lunes, 10 de febrero de 2014

Claves para controlar la ira

1- Control de las emociones.

No podemos controlar  las cosas que hace la gente ni podemos cambiar a las personas, pero podemos aprender a controlar nuestras reacciones. ¿Cómo? Desplazando los sentimientos negativos por otros más positivos que te tranquilicen.

2- Relajación

Respirar profundamente y concentrarte en imágenes relajantes. Practica esta técnica diariamente, en cualquier situación mínimamente tensa, para que se active automáticamente cuando sea necesario.

3- Baja tolerancia a la frustración

Si te enfureces fácilmente, puedes padecer lo que los psicólogos llaman "baja tolerancia a la frustración". Entre otras, una de las causas puede ser genética. Hay evidencias de que algunos niños nacen irritables.

4- La ira mata: contrólala si quieres salvar tu vida

La gente que se enfada y mantiene ese estado de ánimo cierto tiempo es más propensa a sufrir un ataque al corazón, generar un cáncer y perjudica, además, en su trabajo. Nosotros podemos elegir qué reacción tener.

5- Envíate este mensaje: ¡Basta!

Cuando seas consciente de que te has irritado, di inmediatamente y en voz alta "BASTA", la fuerza de tu ira pierde presión y la puedes empezar a controlar. Te puede ayudar recordar imágenes relajantes, como una situación vivida con una persona amada, un paseo, un alimento cuyo sabor te fascine, etc.

6- Ponte en el lugar del otro

Concédele el beneficio de la duda, Puedes pensar que estas tácticas son autoengaños, pero te permiten controlar y cortar tu ira, calmar tu respuesta emocional, y eso beneficia inmediatamente a tu salud. Tu presión sanguínea desciende y tus palpitaciones en el corazón vuelven a sus ritmos normales.


7- Tácticas mentales: meditación

Si tú prevés que deberás afrontar alguna situación conflictiva, practicar la meditación puede serte también muy útil. Bastan quince minutos diarios.

8- Ocasiones en las que es preciso actuar

Cuando haya un motivo para estar irritado -porque algo puede y debe ser modificado- canaliza tu energía en la dirección adecuada. Comunícale a la otra persona lo que te inquieta. Dile cómo te sientes por ello y pídele, sin alterarte. lo que debe cambiarse. Por ejemplo: Cuando me interrumpes mientras estoy hablando, me siento frustrada. ¿Podrías hacer un esfuerzo para esperar a que yo termine?

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

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