar a las personas, pero podemos aprender a controlar nuestras reacciones. ¿Cómo? Desplazando los sentimientos negativos por otros más positivos que te tranquilicen.
2- Relajación
Respirar profundamente y concentrarte en imágenes relajantes. Practica esta técnica diariamente, en cualquier situación mínimamente tensa, para que se active automáticamente cuando sea necesario.
3- Baja tolerancia a la frustración
Si te enfureces fácilmente, puedes padecer lo que los psicólogos llaman "baja tolerancia a la frustración". Entre otras, una de las causas puede ser genética. Hay evidencias de que algunos niños nacen irritables.
4- La ira mata: contrólala si quieres salvar tu vida
La gente que se enfada y mantiene ese estado de ánimo cierto tiempo es más propensa a sufrir un ataque al corazón, generar un cáncer y perjudica, además, en su trabajo. Nosotros podemos elegir qué reacción tener.
5- Envíate este mensaje: ¡Basta!
Cuando seas consciente de que te has irritado, di inmediatamente y en voz alta "BASTA", la fuerza de tu ira pierde presión y la puedes empezar a controlar. Te puede ayudar recordar imágenes relajantes, como una situación vivida con una persona amada, un paseo, un alimento cuyo sabor te fascine, etc.
6- Ponte en el lugar del otro
Concédele el beneficio de la duda, Puedes pensar que estas tácticas son autoengaños, pero te permiten controlar y cortar tu ira, calmar tu respuesta emocional, y eso beneficia inmediatamente a tu salud. Tu presión sanguínea desciende y tus palpitaciones en el corazón vuelven a sus ritmos normales.
7- Tácticas mentales: meditación
Si tú prevés que deberás afrontar alguna situación conflictiva, practicar la meditación puede serte también muy útil. Bastan quince minutos diarios.
8- Ocasiones en las que es preciso actuar
Cuando haya un motivo para estar irritado -porque algo puede y debe ser modificado- canaliza tu energía en la dirección adecuada. Comunícale a la otra persona lo que te inquieta. Dile cómo te sientes por ello y pídele, sin alterarte. lo que debe cambiarse. Por ejemplo: Cuando me interrumpes mientras estoy hablando, me siento frustrada. ¿Podrías hacer un esfuerzo para esperar a que yo termine?
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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván
Este blog es una colección de artículos, libros y otro material que me ha ayudado a afrontar los problemas cotidianos, ya sean de pareja, familiares o de trabajo.
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lunes, 10 de febrero de 2014
Claves para controlar la ira
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viernes, 1 de noviembre de 2013
Promesa consigo mismo para controlarse
En lugar de aceptar mantener la calma durante 24 horas, va a prometerse que nunca desarrollará una conducta estándar específica. Por ejemplo,si tiene el problema recurrente de insultar a una determinada persona y cree que esa conducta es dañina y debe cambiarla, hágase una promesa.
La promesa tiene cinco cláusulas:
- Es una promesa hecha con convicción
- Debe tener una descripción clara de la conducta hostil recurrente. Es mejor que se centre en una sola conducta. Prometer demasiado e intentar recordar demasiadas cosas dificultará su esfuerzo.
- Hemos de establecer una señal para ver cuándo nos estamos pasando de la raya. (nerviosismo, alzar la voz)
- Debe comprometerse a pararlo todo en cuanto note la señal. Eso significa que no puede decir una palabra más. Se calla y se deja el tema hasta que pueda abordarlo con tranquilidad.
- Comprométase a comprobar periódicamente el contrato.
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