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lunes, 10 de febrero de 2014

El arte de elogiar


No hay que esperar a que las personas te rodean hagan algo bien hecho -y mucho menos extraordinario- para dedicarles alguna frase amable. Un detalle cotidiano, un favor, la simple apariencia mejorada, etc, es suficiente para practicar el elogio.

Elogiar es una maravillosa herramienta para motivar a la gente, Pero, con demasiada frecuencia, permitimos que se oxide por no usarla.

Hay que cuidar mucho el modo en que se emplea el elogio. Es preciso elegir bien el motivo, el momento, la forma de expresarlo -sin caer en la vulgaridad ni en la exageración-para que la alabanza sea creíble y convincente. Y, por encima de todo, no atravesar la sutil barrera que a veces existe entre la adulación gratuita y el elogio.

Entendemos por adulación la exageración de cualidades o inventarse las que no tiene. Adular es mentir. La mayoría de la gente es consciente de sus limitaciones y advierte en seguida cuando el elogio no es sincero.

Hay una manera de saber si te están elogiando o adulando. El adulador dirige sus halagos a lo que la persona es, no a lo que hace.

Adular: Enrique, eres el mejor conferenciante que jamás he escuchado.
Elogiar: Enrique, tu conferencia ha sido realmente atractiva. Necesitaríamos escuchar más charlas como las tuyas.




Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Maneras de reaccionar al elogio

Ritualística
Se expresan las gracias o se sonríe, devolviendo si procede, el elogio (Lo mismo digo, Tú también)

Complacida
Se manifiesta placer por el elogio recibido (Me alegro que te guste)

Aceptación con enmiendas
Se reconoce la alabanza, pero reaccionando con cierta incomodidad, e incluso a veces poniéndose a la defensiva, minimizando el mérito aludido (En realidad fue una idea de mi mujer, Fue simplemente una cuestión de suerte, Bueno, lo hago lo mejor que puedo, Me gustaría que fuera como tú dices).

Rechazo
Los elogios también pueden ser tan incómodos, molestos o turbadores para el receptor que los rechaza directamente (No puedo tomar en serio lo que dices, Tú estás ciego, Estás de broma, ¿no?). Tiene dudas sobre las capacidades que se atribuyen.

El elogio no constituye siempre, pues, una táctica emocional efectiva, especialmente cuando el destinatario lo percibe de forma absolutamente negativa. También puede depender de:

- El estado de ánimo del receptor (la mala intención con que éste lo reciba).
- La exagerada frecuencia con que se ejercita (el elogio tiene valor en función de su no abundancia).
- La falta de credibilidad (insinceridad) que la alabanza transmita.
- Los motivos ocultos que el mensaje pueda encerrar (intentar obligar a hacer algo).
- La percepción del elogio como preludio de una crítica.
- Percepción del elogio con el temor de no ser capaz de vivir al nivel de excelencia que han atribuido al elogiado.
- La persona de que proceda el elogio.  Si procede de alguien carente de gusto o inteligencia, por ejemplo.

Es decir, cuando la forma de expresar un elogio en el receptor expresa dudas, éste lo puede percibir como:

- Una amenaza para manipular su conducta.
- Un medio consciente o inconsciente de establecer la superioridad del que elogia.
- Una obligación de estar siempre a la altura del elogio.
- Un factor distanciador

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Reglas de oro para dar elogios

1- MANIPULACIÓN DE LA CONDUCTA

El elogio no deja de ser una evaluación. Y ser examinado siempre produce cierta incomodidad. ¡Nos pueden descubrir los defectos que tanto trabajo nos cuesta ocultar!

Las más recientes investigaciones psicológicas indican que cualquier evaluación -positiva o negativa - tiende a poner a la gente a la defensiva. Se tiende a pensar, pues, que todo elogio debe tener su contrapartida negativa (crítica). Probablemente, porque cuando se evalúa a alguien a menudo se intenta cambiar la dirección de su conducta. De alguna manera, el elogio se convierte en una evaluación negativa: si alguien intenta cambiarte, es que lo estás haciendo mal.

Por otro lado, el cambio de conducta que intenta propiciar el elogio no necesariamente beneficia al elogiado. Puede redundar en beneficio del elogiador. Por ejemplo, cuando elogiamos a un empleado por informar puntual, clara y ordenadamente de su actividad, nos está ahorrando tiempo y trabajo.


2- EVITA MOSTRAR SUPERIORIDAD

Elogiar es también una manera de ganar estatus sobre el elogiado. El que alaba se ubica en posición de enjuiciar al otro. Lo está catalogando.

3- OBLIGACIÓN DE ESTAR A LA ALTURA DEL ELOGIO

Otro de los aspectos más amenazantes del elogio es la obligación que el receptor siente - de continuar siendo- una persona loable. La responsabilidad de proyectar siempre nuestra mejor imagen. nuestro mejor yo, supone un esfuerzo tan grande que se convierte en un verdadero problema muy difícil de soportar. Es lógico, pues, que tratemos de defendernos de él.

4- LA INTELIGENCIA NO ES ELOGIABLE

Las personas que reciben alabanzas sobre su inteligencia acostumbran a rendir por debajo de su capacidad, tanto en sus estudios como en el trabajo. Los que reciben elogios por su inteligencia prefieren no arriesgarse en tareas difíciles o nuevas a cambio de asegurarse siendo considerados inteligentes.

El problema es que hay mucha gente que espera el elogio, lo necesita y lo agradece. Para muchas personas, su autoestima fluctúa hacia arriba o hacia abajo, en función de las frases positivas que reciben. Para ellas es importante sentirse valoradas por los demás. En nuestra sociedad hay excesiva dependencia de la aprobación de los otros, una tendencia que hay que reducir.

Si tu autoestima depende de los elogios recibidos, te verás obligado a comprobar continuamente que tu valor como profesional o como persona depende de si alguien te ha elogiado o no. La autoestima de la persona equilibrada sigue impasible tanto si se la vitupera como si se la elogia.


5- CUESTIÓN DE CREDIBILIDAD

Un elogio expresado por escrito puede ser aceptado más fácilmente que si es pronunciado cara a cara. Podemos saborearlo, reflexionar sobre él, sin necesidad de tener que reaccionar inmediatamente inventándonos la típica respuesta modesta. Incluso puede ser más creíble, y por ende, más gratificante.

6- EXAGERADA FRECUENCIA

Hay que evitar dedicar elogios con exagerada frecuencia a la misma persona. Abusar de ellos les resta autenticidad y  valor al reconocimiento, lo que puede provocar el rechazo del elogiado. De todos modos, para administrar bien el elogio hay que actuar como los médicos : aplicar la dosis más fuerte a los pacientes más débiles.

7- ELOGIA SINCERAMENTE

Una de las reglas básicas para que el elogio sea aceptado es que se diga con sinceridad. Las personas están más predispuestas a aceptar elogios que encajan con su propia evaluación. Recuerda también que un elogio no parecerá sincero ni creíble si, después de pronunciarlo, ¡le pides un favor al receptor del mismo!

8- SÉ ORIGINAL Y ESPECÍFICO

Repetir lo que millones de personas han dicho da la sensación que tu alabanza es mecánica, irreflexiva y, por lo tanto, sabida. Trata de que ésta sea personalizada y original. Recuerda que hay que elogiar lo que uno ha hecho bien, no lo que uno es.

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

Experimenta tú mismo

Parece una contradicción, pero es más fácil elogiar a la gente que tiene alta autoestima que aquella que es insegura. La que se autovalora alto espera el elogio, pero para la persona con baja autoestima, el elogio viola su sentido de la realidad (así que hay que moderarse con la alabanza).

Si dudas de los diversos efectos que el elogio puede provocar, te proponemos los siguientes ejercicios:

Ejercicio A

La próxima vez que elogies a alguien fíjate en qué clase de reacción provocas en tu receptor:

- ¿Se abre el diálogo, se pone a al defensiva, o se siente inseguro o incómodo?

- ¿Parece querer continuar la charla o terminarla?

- ¿ Parece estar más motivado para trabajar o menos incentivado?

Ejercicio B

Después puedes comprobarlo en ti mismo:

- ¿Cómo te sientes cuando recibes un elogio?
- ¿Qué haces o dices para responder al mismo?
- ¿Cómo te sientes cuando tú elogias?
- ¿Qué estás intentando conseguir con el elogio?

Resumiendo, puede decirse que es cuestionable que el elogio se siempre un combustible que motiva y estimula a la gente. Pero, por otro lado, no hay duda de que un elogio dado de forma correcta es extremadamente útil como lubricante en las relaciones humanas. Las mantiene en un estado equilibrado y armonioso que se parece a la felicidad. ¡Pero no te asustes si la situación no dura!

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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván

El elogio en las relaciones de trabajo

Digámoslo claro: no se puede esperar el máximo rendimiento de un empleado del que no se le reconoce la importancia de su  labor. Si un jefe quiere estimular a un subordinado para que trabaje a gusto, debe reconocerle su esfuerzo, su interés, y no escatimar elogios sinceros en los momentos oportunos y resaltar sus méritos. Si nunca lo hace, el empleado puede inferir -erróneamente- que su trabajo no es satisfactorio: Si no puedes decir nada agradable, no digas nada.

Las leyes ocultas de la motivación
Hoy se sabe, desde la perspectiva de la Inteligencia Emocional, que las personas no dejan nunca de estar motivadas. Lo que llamamos "desmotivación" no es otra cosa que un cambio de dirección de la motivación: ahora son otras las razones por las que nos movemos.

La clave para recuperar la motivación no es reencontrarnos con los antiguos motivos que nos hacían vibrar en el pasado, sino indagar e identificar las emociones que ahora nos invaden (resentimiento, angustia, culpa, miedo, etc)

Cuando este estado de insatifacción (o desmotivación) aparece, hay que interpretarlo como un síntoma que nos impulse a averiguar las verdaderas razones de nuestro desánimo.

¿Qué incentiva, pues a los trabajadores? Actualmente, está demostrado que a las personas no sólo se las motiva por razones externas, como por ejemplo, mejorando sus condiciones de trabajo, incrementando su sueldo o reduciendo sus tareas. Ninguna de estas ventajas, por sí solas, hará que el rendimiento de los empleados se eleve. Por lo general, los factores que más influyen son intrínsecos - cuando la motivación viene desde dentro, no desde fuera:

1- Un trabajo estimulante adaptado a la persona: intentemos averiguar qué es lo que el empleado desea de su trabajo y hagamos lo posible para satisfacerlo. Estará más a gusto y rendirá más.

2- Asumir responsabilidades: mientras más cosas pueda decidir por sí mismo, mayor será el esfuerzo que realizará para ponerlas en práctica.

3- Deseo de expresarse a sí mismo: interés por expresar la propia individualidad en el trabajo.

4- Deseo de reconocimiento y autoestimación: nada es más apreciado por un trabajador que el reconocimiento de sus méritos a través del elogio honesto.

Es emocionalmente básico hacer saber al empleado que su trabajo es importante, que tiene sentido, que contribuye a la evolución de la compañía con sus cualidades y conocimientos. Este tipo de mensajes refuerzan la autoestima del receptor, algo también necesario para que se considere "alguien" en la empresa. La importancia de la motivación en el trabajo la refleja la siguiente historia:

Un viajero se acercó a un grupo de canteros y le preguntó al primero:

- ¿Qué estás haciendo?
- Ya ves, respondió del otro, aquí sudando como un idiota y esperando que llegue la hora de largarme a casa.
- ¿Qué es lo que haces tú?, preguntó al segundo.
- Yo -dijo- estoy aquí ganándome mi sueldo para alimentar a mi familia.
- Y tú - preguntó al tercero-, ¿qué es lo que estás haciendo?
- Estoy - respondió- construyendo una catedral.

Cuando un empleado se identifica y comprende el sentido de su trabajo, esto es, el objetivo que la empresa quiere alcanzar, su motivación crece notablemente y se siente una pieza importante dentro de ese organigrama. Otra forma de hacerlo sentir importante es tenerlo al corriente de los futuros proyectos de la compañía.

Es cierto que, para cualquier empleado, la promoción, un mayor salario, las rotaciones para desempeñar diversas funciones, la comunicación, etc, son factores motivacionales. Sin embargo, si una vez satisfechos esos factores no van acompañados del reconocimiento por medio del elogio, todo el respeto por las demás reglas motivacionales puede fallar.

Las claves para un elogio efectivo en el ámbito laboral son:

1. Elogia siempre el trabajo bien hecho.
2. Aprende a elogiar sin emplear la adulación.
3. Haz sentir importante al empleado.
4. Mantenlo informado de los planes futuros de la compañía que le afecten.
5. Hazle sentir emocionalmente seguro en la compañía.

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martes, 1 de octubre de 2013

Salve el prestigio del otro y elogie su progreso

Regla 5 - Permita que la otra persona salve su prestigio

¡Salvar el prestigio! Cuán importante es ésto! ¡Y que pocos de nosotros nos detenemos a pensarlo! Pisoteamos los sentimientos de los demás, para seguir nuestro camino, descubrimos defectos, proferimos amenazas, criticamos a otras personas frente a los demás, sin pensar jamás que herimos el orgullo del prójimo. Una o dos palabras de consideración, una comprensión auténtica de la situación de la otra persona, contribuirán considerablemente a aligerar la herida. Aún cuando tengamos razón, y la otra persona esté claramente equivocada, sólo le haremos daño si le hacemos perder el prestigio. 

Regla 6 – Elogie el más pequeño progreso.

Elogiemos cualquier mejora que una persona haga. Esto hará que quieran seguir mejorando. El uso del elogio en lugar de la crítica es el concepto básico de las enseñanzas del psicólogo Skinner. Él demostró, por medio de experimentos con animales, y con seres humanos, que minimizando las críticas, y destacando el elogio, se reforzará lo bueno que hace la gente, y lo malo se atrofiará por falta de atención.

Elogiando un logro específico, en lugar de hacer una alabanza generalizada, el elogio se vuelve mucho más significativo para la persona quien se lo dirige. Entonces el elogio se percibe como sincero, no como algo que la otra persona puede estar diciendo para hacernos sentir bien. Todos anhelamos aprecio y reconocimiento, pero nadie quiere mentiras ni adulación.

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Cambie el "pero· por el "y"

Regla 1 – Empiece con elogio y aprecio sincero
Es más fácil oír cosas desagradables después de haber oído algún elogio.

Regla 2 –Llame la atención sobre los errores de los demás indirectamente

El mero cambio de una pequeña palabra puede significar la diferencia entre el triunfo y el fracaso en cambiar a una persona sin ofenderla o crear resentimientos.

Muchos creen eficaz indicar cualquier crítica con un sincero elogio seguido de la palabra “pero” y a continuación la crítica. Sin embargo, la persona cuestionará la sinceridad del elogio, que parecerá como un truco para poder pasar a la crítica. La credibilidad sufrirá, y probablemente no lograremos nuestro objetivo de cambiar la actitud de la otra persona. Se ha de llamar indirectamente la atención sobre la conducta que queremos cambiar. Esto obra maravillas sobre personas sensible que pueden sentirse ante una crítica directa.

Podemos cambiar la palabra “pero” por “y”: “Estamos orgullosos de ti por haber mejorado tus notas este mes, y si sigues esforzándote podrás subir las notas de álgebra al nivel de las demás.
Este elogio no va seguido de crítica. Le hemos llamado indirectamente la atención sobre una conducta que queremos cambiar.


Llamar la atención indirectamente obra maravillas sobre personas sensibles que pueden resentirse ante una crítica.

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viernes, 27 de septiembre de 2013

Las recompensas sociales de la amistad

Las amistades son vitales para gozar de la vida. Para ganar el respeto de otros, debemos tratarlos con respeto; para que nos elogien, debemos reconocer el mérito de los demás; para ganar la simpatía de otras personas debemos mostrar calidez.

Los tímidos tienen dificultades con la reciprocidad que sostiene la amistad. Las recompensas sociales implican el "toma y daca": usted no puede recibirlas pasivamente. No basta sonreír y asentir durante una conversación. Debe intervenir de vez en cuando para demostrar que le interesa y que está alerta. De otra manera usted está a merced de quienes le rodean, esperando siempre que ellos hagan la primera jugada.

Los tipos de amistad

Amigos diferentes satisfacen necesidades diferentes. Un compañero del trabajo puede comprender mejor que nadie las frustraciones del trabajo y el entusiasmo ante los proyectos nuevos. Un viejo amigo comparte nuestra historia pasada. Los amigos nuevos nos conocen como somos ahora. Muchas personas cuentan como amigos, cada uno completando una faceta de nuestra vida. No todos los amigos deben ser íntimos, pero los íntimos son los más importantes.