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lunes, 10 de febrero de 2014

¿Controlas tu estado emocional o te controla él a ti?


Otra consecuencia negativa e importante que sucede a quien no sabe controlar sus emociones y se llena de rabia o resentimiento es que cede el control de su estado emocional a los demás.

Es decir, si tú te enojas por la conducta ajena, significa que tu estado de ánimo depende de los demás, no de ti mismo. Son otros los que mandan sobre ti, los que pueden controlar tus pensamientos y hacerte sentir como ellos quieran. 

Si no te gusta la forma en la que alguien te trata, tienes dos opciones:

1- Reaccionar sin pensar y darle el control de tu mente a otra persona.

2- Concederte unos segundos para ver la situación desde la perspectiva del otro y dominar la situación.

Tu vida será más agradable en la medida en que la hagas agradable a los demás.


Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Resentimiento versus asertividad

El resentimiento es una emoción inútil, ciega y destructiva. Es volver a experimentar un sentimiento doloroso. Pero el resentimiento también tiene una dudosa competencia: asegura el importante papel de víctima inocente.

El resentimiento nos presenta versiones seleccionadas de nuestro pasado, de suerte que no tenemos que reconocer nuestros propios errores. Son siempre las palabras o comportamientos de los demás los que son injustos, humillantes u ofensivos.

La causa del resentimiento en muchas personas es la falta de asertividad. Arrastrar la rabia y el dolor acumulados, por no haber podido o sabido exteriorizarlos en su momento, suele desembocar en una explosión emocional en momentos inoportunos hacia quienes se considera culpables de su situación. O incluso contra personas que nada tienen que ver con el rencor que embarga el resentido.

A veces, nos sentimos humillados u ofendidos porque creemos que el otro ha querido deliberadamente hacernos daño. Si esto no es aclarado en su momento, acumularemos un rencor que nos impulsará más adelante a actuar con rebeldía y exageración.

El resentido tiene una fuerte tendencia a exagerar el supuesto maltrato recibido. Cualquier incidente insignificante lo empleará como un pretexto para explotar.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván


Pistas para combatir el resentimiento

1. Reconocer y admitir que estamos resentidos. Comprender que el resentimiento es un mecanismo de defensa que empleamos para protegernos de un dolor que aún nos afecta. Para evitar estar resentidos intentemos expresar firme, serenamente y de forma emocionalmente correcta cualquier malestar que sintamos ante los demás.

2. Es necesario comprender por qué nos lastimaron y si la conducta fue realmente intencionada o no. Desprendernos del resentimiento es un proceso que lleva tiempo.

3. Si no intentamos eliminar nuestro resentimiento, corremos el riesgo de incomunicarnos con las personas que amamos. 

4. Aprender a perdonar. La acción de perdonar es a nosotros a quien más nos beneficia: nos libera, por fin, del dolor y de la rabia acumulados. Se ha perdonado de verdad ¡sólo cuando uno puede volver a reír!

¡El resentimiento acumulado es veneno!



Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

El arte de criticar - Reglas de oro



Los humanos tenemos una fuerte propensión a criticar, pero pocos saben cómo hacerlo para conseguir el efecto deseado. En vez de mejorar la situación o la conducta de alguien, la crítica a menudo empeora la relación, por varios motivos:

- La falta de habilidad para criticar correctamente.
- El deseo de cambiar al otro.
- Buscar con la crítica el desahogo personal o la venganza por algo que nos enrabió en el pasado.

¿Por qué criticamos?

Si de niños, por ejemplo, fuimos severamente criticados por ser descuidados, de adultos sentiremos una irresistible propensión a criticar lo mismo en los demás.

Reglas de oro para realizar críticas correctas

1- Evita las críticas (sobre todo de aquellas cosas que nos se pueden cambiar)

Una forma de evitar la crítica es dar un paso atrás cuando sientas ese impulso. Pregúntate: ¿Qué hubiera hecho yo en su lugar? La clave para que una crítica funcione es ponerse en el lugar del otro.

Si tú encuentras que los motivos que hay detrás de tus ansias de criticar son la ira y los rencores acumulados, evita realizar crítica alguna. Si somos capaces de meternos verdaderamente en la piel del otro, lo más probable es que abandonemos la idea de acusarlo. Prestamos tanta atención a los defectos de los otros, que morimos sin haber tenido tiempo de conocer los nuestros.

Pero evitar una crítica cuando es necesaria también refleja una falta de confianza en la capacidad del otro para aceptarla o reaccionar adecuadamente. Sé que no voy a conseguir nada es la premonitoria justificación del que debería criticar y lo evita por miedo a la reacción del otro. Sin embargo los sentimientos de frustración acumulados por críticas reprimidas pueden provocar resentimientos, y, con posterioridad, cualquier insignificante incidente puede convertirse en el detonante para explotar de forma inoportuna.


Criticar debería ser siempre el último recurso cuando se han agotado la cortesía y la tolerancia ante la reincidencia de un hecho. Pero si la crítica es inevitable, es preciso aprender a hacerla sin herir emocionalmente al acusado. De lo contrario, la persona criticada se pondrá a la defensiva o en nuestra contra. Es como si quemásemos el puente después de atravesarlo, sin tener en cuenta las veces que tendremos  que pasar por el mismo río.


Por otro lado,  hacer comentarios o dar consejos no solicitados es otra forma de crítica que suele enojar a la gente. En situaciones como ésta, es preferible hacer saber a tu interlocutor que tú puedes ayudarlo, y preguntarle si le gustaría escucharte. Si la respuesta es no, no hay que insistir.

2- Critica sólo cuando sea necesario

La única razón que ha de perseguir la crítica es resolver un problema o modificar una situación o conducta. Si tienes dudas, pide una explicación al que vas a criticar.

Si finalmente emites una crítica, empiézala con algún elogio y después, valora los logros diciéndole frases como "Me alegro de haber hablado esto contigo"

3- Espera el momento y el lugar oportunos

La crítica debe hacerse cara a cara, no de forma anónima o indirecta a través de terceras personas. El momento adecuado es inmediatamente después de producirse el hecho criticable, pero no siempre se permanece sosegado para criticar. Asegúrate de que la persona a la que vas a criticar no está afectada por ningún problema, y tú tampoco. Sólo cuando la irritación y la ira se han aplacado se pueden controlar las palabras y el tono que deben emplearse para que la crítica sea correcta. Si alguno de los implicados está irritado, el conflicto puede aumentar.

Tampoco se debe criticar públicamente. Hay que evitar la humillación y el resentimiento que pueden provocar en la persona acusada. Una crítica hecha en público casi siempre es contraproducente. Incluso haciendo la crítica en privado, no es ético anunciarla ante terceros diciendo "Quiero hablar contigo!". El tono ya denota que no lo llamas para imponerle una medalla en su solapa.

4- Las críticas, una a una, y aportando sugerencias

No se deben acumular distintas críticas al mismo tiempo. Tampoco es conveniente repetir la crítica una vez formulada. Toda crítica ha de ir acompañada, además, de sugerencias concretas (no limitarse a resaltar los aspectos negativos). Y en éstas hay que evitar expresiones como "deberías hacer" o "deberías haber hecho" (los "debes" te hacen parecer rígido y pedante). Asegúrate, por otra parte, de que tú serías capaz de aceptar la misma crítica.

Evita dar la impresión de que te preocupas más de que el otro siga tus consejos que de ayudarlo a que mejore.

5- No generalices

Hay que evitar etiquetar o calificar a la persona que se critica. En vez de un ataque personal como, por ejemplo, "eres un egoísta", podemos decir "si realmente somos amigos, tendríamos que hacer las cosas de mutuo acuerdo". Por tanto, sé específico. Concéntrate en el hecho censurable.

Hay que criticar únicamente el comportamiento específico que nos parezca erróneo. Si la crítica se dirige a la persona en su globalidad ("Eres un inepto", "No entiendes nada"), la descalificamos en su totalidad, lo que generará en ella humillación, rabia, resentimiento, y lo que es peor, se pondrá siempre a la defensiva.

Parafraseando a Goethe: Trata a un hombre tal como es y seguirá siendo como es. Trata a un hombre como puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser.

6- No exageres

No conviene exagerar la crítica. Una exageración es injusta por definición, pues distorsiona la realidad. La crítica ha de ser realista y lo más objetiva posible. Hay que evitar el empleo de las palabras "jamás", "siempre" o "nunca". Nadie es o se comporta permanentemente de la misma manera. La falta de objetividad en la crítica le resta eficacia y debilita la acusación en vez de reforzarla. No hay que aprovechar, por tanto, el error para hacer más leña del árbol caído.

Por otra parte, realizar una crítica exagerada comunica a la otra persona un mensaje negativo del acusador: se trata de alguien injusto, poco razonable o que está mintiendo, al que, por tanto, no hay que hacerle demasiado caso. Es más, lo exagerado de la crítica puede emplearla el acusado como argumento para no aceptar la parte de verdad que podría contener el comentario.

Por último, exagerar una crítica comporta el riesgo de que la persona destinataria se enoje o desvíe su atención del aspecto concreto que deseamos que tenga en cuenta. Lo más probable es que dedique todos sus esfuerzos en demostrar que la exageración no es cierta, antes que centrarse en el objeto principal de la crítica, o la parte de verdad que ésta contenga.

7- No hagas comparaciones

Decirle a alguien que otra persona es mejor que ella es ignorar que cada ser humano es irrepetible. Este tipo de críticas despiertan muchas veces en el criticado un resentimiento indirecto hacia las personas con las que se lo compara. Lo emocionalmente correcto, es, pues, expresar confianza a la otra persona sobre su propia capacidad de mejorar.

8- No emplees palabras peyorativas

El objetivo de una crítica ha de ser solucionar un conflicto o modificar una conducta negativa. No es permisible aprovechar la crítica para hundir la autoestima de la persona con palabras o frases que puedan afectarle emocionalmente. El insulto es la demostración de cómo se habla cuando faltan argumentos o ideas y se recurre a la provocación mediante el insulto. La descalificación no dice nada sobre el insultado, sino mucho sobre el que insulta. Se rebaja a sí mismo y pierde todos su derechos por faltar al respeto a su interlocutor.


9- No critiques algo de lo que tú eres total o parcialmente culpable

El criticador ha de tener en cuenta su parte de responsabilidad en el hecho que critica. Si, por ejemplo, tú no dejas el baño en condiciones, no es correcto acusar a tu pareja de negligencia en el cuidado de la casa. Las críticas deben acompañarse siempre de sugerencias para que se opere un cambio. Es mejor emplear la frase constructiva: ¿Cómo crees que podemos solucionar esta situación?


 10- Cuida el tono de tu voz, los gestos y la expresión de tu cara

Una crítica puede haber respetado las nueve reglas anteriores, y, pese a ello, no resultar justa o razonable. Si la crítica va acompañada de un mal tono de voz o gestos no verbales despreciativos, pierde toda efectividad. El criticador ha de verse más como una persona que está intentando ayudar a que alguien mejore que no como un ser superior y prepotente que domina o humilla a su víctima.


¿Quién tiene derecho a criticar?

No tiene derecho a criticar el que habitualmente no elogia. Por ejemplo, un jefe que nunca estimula sus colaboradores reconociendo su trabajo o un padre que no alaba el progreso de sus hijos no pueden moralmente ejercer la crítica.

Tampoco tiene derecho a criticar quien lo hace de forma destructiva.

¡Sólo tienen derecho a criticar quienes tienen corazón para ayudar!


Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

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10 reglas de oro para recibir críticas sin que nos afecten

Cuando nosotros somos los criticados también debemos, ante todo, tratar de controlar nuestras emociones. Si nos llenamos de resentimiento por una crítica, ocurre algo muy importante y que hay que evitar: cedes el control de tu vida emocional a los demás.

El resentimiento puede destruirte. Enferma a quien lo siente hasta matarlo de forma prematura. Un proverbio chino previene: Si tú quieres vengarte, mejor que excaves dos sepulturas.

Las reglas para estar abierto a las críticas y aceptarlas, si son constructivas, son:

1- No interrumpas a quien te critica
Permítele a la persona terminar su exposición antes de que tú le respondas. Sigue el consejo de Sócrates: Habla, para que yo te conozca.

2- No niegues la posible veracidad de la crítica
Negar la validez de la crítica sin más argumentos que las palabras sólo conduce a una dinámica de ataques y contraataques personales. Cuando el interpelado considera que la crítica que recibe es falsa o injusta, es preferible solicitar al acusador pruebas de lo que afirma.

3- No busques justificaciones a ultranza
No intentes rebuscar las razones de tus comportamientos criticados. Ésta es, precisamente, la forma de disculparlos, de no aprender de una crítica justa. El uso de excusas (No tuve tiempo, Nadie me dijo nada, No me llamaron) no permiten que progresemos como personas. El error es una oportunidad que nos da la vida para mejorar si lo convertimos en un aprendizaje. Malo es equivocarse, ¡pero peor es no rectificar!

4- Demuestra tu comprensión hacia la crítica
Trata de entender lo que la crítica encierra. Tanto si estás de acuerdo o no con ella, haz saber a la persona que te la ha planteado que entiendes la razón por la que tu comportamiento la ha hecho sentir mal. Acepta sus sentimientos si se te exponen con respeto.


5- Limita inmediatamente los efectos de la crítica
No permitas que la crítica afecte tu autoestima, al conjunto de tu personalidad; sólo debe afectar a lo que has hecho.

Si alguien te dirige una crítica puede que ésta tenga alguna validez o quizás el acusador proyecte en ella algún problema, que él mismo arrastra. Para dilucidar esta duda, ante cualquier crítica que recibas, formula estas dos preguntas:

. ¿Me ayudará esta crítica a ser mejor?
           
. ¿Se me ha planteado con amabilidad?

Si contestas que sí a estas dos preguntas, lo más probable es que la crítica sea constructiva. Si es que no en ambas, el criticador, probablemente, esté proyectando en la acusación sus propios temores.

Quien hace críticas destructivas no busca soluciones. Sólo persigue una intención perversa: debilitar a su oponente para sentirse él mejor o superior. A pesar de todo, como afirmaba Friedrich Hebbel La crítica siempre es útil: cuando no me hace conocer mis defectos, me enseña de mis censores.

En cualquier caso, las críticas sólo nos afectarán en la medida en que nosotros permitamos que  nos afecten. Ante  un reproche, podemos decidir enojarnos mucho, poco o nada. Depende de nuestro diálogo interno. Si la crítica no está bien formulada o es incierta, lo más positiva es limitar su influencia negativa pensando cosas como: No tengo por qué molestarme ni creerme lo que me ha dicho, ni siquiera merece que le conteste, No sabe lo que dice.

6- Aprovecha la oportunidad
Aprovecha de la crítica la información que pueda serte útil. Las críticas, en general, suelen contener datos importantes que pueden emplearse para el crecimiento personal. Ponernos a la defensiva nos impedirá recibir más datos que pueden servirnos.

7- No imagines más de lo que te han dicho
No leas en la crítica más de lo que el criticador pretenda. No caigas en la sobrevaloración de la crítica.

8- Demora tu respuesta
Si alguien nos critica, la respuesta inmediata es rechazar la acusación, ponernos nerviosos, y reaccionar con ansiedad y a la defensiva.

Pospón una respuesta directa a la crítica hasta asegurarte de si el propósito de ésta es mejorar una situación o dejarte a ti en mal lugar.

9- No apeles a tus sentimientos
No te defiendas de la crítica argumentando los sentimientos negativos que te produce, sino  céntrate sólo  en el hecho que se critica. Apelar sólo a nuestras emociones para justificar nuestro comportamiento censurable nos impide razonar, lo cual nos predispone a repetir en el futuro el mismo error.

10- Analiza el derecho del criticador
Asegúrate de que la persona que critica sabe lo suficiente sobre lo que desaprueba y si le asiste el derecho moral de hacerla.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Críticas en la vida de pareja

Criticar lo menos posible a tu pareja es una forma de mostrar respeto hacia sus puntos vulnerables. Sin embargo, solemos caer en el error de criticar más que elogiar a nuestra pareja, para hacerle sentir dolor, que se crea culpable y conseguir así de ella lo que pretendemos. No obstante, la crítica produce el resultado opuesto: resistencia al cambio, ponerse a la defensiva y , en el peor de los casos, resentimiento.

El mayor error que podemos cometer es intentar cambiar la forma de pensar del otro para que se acerque a la de uno mismo.

Cuando sientas el urgente impulso de criticar, pregúntate: ¿Lo que estoy diciendo va a tener un impacto positivo? Tras esta reflexión habla de forma correcta, no ofensiva, eligiendo bien tus palabras. Muestra con tu pareja la misma cortesía que dedicarías a tu más querido amigo, o mejor aún, la que empleabas cuando erais novios.

La táctica a emplear en la vida de pareja para que tal relación se mantenga armónica se basa en dos premisas:

1. NO CRITICARSE (salvo en casos absolutamente necesarios)

2. MANEJAR SÓLO ELOGIOS (merecidos)
    Ejemplos: Te queda muy bien ese traje. Muchas gracias por dejarme el café recién hecho. etc

El fracaso de una pareja ya se puede predecir si abundan las críticas y las acusaciones, Para emparejarse, hemos de tener resueltos los problemas personales y no arrastrarlos a la futura convivencia.

Mira lo positivo

Dirigir indirectas o no elegir cuidadosamente las palabras con las que criticamos no son buenos sistemas para mantener una placentera relación de pareja. Una regla para evitar el deterioro de una relación amorosa podría titularse MIRA LO POSITIVO. Si tú te fijas sólo en la parte negativa de tu pareja, cosecharás de ella sólo sentimientos negativos. Lo que importa no es lo que ves, sino cómo lo miras.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

viernes, 1 de noviembre de 2013

Resumen: diez cosas que debería saber sobre su irritación

1. La idea de que usted es responsable de su irritación acaba siempre por beneficiarlo, porque le da la oportunidad de llegar a controlarla y de elegir libremente cómo desea sentirse. Si no fuera así, usted se sentiría impotente para controlar sus emociones.

2. La mayor parte de las veces su irritación no podrá ayudarle. Lo inmovilizará y quedará paralizado en su hostilidad sin ningún propósito productivo. Se sentirá mejor si pone el acento en la búsqueda activa de soluciones creativas. ¿Qué puede hacer para corregir la dificultad, o por lo menos, reducir la probabilidad de volver a fracasar de la misma manera en el futuro?

3. Los pensamientos que en general generan cólera contienen distorsiones. La corrección de estas distorsiones atenuará su irritación.

4. Su irritación aparece porque usted cree que alguien está actuando injustamente o algún suceso es injusto.

5. Si usted aprende a ver el mundo a través de los ojos de otras personas, a menudo se sorprenderá al darse cuenta de que lo que hacen no es injusto desde su punto de vista. Si está dispuesto a abandonar la idea poco realista de que sus conceptos de verdad, justicia y equidad son compartidos por todos, se desvanecerá una gran parte de su resentimiento y frustración.

6. Los demás, por lo general, no creen merecer su castigo. Su furia a menudo sólo provocará un mayor deterioro y funcionará como una profecía que se cumple sola. Aun cuando temporalmente obtenga lo que desea, cualquier beneficio a corto plazo ser verá contrarrestado por un resentimiento y una revancha a largo plazo por parte de las personas a las que coacciona. A nadie le gusta que le coaccionen ni obliguen a nada. Por eso un sistema de recompensas positivas funciona mejor.

7. Una buena parte de su irritación tiene que ver con su actitud defensiva frente a la pérdida de autoestima cuando los demás lo critican o no se comportan como usted quiere. Ese tipo de irritación siempre es inadecuada, porque sólo sus propios pensamientos negativos distorsionados pueden hacerle perder la autoestima.

8. La frustración se origina en expectativas no satisfechas. La solución más sencilla sería modificar sus expectativas. Ejemplos de expectativas no realistas:

a) Si deseo algo (amor. felicidad, etc), lo merezco.
b) Si trabajo arduamente en algo, debería tener éxito.
c) Otras personas deberían estar a a la altura de mis convicciones y creer en mi concepto de justicia.
d) Debería ser capaz de resolver cualquier problema con rapidez y facilidad.
e) Si soy buena esposa, mi marido está obligado a amarme.
f) La gente debería pensar y actuar como yo.
g) Si soy atento con alguien, esa persona debería tratarme igual.

9. Es infantil poner mala cara e insistir que tiene derecho a enfadarse. Lo fundamental es: ¿le conviene? ¿Usted o el mundo realmente se beneficia con su irritación?

10. No es verdad que se convertirá en un robot sin sentimientos si no se irrita.

martes, 1 de octubre de 2013

Comunicación para la resolución de problemas




A continuación hablaremos de dos habilidades imprescindibles para reducir sus experiencias de ira: la resolución de problemas y la comunicación. Un buen punto de partida consiste en examinar tres estilos de afrontamiento: pasivo, agresivo y asertivo.


Estilo asertivo

Éste es el que recomendamos. Se caracteriza por la creencia que todo el mundo tiene derecho a expresar sus propias necesidades. Usted puede decir lo que quiere, expresar sentimientos, hacer valer sus derechos y establecer los límites pertinentes. Todo esto se puede conseguir sin pisar los límites de los demás (que, por cierto, también tienen derecho a expresar sus necesidades).

El estilo asertivo le permitirá llegar a un acuerdo sin ira. Posibilita la búsqueda de una solución en la que ambas partes obtienen lo que quieren. El estilo asertivo le permite protegerse sin culpar a los otros y le ofrece la posibilidad de plantear límites sin decepcionar a los demás. Ser asertivo da buenos resultados en todos los aspectos de la interacción personal, tanto si se trata de discusiones por dinero como de conflictos en el trabajo o de temas íntimos como la sexualidad. La comunicación clara, directa y pacífica suele ser la que da los mejores resultados.

Componentes de las afirmaciones asertivas

Un mensaje asertivo se caracteriza por el uso de tres elementos: hechos, sentimientos y peticiones aceptables.

Hechos
Una descripción objetiva de lo observado, de lo que usted ve, escucha o percibe, sin hacer nigún juicio, sin culpar a nadie y sin intentar adivinar las intenciones del otro.
  • He observado que el fregadero está lleno de platos sucios de la cena de ayer.
  • Veo que los vídeos que alquilé siguen en la mesa: aún no se han devuelto.
  • Parece que el césped está creciendo demasiado.
En ocasiones resulta difícil separar los hechos de los sentimientos, pero es el primer paso para reducir la espiral de ira. Cuando se plantean los hechos, hay más probabilidades de obtener la colaboración de la otra persona. Por el contrario, comenzar una discusión con comentarios insultantes del tipo Ya veo que eres demasiado vago para lavar los platos o Estúpido, te has olvidado de devolver los vídeos y el césped parece una jungla sólo sirve para encender su propia ira. Además, los comentarios así harán que la otra persona se ponga a la defensiva y se enfade.


Sentimientos
La otra persona toma conciencia de cómo le afecta a usted su conducta. Es importante que exprese sus sentimientos sin provocar que la otra persona se ponga a la defensiva. Por tanto, es preciso evitar las afirmaciones culpabilizadoras..
  • Cuando llego de trabajar y veo los platos sucios en el fregadero, me molesta
  • Cuand pasas demasiado tiempo viendo la televisión o en internet, me siento sola y resentida. Te echo en falta.
  • Cuando vamos a una fiesta y me ignoras, pero prestas atención a otros hombres, me siento celoso y abandonado.

Petición aceptable
Es la parte más importante. Se trata, básicamente, de expresar lo que quiere. Hay algunas pautas que hacen que la afirmación asertiva resulte más eficaz:
  • Realice una petición específica y compruebe si es razonablemente factible:ej, Quiero que este verano pasemos tres semanas en la montaña.
  • Hacer las peticiones de una en una. Quizá sea cierto que desea que su mujer prepare más platos franceses, que gaste menos dinero en antigüedades, que le apoye más en sus aspiraciones laborales, que haga florecer sus azaleas y que luzca modelitos de Victoria's Secret. Sin embargo, si saca todos esos temas a la vez, ella se sentirá abrumada, criticada y atacada.
  • Buscar un cambio conductual. Es inútil pedir a los demás que cambien sus actitudes, sus valores o sus sentimientos. Por ejemplo, resulta razonable que le pida a su marido que le acompañe a la fiesta de Navidad de la oficina, y es posible que él acceda por usted. Sin embargo, pedirle que quiera ir no sirve de nada.
Para resumir, aquí tenemos dos ejemplos de afirmaciones asertivas completas.
  • Esta mañana, mientras iba al trabajo en coche, me he dado cuenta de que el depósito estaba casi vacío (hechos). Me he sentido molesta y enfadada (sentimientos). Cuando utilices el coche el fin de semana, me gustaría que te aseguraras de llenar el depósito para no causarme molestias (petición aceptable).
  • Pasas mucho tiempo en el trabajo y encima te llevas faena a casa para el fin de semana ( hechos) . Me siento solo y echo de menos nuestros momentos de intimidad (sentimientos). Me gustaría organizar una cena romántica para este fin de semana (petición aceptable).

Consecuencias- Qué hacer cuando la otra persona ignora nuestras peticiones asertivas

Cuando los demás no tienen motivación alguna para satisfacer necesidades ajenas (en este caso, las suyas), tendrá que aumentar la competencia introduciendo alguna forma de refuerzo. Lo ideal es el refuerzo positivo (recompensas), porque funciona mejor que el castigo, que tiende a crear resistencia y resentimiento.

Por desgracia, hay momentos en que las recompensas no funcionan. Una solución consiste en establecer las consecuencias a modo de sanciones.

Veamos cuatro reglas para utilizar las consecuencias con mayor eficacia.
  1. Las consecuencias de bien ser específicas. Sea preciso sobre la conducta exacta que desencadenará la consecuencia. Las amenazas vagas del tipo Si no dejas de molestarme, te arrepentirás, no dan suficiente información a la otra persona y es poco probable que consiga obtener resultados de ellas. Una formulación mejor es la siguiente: Si no dejas de llamarme varias veces al día, utilizaré el contestador para filtrar las llamadas y no hablaré contigo durante las veintcuatro horas siguientes a tu últimada llamada.

  2. Las consecuencias deben ser razonables. No establezca consecuencias que impliquen amenazas de violencia o humillación pública. Por ejemplo, una madre le dice a un hijo adolescente: Cuidado con lo que dices, o te ganarás un bofetón, so estúpido. Este tipo de sanciones exageradas tienden a enfadar a quienes las reciben y , por tanto, es menos probable que esas personas quieran colaborar con usted. Una reformulación mejor del ejemplo anterior sería: Si vuelves a hablarme con esa falta de respeto, esta semana te quedarás sin paga.

  3. Las consecuencias deben ser consistentes. Si dice que va a hacer algo, como por ejemplo no responder a las llamadas de teléfono cada vez que le molestan, tiene que hacerlo. Y tiene que hacerlo cada vez que surja la situación. Si no es consecuente, la otra persona aprenderá a no tomarle en serio. Ser consecuente enseñará a la otra persona a respetarle y a conocer sus límites, ahora y en el futuro.

  4. Asegúrese de que puede vivir con los resultados. Las consecuencias que establezca deberían ser problemáticas para la otra persona, no para usted.
Negociación
Otra manera de minimizar las interacciones con ira consiste en 
aprender a negociar cuando se produce un conflicto de intereses o de necesidades. No es fácil, porque requiere escuchar e intentar entender el punto de vista de la otra persona. Resulta mucho más sencillo pensar que el otro está equivocado o que es estúpido. Así, lo único que tiene que hacer es convencerle de que usted tiene razón y las cosas deberían hacerse a su manera.
La negociación exige partir de la premisa de que las necesidades de la otra persona son tan importantes para ella como las suyas son para usted. Intentar conseguir lo que quiere con malos modos y avasallando no hará que los demás cambien su punto de vista. Cuando tenga un conflicto de intereses, la negociación le permitirá encontrar el punto intermedio en el que ambos puedan conseguir parte de lo que quieren.

Hay que dar seis pasos para que una negociación tenga éxito:
  1. Sepa qué es lo que quiere. No es tan fácil como parece. Seguramente quiere ser feliz, pero ¿qué siginifica eso exactamente? Tiene que ser lo más específico posible Quiero que este verano vayamos dos semanas a Maine.
  2. Exprese lo que quiere en términos conductuales. Esto significa plantear de manera específica lo que quiere que la otra persona haga o no haga.
    Quiero que laves los platos antes de ponerte a ver la televisión.
    No quiero que te quedes trabajando hasta tarde.
  3. Escuche el punto de vista de la otra persona. Recopile información para poder entender la posición del otro en lugar de discutir. Utilice técnicas de escucha activa (por ejemplo, preguntas, aclaraciones y paráfrasis) para asegurarse de entender bien lo que dice la otra persona. Entender un punto de vista no significa que tenga que estar de acuerdo con él. Si ha llegado hasta aquí, ya puede dar el siguiente paso, que es...
  4. Realice una propuesta.
    Debe tener en cuenta qué necesita o qué quiere la otra persona en la situación en que se encuentran. ¿Qué gana la persona haciendo lo que usted quiere?
  5. Pida una contrapropuesta
    Si a la otra persona no le gusta su propuesta, anímela a que plantee una alternativa.
  6. Llegue a un compromiso
    Aquí tiene algunos ejemplos:
  • Cuando los niños estén en mi casa, yo pondré las reglas para ver la televisión. Cuando estén en tu casa, las pones tú.
  • Vamos a probar a mi manera esta semana y vemos si funciona. Si no te gusta, volveremos a hacerlo como antes.
  • Cuando condeuzcas tú, lo haces a tu manera; cuando conduzca yo, lo haré a la mía.
  • Vamos a repartir la diferencia.
  • Si esta vez lo hicimos a mi manera, la próxima lo haremos a la tuya.
Ejercicios
Empiece escribiendo a grandes rasgos una situación problemática de su vida que necesita cambiar. A continuación, redacte con detalle una nota asertiva para lograr ese cambio. Asegúrese de incluir todos los elementos (hechos, sentimientos, y petición razonable). Añada, además, una consecuencia específica, razonable y que pueda aplicar sin sufrir ningún daño. Por último, escriba una fecha y una hora para poner en marcha el plan.


Hable primero de sus errores y pregunte, no ordene

Regla 3 – Hable primero de sus propios errores antes de criticar a los demás 

No es tan difícil escuchar una relación de los defectos propios si el que la hace empieza admitiendo humildemente que él también está lejos de la perfección. Admitir los propios errores, aun cuando aún no los haya corregido, puede ayudar a convencer al otro de la conveniencia de cambiar su conducta

Regla 4 – Hacer preguntas en vez de dar órdenes 

El resentimiento provocado por una orden violenta puede durar mucho tiempo, hay cuando la orden haya sido dada para corregir una situación evidentemente mala. Hacer preguntas no sólo hace más aceptables las órdenes, sino que con frecuencia estimula la creatividad de la persona a la que se pregunta. Es más probable que la gente acepte a gusto una orden si ha tomado parte en la decisión de la cual emanó la orden. Frases tipo “Qué le parece esto?” Quizá si corrigiéramos ésto sería mejor”

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Cambie el "pero· por el "y"

Regla 1 – Empiece con elogio y aprecio sincero
Es más fácil oír cosas desagradables después de haber oído algún elogio.

Regla 2 –Llame la atención sobre los errores de los demás indirectamente

El mero cambio de una pequeña palabra puede significar la diferencia entre el triunfo y el fracaso en cambiar a una persona sin ofenderla o crear resentimientos.

Muchos creen eficaz indicar cualquier crítica con un sincero elogio seguido de la palabra “pero” y a continuación la crítica. Sin embargo, la persona cuestionará la sinceridad del elogio, que parecerá como un truco para poder pasar a la crítica. La credibilidad sufrirá, y probablemente no lograremos nuestro objetivo de cambiar la actitud de la otra persona. Se ha de llamar indirectamente la atención sobre la conducta que queremos cambiar. Esto obra maravillas sobre personas sensible que pueden sentirse ante una crítica directa.

Podemos cambiar la palabra “pero” por “y”: “Estamos orgullosos de ti por haber mejorado tus notas este mes, y si sigues esforzándote podrás subir las notas de álgebra al nivel de las demás.
Este elogio no va seguido de crítica. Le hemos llamado indirectamente la atención sobre una conducta que queremos cambiar.


Llamar la atención indirectamente obra maravillas sobre personas sensibles que pueden resentirse ante una crítica.

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Recompense la conducta deseada




Recompense la conducta deseada en lugar de castigar la conducta indeseada. El castigo provoca resentimiento y produce alienación y alejamiento.

En lugar de reforzar todas las cosas negativas de los demás (pareja, hijos, alumnos, amigos, padres) y reaccionar ante ellas, empecemos a reforzar sistemáticamente las que sí nos gustan (elogios, comida, sexo, afecto, etc).

Sea alegre, positivo, halagador, alabe, anime. Evite toda hostilidad, crítica, pelea o exigencia y encuentre la manera de estar de acuerdo (Técnica desarmante).

Por supuesto, ésta no es la única manera de relacionarse con la gente e influir en ella y no hay ninguna garantía de que dé resultado. Algunas situaciones pueden ser irreversibles, y no siempre se puede conseguir lo que se quiere.

De cualquier modo, ensaye el sistema de recompensas positivas. Tal vez se sorprenda de su efectividad.

lunes, 2 de enero de 2012

Perdonar cuando te hieren





Ser perdonados es algo que nos reconforta el espíritu y nos llena de alegría.  Aunque sabemos que no le podemos caer bien al 100 % de las personas, sentir el rencor o resentimiento de una persona que apreciamos nos vuelves infelices. Entonces es el momento de ver lo que ha pasado en la relación, y pedir disculpas si creemos que nos hemos pasado con esa persona. Y si acabamos con un abrazo y unos besos, mejor.

Perdonar nos cuesta más, pero a la larga nos va a beneficiar. Tener energía negativa acumulada nos vuelve infelices. Cuando alguien no actúa como nosotros hubiésemos deseado, nos cargamos de rabia y podemos perder incluso las maneras, llegando a los gritos y a las descalificaciones.   Por mucho que nos enfademos, cada uno es como es, y si alguien ha tomado una decisión que no nos gusta, hemos de aceptarla finalmente y cambiar la relación con esa persona si es necesario. Si él o ella ha decidido acabar la relación contigo porque ve en tu comportamiento errores imperdonables, y según tu punto de vista no es así, entonces tendrás un problema si continúas insistiendo en convencerle de lo contrario. Pasa página, perdona, míralo de otra manera, quítalo de la lista de tus prioridades. Reserva tu amor y atención a personas que te correspondan.

Tomar distancia emocional, sobre todo, es lo más sensato si han decidido que no quieren ser nuestra pareja sentimental. Deja de atormentarte. Es su decisión, no la tuya. Seguro que habrá otra persona por ahí que tendrá una energía que conectará con la tuya. Quizás no existe la media naranja, pero sí que existen definitivamente personas con las que nos es mucho más fácil entendernos, a muchos niveles, ya sea amigos, parejas sentimentales, jefes o compañeros de trabajo.

Otras veces quizás decidas que ya está bien de perdonar, que te han herido demasiado. Aquí ya hemos de tomar distancia emocional y física, cortar la relación. Sin embargo, guardar resentimiento hacia esa persona es perjudicial para tu bienestar. Él o ella ya no está en tu vida. En su momento te aportó cosas, positivas y negativas. En cualquier caso, piensa que cualquier relación que tengamos es una oportunidad para aprender y mejorarnos a nosotros mismos y nuestras relaciones futuras.

Puede llegar el caso extremo de que la persona, amigo, pareja, conocido, colega de trabajo, haya tenido un comportamiento tan denigrante hacia ti, que prefieras eliminarlos de tu vida o limitar un interacción con ella a los saludos de cortesía si es que los ves cada día, como compañeros de trabajo.

Por último, si sientes que tienes que estar perdonando a menudo a diferentes personas, quizás tengas que replantearte si el problema no lo tienes tú. Quizás eres demasiado exigente? Te enfadas fácilmente? Eres demasiado perfeccionista? Tienes baja tolerancia a la frustración? Piensa sobre esto.

VEAMOS QUÉ CIRCULA POR INTERNET SOBRE EL TEMA DEL PERDÓN:


  • Perdona a tu pareja. El perdón es el proceso de terminar el enojo y el resentimiento hacia otra persona. Perdonar tiene el poder de hacer olvidar todas las ofensas, grandes y pequeñas y enseña paciencia, honestidad y respeto. Perdonar a otra persona es un acto de humildad, no un favor que se hace a otra persona. El perdón, además, tiene el poder de curar cualquier relación que se encuentre con problemas de confianza.

  • Lo peor de todo en una pareja es que ambos estén resentidos, ya que muchas veces utilizan la siguiente frase: te perdono, pero no se me olvida, es un sofisma. Porque si perdonas, debes de olvidar. Y si no olvidas, es que no has perdonado. (leer artículo)

  • Perdonar no viene automáticamente con el "olvidar" . Si usted acaba de olvidar todos los males usted es un masoquista. Los errores accidentales pueden ser y hay que olvidarlos. Pero aquellos que se hacen por malicia o negligencia no pueden ser olvidados o de lo contrario sólo seguirá perjudicado, y eso no es aceptable.

  • El perdonar a alguien, lo que realmente significa es que usted no busca venganza. (leer artículo)
  • Recuerde que el perdón es importante, para la salud no solo mental sinó también física. Pero recuerde que no puede permitir que los demás sigan abusando de usted.
  • Dar y pedir perdón es algo que debe hacerse de corazón, o no hacerse. Pero si no se hace, la relación se encamina al desastre.(leer artículo)
Muchas personas temen que al perdonar le van a dar a la otra persona el poder de seguirlas ofendiendo, o que se van a rebajar o humillar. Sin embargo, es importante saber que:
  • Perdonar no es aceptar lo inaceptable ni justificar males como maltratos, abusos, faltas de solidaridad o infidelidades. Tampoco es hacer como si no hubiera pasado nada. Eso sería forzarnos o ignorar la realidad y a acumular resentimientos. Igualmente, perdonar no es tratar de olvidar lo que me han hecho, pues siempre es bueno aprender de lo vivido. 
Acumulas resentimientos y tu espíritu experimenta depresión? No ser franco con tu pareja, es la chispa que hará estallar tu relación. 

Quizás pierdas a un amigo... o al amor de tu vida. Hablar a tiempo te ahorrará muchos sinsabores.

Cuando en una relación tu pareja te ofende y no se lo dices, lo vas acumulando. Tu cargamento de rencores y resentimientos lo cargas a tus espaldas... ¡Eres un tonto! 

Llega tarde a la hora a la que tú la citaste, estás que hierves como olla express por dentro

"¿Qué ha creído?" y cuando te pregunta "¿estás enojado(a) mi amor?" y tu le respondes con un coraje mal disimulado "no mi amor, no te preocupes..." Te estás cargando de resentimiento!

No te guardes nada. Dile a tu novio(a) lo que sientes y no te gusta. Hazlo con tacto pero con claridad ¡Tira tu resentimiento!

Que no haya ningún lugar en el que tu guardes rencores. Siempre exprésale a tu pareja lo que sientes.  Al fin y al cabo un noviazgo se basa en una relación de armonía y comprensión mutuas.

Y si tu amor no te escucha ni acepta lo que le dices, no puede ser tu pareja duradera y es mejor que lo sepas a tiempo.

¿Por qué perdonar?

  • Porque mientras con el odio y el rencor quedamos atados al mal que nos han hecho y estancamos la relación concentrándonos sólo en el error y el dolor que una determinada acción nos causó, el perdón nos da la oportunidad de ver la falta como un error real pero sin la carga emocional que nos daña. Entonces, además de recuperar la paz, recobramos la lucidez para evaluar el daño en su dimensión real y tomar las medidas necesarias frente a la relación.
  • Porque soy yo mismo(a) quien es responsable de producir la rabia o el odio y de aferrarme a ellos. La rabia, es una forma de satisfacer mi ego igualmente herido.
  • Porque mi pareja, es mucho más que su error. Sin querer justificar su falta, es claro que detrás de su acción hay un “niño o niña herido (a)” por los condicionamientos de su pasado, pidiéndonos, a través de su rabia, violencia o agresión, que lo auxiliemos, lo amemos, lo respetemos”.
  • Porque amar a la pareja supone aceptar que es limitado y renunciar a mis expectativas a cambio de su realidad y buena voluntad de hacer lo mejor posible.

Diferencia entre perdón y reconciliación

Mientras el perdón es una decisión de cada persona, al interior de su propio corazón, la reconciliación supone la recuperación de la relación entre los dos. Lo ideal es por tanto que, una vez me libere de la rabia y renuncie a identificar a mi cónyuge con el error que cometió, nos dispongamos juntos a analizar el daño y buscar, en la medida de lo posible, una reparación.

Dicha reparación supone que el ofensor reconozca su error, valore el efecto de lo que causó y pida perdón. El ofendido debe entonces igualmente aceptar las disculpas y ofrecer su perdón como la base para iniciar de nuevo una relación, sin rabia ni rencores, pero sabiendo que hay algo por mejorar.

Mientras exista por tanto la voluntad de cambiar y la sensibilidad para aceptar las propias limitaciones y lo que ellas pueden causar, el perdón y la reconciliación serán casi siempre posibles. Así la pareja se convierte en la escuela de amor donde cada persona debe encontrar un espacio donde es amada y aceptada. 

Esta oferta de perdón y reconciliación, no debe sin embargo ser forzada con manipulaciones como “si me amas realmente debes…”; tampoco con presiones como: “yo he hecho mucho por ti, por tanto tu….”. No. La oferta del perdón debe ser gratis, y la reconciliación un acto que los dos ofrecen y se comprometen de manera igualmente gratuita a realizar, por que nace del deseo de seguir amando y del dolor de haber herido al otro, sin pretenderlo o sin saberlo.

Hay sin embargo realidades que, si bien podemos perdonar, rompieron totalmente la confianza o demostraron que definitivamente la otra persona no está en condiciones de vivir en pareja. En tales circunstancias la reconciliación no es aconsejable. Tal es el caso de personas con vicios, depravaciones o deformaciones serias de su personalidad o conducta que pueden seguir dañando a la pareja y los hijos, y frente a los cuales el cónyuge está en el derecho de protegerse mediante la separación.

Cómo perdonar a alguien cuando te hiere

Paso 1:
Piensa en ello. Inmediatamente después de sentirte lastimado por alguien seguramente estarás enojado. Tómate un tiempo y trata de calmarte. Piensa en lo ocurrido pero no dejes que eso domine tu vida. Trata de pensarlo objetivamente y comprende que todos cometemos errores.

Paso 2:
Reflexiona. Asegúrate de que el momento en que estás pensando sea tranquilo. No hagas nada precipitado; más tarde te arrepentirás. Al principio parece que el enojo nunca se irá pero luego de unos pocos días irá menguando. Aún así, comprende que a veces regresa.

Paso 3:
Comprende. Debes saber que todo dolor eventualmente se desvanece. Suena imposible cuando acabas de ser lastimado pero es la verdad. El tiempo es realmente la única cura y al menos aceptar esta verdad puede ayudarte un poco.

Paso 4:
Admítelo. No puedes ignorar cuando alguien te lastima, y fingir que no estás lastimado sólo empeora las cosas. Hazle frente e incluso revuélcate en el dolor por unos segundos. Escucha música triste y por unos días llora y siente pena de ti mismo.

Paso 5:
Hazlo a un lado. Tras estar deprimido y triste por unos días, debes decirte a ti mismo que tu vida continúa. Convéncete de esa realidad y rodéate de buena compañía. Irás sintiéndote mejor en poco tiempo.

Paso 6:
Perdona. Una vez que te sientas mejor con el mundo en general podrás dar el último paso: continuar con tu vida y perdonar a esa persona que te hirió. Hazle saber que le has perdonado, a través de algún medio sencillo como un mensaje de texto o un correo electrónico. No necesitas ser muy elocuente ni haber cambiado totalmente aún. El perdón no es total hasta que puedas realmente olvidar también. Olvidar algo lleva tiempo. No hay otra forma de lograrlo. Tomará meses o incluso años. Si esa persona que te hirió está realmente arrepentida de lo que hizo y es consciente del daño que te causó, será comprensiva y esperará sin problema.

Perdonar nos libera del rencor

 ¿Por qué las relaciones humanas son tan conflictivas? Porque todos somos diferentes. Tenemos distintas formas de ser, de pensar y de expresar nuestros sentimientos. Todos tenemos necesidades, expectativas y deseos que, en ocasiones, pueden chocar con los de los demás. Y eso supone una fuente inagotable de malentendidos, que muchas veces se convierten en conflictos. De ahí que no sea difícil ver a nuestro alrededor hermanos que no se hablan, parejas que terminan entre violentas recriminaciones o amigos que han dejado de serlo. Sin embargo, está en nuestras manos prevenir estas situaciones, que suelen tener el rencor como denominador común.

¿Cómo podemos liberarnos del rencor?

Mediante el perdón. No el perdón estético, que afirma “yo perdono pero no olvido”: para disolver el rencor es necesario un perdón sentido, sincero y auténtico. El perdón va de la mano de la comprensión. De ahí la importancia de empatizar con la persona que ha causado la ofensa. Si logramos ponernos en el lugar del otro y entender cómo vive y siente, seremos capaces de dar un nuevo significado a las palabras o acciones que tanto nos afectaron. Probablemente, nos daremos cuenta de que esa persona simplemente no lo supo hacer mejor. Cuando comprendemos que nuestro particular “agresor” no actuó de ese modo por maldad, sino a causa de su ignorancia o su inconsciencia, podemos dejar caer el peso de la ofensa.

 ¿En qué consiste el perdón?
Consiste en liberar una cuenta pendiente, una deuda que se ha generado entre nosotros y nuestro ofensor. Cuando perdonamos, nos liberamos del rencor acumulado y dejamos que cicatricen nuestras heridas. No en vano, la raíz griega de “perdón” significa “cambiar y alterar”. De ahí que perdonar sea una oportunidad de limpiar nuestro presente, aunque la ofensa que arrastramos haya afectado nuestro pasado. Para perdonar no necesitamos estar ante nuestro agresor, es una decisión interna que nace de la comprensión y la consciencia. En última instancia, perdonar significa darnos la oportunidad de avanzar y evolucionar.