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viernes, 13 de mayo de 2016

El mundo contra mí


Hasta el graffti le sale mal :)

¿Alguna vez has tenido temporadas en las que todo te sale mal, sobre todo a nivel de relaciones con las personas, en diferentes ámbitos (trabajo, pareja sentimental, amigos, familia ...)?  Quizás hasta te hayas enfadado con el camarero por cualquier motivo, que a ti te parece una injusticia tremenda.

Tus motivos para enfadarte pueden estar muy justificados:

  • Tu jefa se enfada contigo porque no has hecho algo como ella quería.
  • Tu novio decide dejar la relación (por tercera vez, cuarta?) a causa de un arrebato.
  • Ese chico nuevo con el que has empezado a salir es más raro que un perro verde. Se enfada a la velocidad de la luz, no te quiere como pareja, pero luego coge una rabieta si sabe que estás con otro chico.
  • Tu amiga no actúa como tu desearías, como acceder a llevarte en coche a tu casa después de salir de fiesta por la noche. O vuelves en taxi o no sales de fiesta, a ella le da igual que hagas una cosa o la otra.
  • Las relaciones con otras personas de tu entorno son tirantes, a pesar de que tú hayas hecho tanto por ellas (como aquellos visitantes extranjeros a los que les preparaste un tour por tu ciudad y que se mostraron tan maleducados).

¿Quizás es que estamos exigiendo demasiado de los demás? ¿Son distorsiones cognitivas? ¿El problema está en nosotros? No está mal que repasemos otros posts de este blog sobre este tema:



Después de leer estas entradas (las cinco primeras, sobre todo), quizás puedas entender que las otras personas tengan sus motivos para actuar como lo hacen, de igual manera que tú tienes los tuyos. Las necesidades y valores de cada persona pueden ser compartidos o no, pero en cualquier caso todo el mundo tiene derecho a escoger sus prioridades antes que las tuyas. Tener empatía nos va a ayudar a ponernos en el lugar del otro.


¿Tu jefa se molesta contigo por alguna tarea que no hiciste? Pídele disculpas (sin servilismo), aunque en tu interior sepas que fue ella la que se olvidó de asignarte el trabajo. Después de todo, es la jefa.

¿Tu novio decide dejar la relación? Dale tiempo, quizás cambie de opinión, o quizás quieras  acabar para siempre. Piensa en si estás intentando imponerle tus criterios.

¿Tu amiga no te lleva a tu casa en coche? Ella tiene derecho a decidir sus prioridades: tiene que  levantarse pronto al día siguiente y prefiere dormir 20 minutos más que llevarte a tu casa. Tú también tienes derecho a decidir: puedes coger un taxi o no salir de fiesta y privarla de tu compañía :)

¿Tu nuevo chico no se aclara? ¿Ni contigo ni sin ti? No vale la pena perder el tiempo con una persona que no te quiere, si ya lo has intentado. En cualquier caso, vuestros valores y prioridades no coinciden. 

¿Aquellos visitantes extranjeros no han tenido interés en las visitas culturales que has planificado para ellos? ¿Preferían ir de compras que ir a un museo? Tú vives en una ciudad grande, Barcelona, muy turística. Ellos son de una ciudad pequeña. Entiéndelo! Otra vez pregunta si les parece bien el tema de los museos.

¿El camarero ha sido estúpido contigo? Y tú, ¿cómo te has comportado con él, cómo le has pedido las cosas? Quizás si hubieras sido más amable, él te hubiera tratado con más cortesía.

A veces el mundo está contra nosotros porque exigimos perfección en el comportamiento de los demás, que actúen como esperábamos, y si no es así, nos enfadamos. La realidad es que no somos el ombligo del mundo, aunque ellos tampoco :) 

lunes, 10 de febrero de 2014

Claves para controlar la ira

1- Control de las emociones.

No podemos controlar  las cosas que hace la gente ni podemos cambiar a las personas, pero podemos aprender a controlar nuestras reacciones. ¿Cómo? Desplazando los sentimientos negativos por otros más positivos que te tranquilicen.

2- Relajación

Respirar profundamente y concentrarte en imágenes relajantes. Practica esta técnica diariamente, en cualquier situación mínimamente tensa, para que se active automáticamente cuando sea necesario.

3- Baja tolerancia a la frustración

Si te enfureces fácilmente, puedes padecer lo que los psicólogos llaman "baja tolerancia a la frustración". Entre otras, una de las causas puede ser genética. Hay evidencias de que algunos niños nacen irritables.

4- La ira mata: contrólala si quieres salvar tu vida

La gente que se enfada y mantiene ese estado de ánimo cierto tiempo es más propensa a sufrir un ataque al corazón, generar un cáncer y perjudica, además, en su trabajo. Nosotros podemos elegir qué reacción tener.

5- Envíate este mensaje: ¡Basta!

Cuando seas consciente de que te has irritado, di inmediatamente y en voz alta "BASTA", la fuerza de tu ira pierde presión y la puedes empezar a controlar. Te puede ayudar recordar imágenes relajantes, como una situación vivida con una persona amada, un paseo, un alimento cuyo sabor te fascine, etc.

6- Ponte en el lugar del otro

Concédele el beneficio de la duda, Puedes pensar que estas tácticas son autoengaños, pero te permiten controlar y cortar tu ira, calmar tu respuesta emocional, y eso beneficia inmediatamente a tu salud. Tu presión sanguínea desciende y tus palpitaciones en el corazón vuelven a sus ritmos normales.


7- Tácticas mentales: meditación

Si tú prevés que deberás afrontar alguna situación conflictiva, practicar la meditación puede serte también muy útil. Bastan quince minutos diarios.

8- Ocasiones en las que es preciso actuar

Cuando haya un motivo para estar irritado -porque algo puede y debe ser modificado- canaliza tu energía en la dirección adecuada. Comunícale a la otra persona lo que te inquieta. Dile cómo te sientes por ello y pídele, sin alterarte. lo que debe cambiarse. Por ejemplo: Cuando me interrumpes mientras estoy hablando, me siento frustrada. ¿Podrías hacer un esfuerzo para esperar a que yo termine?

Inicio Tema: Hablar sin Ofender
Entrada anterior: ¿Controlas la ira o practicas la terapia del portazo?
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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

El arte de criticar - Reglas de oro



Los humanos tenemos una fuerte propensión a criticar, pero pocos saben cómo hacerlo para conseguir el efecto deseado. En vez de mejorar la situación o la conducta de alguien, la crítica a menudo empeora la relación, por varios motivos:

- La falta de habilidad para criticar correctamente.
- El deseo de cambiar al otro.
- Buscar con la crítica el desahogo personal o la venganza por algo que nos enrabió en el pasado.

¿Por qué criticamos?

Si de niños, por ejemplo, fuimos severamente criticados por ser descuidados, de adultos sentiremos una irresistible propensión a criticar lo mismo en los demás.

Reglas de oro para realizar críticas correctas

1- Evita las críticas (sobre todo de aquellas cosas que nos se pueden cambiar)

Una forma de evitar la crítica es dar un paso atrás cuando sientas ese impulso. Pregúntate: ¿Qué hubiera hecho yo en su lugar? La clave para que una crítica funcione es ponerse en el lugar del otro.

Si tú encuentras que los motivos que hay detrás de tus ansias de criticar son la ira y los rencores acumulados, evita realizar crítica alguna. Si somos capaces de meternos verdaderamente en la piel del otro, lo más probable es que abandonemos la idea de acusarlo. Prestamos tanta atención a los defectos de los otros, que morimos sin haber tenido tiempo de conocer los nuestros.

Pero evitar una crítica cuando es necesaria también refleja una falta de confianza en la capacidad del otro para aceptarla o reaccionar adecuadamente. Sé que no voy a conseguir nada es la premonitoria justificación del que debería criticar y lo evita por miedo a la reacción del otro. Sin embargo los sentimientos de frustración acumulados por críticas reprimidas pueden provocar resentimientos, y, con posterioridad, cualquier insignificante incidente puede convertirse en el detonante para explotar de forma inoportuna.


Criticar debería ser siempre el último recurso cuando se han agotado la cortesía y la tolerancia ante la reincidencia de un hecho. Pero si la crítica es inevitable, es preciso aprender a hacerla sin herir emocionalmente al acusado. De lo contrario, la persona criticada se pondrá a la defensiva o en nuestra contra. Es como si quemásemos el puente después de atravesarlo, sin tener en cuenta las veces que tendremos  que pasar por el mismo río.


Por otro lado,  hacer comentarios o dar consejos no solicitados es otra forma de crítica que suele enojar a la gente. En situaciones como ésta, es preferible hacer saber a tu interlocutor que tú puedes ayudarlo, y preguntarle si le gustaría escucharte. Si la respuesta es no, no hay que insistir.

2- Critica sólo cuando sea necesario

La única razón que ha de perseguir la crítica es resolver un problema o modificar una situación o conducta. Si tienes dudas, pide una explicación al que vas a criticar.

Si finalmente emites una crítica, empiézala con algún elogio y después, valora los logros diciéndole frases como "Me alegro de haber hablado esto contigo"

3- Espera el momento y el lugar oportunos

La crítica debe hacerse cara a cara, no de forma anónima o indirecta a través de terceras personas. El momento adecuado es inmediatamente después de producirse el hecho criticable, pero no siempre se permanece sosegado para criticar. Asegúrate de que la persona a la que vas a criticar no está afectada por ningún problema, y tú tampoco. Sólo cuando la irritación y la ira se han aplacado se pueden controlar las palabras y el tono que deben emplearse para que la crítica sea correcta. Si alguno de los implicados está irritado, el conflicto puede aumentar.

Tampoco se debe criticar públicamente. Hay que evitar la humillación y el resentimiento que pueden provocar en la persona acusada. Una crítica hecha en público casi siempre es contraproducente. Incluso haciendo la crítica en privado, no es ético anunciarla ante terceros diciendo "Quiero hablar contigo!". El tono ya denota que no lo llamas para imponerle una medalla en su solapa.

4- Las críticas, una a una, y aportando sugerencias

No se deben acumular distintas críticas al mismo tiempo. Tampoco es conveniente repetir la crítica una vez formulada. Toda crítica ha de ir acompañada, además, de sugerencias concretas (no limitarse a resaltar los aspectos negativos). Y en éstas hay que evitar expresiones como "deberías hacer" o "deberías haber hecho" (los "debes" te hacen parecer rígido y pedante). Asegúrate, por otra parte, de que tú serías capaz de aceptar la misma crítica.

Evita dar la impresión de que te preocupas más de que el otro siga tus consejos que de ayudarlo a que mejore.

5- No generalices

Hay que evitar etiquetar o calificar a la persona que se critica. En vez de un ataque personal como, por ejemplo, "eres un egoísta", podemos decir "si realmente somos amigos, tendríamos que hacer las cosas de mutuo acuerdo". Por tanto, sé específico. Concéntrate en el hecho censurable.

Hay que criticar únicamente el comportamiento específico que nos parezca erróneo. Si la crítica se dirige a la persona en su globalidad ("Eres un inepto", "No entiendes nada"), la descalificamos en su totalidad, lo que generará en ella humillación, rabia, resentimiento, y lo que es peor, se pondrá siempre a la defensiva.

Parafraseando a Goethe: Trata a un hombre tal como es y seguirá siendo como es. Trata a un hombre como puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser.

6- No exageres

No conviene exagerar la crítica. Una exageración es injusta por definición, pues distorsiona la realidad. La crítica ha de ser realista y lo más objetiva posible. Hay que evitar el empleo de las palabras "jamás", "siempre" o "nunca". Nadie es o se comporta permanentemente de la misma manera. La falta de objetividad en la crítica le resta eficacia y debilita la acusación en vez de reforzarla. No hay que aprovechar, por tanto, el error para hacer más leña del árbol caído.

Por otra parte, realizar una crítica exagerada comunica a la otra persona un mensaje negativo del acusador: se trata de alguien injusto, poco razonable o que está mintiendo, al que, por tanto, no hay que hacerle demasiado caso. Es más, lo exagerado de la crítica puede emplearla el acusado como argumento para no aceptar la parte de verdad que podría contener el comentario.

Por último, exagerar una crítica comporta el riesgo de que la persona destinataria se enoje o desvíe su atención del aspecto concreto que deseamos que tenga en cuenta. Lo más probable es que dedique todos sus esfuerzos en demostrar que la exageración no es cierta, antes que centrarse en el objeto principal de la crítica, o la parte de verdad que ésta contenga.

7- No hagas comparaciones

Decirle a alguien que otra persona es mejor que ella es ignorar que cada ser humano es irrepetible. Este tipo de críticas despiertan muchas veces en el criticado un resentimiento indirecto hacia las personas con las que se lo compara. Lo emocionalmente correcto, es, pues, expresar confianza a la otra persona sobre su propia capacidad de mejorar.

8- No emplees palabras peyorativas

El objetivo de una crítica ha de ser solucionar un conflicto o modificar una conducta negativa. No es permisible aprovechar la crítica para hundir la autoestima de la persona con palabras o frases que puedan afectarle emocionalmente. El insulto es la demostración de cómo se habla cuando faltan argumentos o ideas y se recurre a la provocación mediante el insulto. La descalificación no dice nada sobre el insultado, sino mucho sobre el que insulta. Se rebaja a sí mismo y pierde todos su derechos por faltar al respeto a su interlocutor.


9- No critiques algo de lo que tú eres total o parcialmente culpable

El criticador ha de tener en cuenta su parte de responsabilidad en el hecho que critica. Si, por ejemplo, tú no dejas el baño en condiciones, no es correcto acusar a tu pareja de negligencia en el cuidado de la casa. Las críticas deben acompañarse siempre de sugerencias para que se opere un cambio. Es mejor emplear la frase constructiva: ¿Cómo crees que podemos solucionar esta situación?


 10- Cuida el tono de tu voz, los gestos y la expresión de tu cara

Una crítica puede haber respetado las nueve reglas anteriores, y, pese a ello, no resultar justa o razonable. Si la crítica va acompañada de un mal tono de voz o gestos no verbales despreciativos, pierde toda efectividad. El criticador ha de verse más como una persona que está intentando ayudar a que alguien mejore que no como un ser superior y prepotente que domina o humilla a su víctima.


¿Quién tiene derecho a criticar?

No tiene derecho a criticar el que habitualmente no elogia. Por ejemplo, un jefe que nunca estimula sus colaboradores reconociendo su trabajo o un padre que no alaba el progreso de sus hijos no pueden moralmente ejercer la crítica.

Tampoco tiene derecho a criticar quien lo hace de forma destructiva.

¡Sólo tienen derecho a criticar quienes tienen corazón para ayudar!


Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Otras entradas que le pueden interesar:

Entrenarse a las críticas
Qué hacer ante el ataque verbal: devolución y negociación
Hable primero de sus errores antes de criticar
Recompense la conducta deseada
Culpabilización

viernes, 1 de noviembre de 2013

¿Quién le provoca la irritación?



Es natural creer que los sucesos externos le están molestando, las acciones estúpidas y egocéntricas de los demás le producen irritación.

Cuando piensa así, se está engañando a sí mismo porque en realidad las otras personas no pueden provocarle irritación. La amarga verdad es que usted es el que genera toda la rabia que experimenta.

La irritación, como todas las emociones, es la consecuencia directa de sus cogniciones. Sus sentimientos son el resultado del significado que le atribuye al hecho, NO del hecho en sí.

Los sentimientos que experimentamos con respecto a los acontecimientos negativos son generados por las interpretaciones que nosotros les damos.

La ira puede ser un cuchillo de doble filo. Las consecuencias de un estallido impulsivo casi siempre acabarán volviéndose en su contra. Aun cuando sea objeto de un verdadero agravio, puede que no le convenga irritarse por eso.  El dolor y el sufrimiento que se inflige a sí mismo al sentirse ultrajado pueden ser mucho más fuertes que el impacto del insulto original.

En muchos casos su irritación es la consecuencia de sutiles distorsiones cognitivas. Como sucede en el caso de la depresión, muchas de sus percepciones son retorcidas, unilaterales o simplemente erróneas. Al aprender a reemplazar estos sentimientos distorsionados por otros más realistas y funcionales, se sentirá menos irritable y logrará un mayor autocontrol.


Fuente: Sentirse Bien, una nueva terapia contra las depresiones. David Burns

Inicio: La Ira y su control
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Ensayo cognitivo para evitar la explosión de la ira

Cuando se irrita, puede que se sienta reaccionar con tanta rapidez que no es capaz de sentarse para evaluar la situación objetivamente y aplicar las diversas técnicas descritas anteriormente. Ésta es una de las características de la ira.

El ensayo cognitivo es un método eficaz para resolver este problema. Esta técnica le ayudará a superar su irritación a tiempo sin tener que experimentar en realidad la situación en sí. Luego, cuando suceda el hecho real, estará preparado para controlarlo.

Empiece haciendo una lista, por orden jerárquico, de las situaciones que más comúnmente  le hacen perder el control, y clasifique entre +1 (la menos perturbadora) y +10 (la que pone más furioso).

Comience con el primer punto de la lista de jerarquías que le resulte menos perturbador e imagine lo más vívidamente posible que se encuentra en esa situación. Luego verbalice sus pensamientos violentos y anótelos.

A continuación sitúese en el mismo escenario mental, pero reemplace sus pensamientos por otros más fríos e imagine que se siente relajado y sereno. Imagine que maneja la situación con tacto, firmeza y eficacia.

Ahora practique esta versión del escenario todas las noches hasta que logre dominarlo y pueda imaginar que maneja la situación con eficacia y tranquilidad de esta manera. Esto le permitirá responder con más seguridad y calma cuando se encuentre otra vez en la situación real.

No tenemos ninguna garantía de que vaya a salir airoso de la situación aplicando el ensayo cognitivo, pero tampoco de que vaya a salir mal. Lo que sí es cierto es que si espera una respuesta negativa, aumentará la probabilidad de obtenerla, porque su irritación tendrá una enorme capacidad para actuar como una profecía que se cumple sola.

Será decisivo que no evalúe  el progreso de reducción de cólera de manera absoluta, porque el desarrollo emocional lleva algún tiempo.

Recuerde que la sabiduría de sus amigos y asociados puede ser una mina de oro que usted puede utilizar cuando se encuentre atrapado. Ellos pueden ver claramente cuando usted se encuentre obnubilado. Pregúnteles cómo piensan ellos y cómo se comportarían en una situación que a usted le provoca frustración, impotencia y furia.

Inicio El control de la ira
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Resumen: diez cosas que debería saber sobre su irritación

1. La idea de que usted es responsable de su irritación acaba siempre por beneficiarlo, porque le da la oportunidad de llegar a controlarla y de elegir libremente cómo desea sentirse. Si no fuera así, usted se sentiría impotente para controlar sus emociones.

2. La mayor parte de las veces su irritación no podrá ayudarle. Lo inmovilizará y quedará paralizado en su hostilidad sin ningún propósito productivo. Se sentirá mejor si pone el acento en la búsqueda activa de soluciones creativas. ¿Qué puede hacer para corregir la dificultad, o por lo menos, reducir la probabilidad de volver a fracasar de la misma manera en el futuro?

3. Los pensamientos que en general generan cólera contienen distorsiones. La corrección de estas distorsiones atenuará su irritación.

4. Su irritación aparece porque usted cree que alguien está actuando injustamente o algún suceso es injusto.

5. Si usted aprende a ver el mundo a través de los ojos de otras personas, a menudo se sorprenderá al darse cuenta de que lo que hacen no es injusto desde su punto de vista. Si está dispuesto a abandonar la idea poco realista de que sus conceptos de verdad, justicia y equidad son compartidos por todos, se desvanecerá una gran parte de su resentimiento y frustración.

6. Los demás, por lo general, no creen merecer su castigo. Su furia a menudo sólo provocará un mayor deterioro y funcionará como una profecía que se cumple sola. Aun cuando temporalmente obtenga lo que desea, cualquier beneficio a corto plazo ser verá contrarrestado por un resentimiento y una revancha a largo plazo por parte de las personas a las que coacciona. A nadie le gusta que le coaccionen ni obliguen a nada. Por eso un sistema de recompensas positivas funciona mejor.

7. Una buena parte de su irritación tiene que ver con su actitud defensiva frente a la pérdida de autoestima cuando los demás lo critican o no se comportan como usted quiere. Ese tipo de irritación siempre es inadecuada, porque sólo sus propios pensamientos negativos distorsionados pueden hacerle perder la autoestima.

8. La frustración se origina en expectativas no satisfechas. La solución más sencilla sería modificar sus expectativas. Ejemplos de expectativas no realistas:

a) Si deseo algo (amor. felicidad, etc), lo merezco.
b) Si trabajo arduamente en algo, debería tener éxito.
c) Otras personas deberían estar a a la altura de mis convicciones y creer en mi concepto de justicia.
d) Debería ser capaz de resolver cualquier problema con rapidez y facilidad.
e) Si soy buena esposa, mi marido está obligado a amarme.
f) La gente debería pensar y actuar como yo.
g) Si soy atento con alguien, esa persona debería tratarme igual.

9. Es infantil poner mala cara e insistir que tiene derecho a enfadarse. Lo fundamental es: ¿le conviene? ¿Usted o el mundo realmente se beneficia con su irritación?

10. No es verdad que se convertirá en un robot sin sentimientos si no se irrita.

martes, 1 de octubre de 2013

Estrategias para la negociación

Si usted desea ejercer su influencia de un modo eficaz, por lo general un enfoque firme, tranquilo y seguro será más satisfactorio que si se deja llevar por la irritación.

Los "debería" moralistas sólo le harán sentir peor a usted y harán que el otro se ponga a la defensiva y contraataque.

Estos son los principios:

1- En lugar de reprenderlo felicítelo por lo que hizo bien. Pocas personas pueden resistirse a los halagos aun cuando sean flagrantemente falsos. Sin embargo intente encontrar algo bueno respecto a la otra persona y su trabajo y felicítelo honestamente. Luego mencione el problema con calma y explíquele porqué quiere que lo corrija.

2. Desármelo si él discute, encontrando una forma de coincidir con él, independientemente de lo absurdas que sean sus afirmaciones. Esto le hará callar y le permitirá tomar la delantera a usted.

3. Aclare su punto de vista otra vez con calma y firmeza.

Repita las tres técnicas una y otra vez en diferentes combinaciones hasta que la otra persona termine por ceder o lleguen a una solución aceptable.  Emplee amenazas intimidatorias sólo como último recurso, y esté seguro de estar dispuesto a cumplirlas cuando las haga.

Como principio general, use la diplomacia para expresar su insatisfacción con otra persona o su actitud. Evite etiquetarla de un modo ofensivo,o dejando entender que es malo, por ejemplo. Si decide comunicarle sus sentimientos negativos, hágalo objetivamente, sin magnificaciones ni un exceso de lenguaje incendiario.

Ensaye estas técnicas de negociación cuando esté disgustado con alguien. Creo que le resultarán más eficaces que salirse de quicio, y se sentirá mejor, porque por lo general terminará consiguiendo más de lo que desea.


Póngase en el lugar del otro

Recuerde que la otra persona puede estar equivocada por completo. Pero ella no lo cree. No la censure. Cualquier tonto puede hacerlo. Trate de comprenderla. Sólo las personas sagaces, tolerantes, excepcionales, tratan de proceder así.

Hay una razón por la cual la otra persona piensa y procede como lo hace. Descubra esa razón oculta y tendrá la llave de sus acciones, quizá de su personalidad.

Trate honradamente de ponerse en lugar de la otra persona. Si usted llegara a decirse:”¿Que haría, qué pensaría yo si estuviera en su lugar?”; habrá ahorrado mucho tiempo e irritación, pues al interesarnos en las causas es menos probables que nos disgusten los efectos. Además, habrá aumentado considerablemente su habilidad para tratar con la gente. El buen éxito del trato con los demás depende de que se capte el punto de vista con simpatía de la otra persona.

Se coopera eficazmente en la conversación cuando uno muestra que considera las ideas y sentimientos de la otra persona tan importantes como los propios. El modo de alentar al interlocutor  a tener la mente abierta a nuestras ideas, es iniciar la conversación dándole claras indicaciones sobre nuestras intenciones, dirigiendo lo que decimos por lo que nos gustaría oír si estuviéramos en la piel del otro, y aceptando siempre sus puntos de vista.

¿No le gustaría tener una frase mágica para detener las discusiones, para eliminar malos sentimientos, crear buena voluntad y hacer que se le escuche atentamente?

¿Sí? Pues bien, aquí está. Comience diciendo: “Yo no lo puedo culpar por sentirse como se siente. Si yo estuviera en su lugar, no hay duda de que yo me sentiría de la misma manera”

Una frase como esa suavizará a la persona más pendenciera del mundo. Y usted puede pronunciarla con toda sinceridad, porque si estuviera usted en le lugar del otro, es evidente que pensaría como él.

Las tres cuartas partes de las personas con las que se encontrará usted mañana tienen sed de simpatía. Déles esa simpatía, y le tendrán cariño.

La especie humana ansía universalmente la simpatía. El niño muestra a todo el mundo sus lastimaduras, o aún llega a infligirse un tajón o un machucón para que tengan lástima de él. Con el mismo fin los adultos muestran sus cicatrices, relatan sus accidentes, enfermedades, especialmente los detalles de sus operaciones quirúrgicas.

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