Básicamente, todas las emociones son modificaciones de una emoción primordial. Se parece bastante al «miedo» y, aparte de la sensación de estar bajo una amenaza continua, también incluye una marcada impresión de abandono y falta de plenitud, «dolor».
Una de las principales tareas de la mente es luchar contra el dolor emocional e intentar doblegarlo,
pero lo único que consigue es encubrir el dolor temporalmente. De hecho, cuanto más lucha la mente por liberarse del dolor, mayor es éste. La mente nunca puede encontrar una solución y tampoco puede permitir que tú la encuentres, porque ella misma es parte intrínseca del «problema».
Imagina a un jefe de policía intentando encontrar a un pirómano, cuando el pirómano es el propio jefe de policía.
No te liberarás del dolor hasta que dejes de derivar tu sentido de identidad de la identificación con la mente, es decir, con el ego.
El amor, la alegría y la paz no pueden florecer hasta que te has liberado del dominio de la mente. Pero no son lo que yo llamaría emociones. Están más allá de las emociones, a un nivel mucho más profundo. El amor, la alegría y la paz son profundos estados de Ser o, más bien, tres aspectos del estado de conexión interna con el Ser. Como tales, no tienen opuesto.
Las emociones, sin embargo, siendo parte de la mente dualista, están sujetas a la ley de opuestos. Lo que a veces se llama equivocadamente alegría suele ser el lado placentero y generalmente fugaz de un ciclo que alterna entre placer y dolor.
El placer siempre se deriva de algo externo a ti, mientras que la alegría surge de dentro. El placer se irá y su ausencia también te producirá dolor. lo que denominamos amor puede ser placentero y excitante durante algún tiempo, pero es un apego adictivo, un estado de extrema necesidad que puede convertirse en su opuesto en un abrir y cerrar de ojos.
El verdadero amor no te hace sufrir. ¿Cómo podría? El verdadero amor no se convierte repentinamente en odio, y la verdadera alegría tampoco se convierte en dolor.
Manténte presente. Sé un observador de la mente. El dolor es inevitable mientras sigas identificándote con tu mente. Me refiero básicamente al dolor emocional, que también es la principal causa del dolor físico y de las enfermedades físicas.
El resentimiento, el odio, la autocompasión, la culpabilidad, la ira, la depresión, los celos, e incluso la menor irritación…, todos ellos son formas de dolor.
Cada placer o cumbre emocional contiene dentro de sí la semilla del dolor: su opuesto inseparable, que se manifestará con el tiempo.
Este blog es una colección de artículos, libros y otro material que me ha ayudado a afrontar los problemas cotidianos, ya sean de pareja, familiares o de trabajo.
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jueves, 26 de julio de 2018
Tú no eres tu dolor
Di siempre «sí» al momento presente.
El momento presente a veces es desagradable, inaceptable u horrible. Es como es. Observa cómo tu mente le pone una etiqueta y cómo ese proceso de etiquetar, ese continuo juicio, crea dolor e infelicidad.
Observando la mecánica de la mente sales fuera de sus patrones de resistencia,
Acepta; y después actúa. Acepta cualquier cosa que contenga el momento presente como si la hubieras elegido.
Mientras no seas capaz de acceder al poder del ahora, cada dolor emocional que experimentas deja tras de sí un residuo de sufrimiento que vive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado que ya estaba allí, alojándose en tu cuerpo y en tu mente.
Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente.
Algunas personas viven casi totalmente a través de su cuerpo de dolor, Cualquier cosa puede activarlo, pero resuena especialmente con los dolores del pasado. Cuando está preparado para despertar de su estado latente, un pensamiento o un comentario inocente hecho por alguien cercano a ti puede ser suficiente para activarlo.
Cuando se ha apropiado de ti, el cuerpo-dolor crea una situación en tu vida que refleja su propia frecuencia energética para poder alimentarse de ella. El dolor sólo puede alimentarse de dolor. El dolor no puede alimentarse de alegría; le resulta totalmente indigesta.
En cuanto el cuerpo de dolor se apropia de ti, quieres más dolor. Te conviertes en una víctima o en un agresor.
Quieres causar dolor, sufrirlo, o ambas cosas. En realidad no hay mucha diferencia entre ambas.
Como no eres consciente de lo que haces, afirmarás vehementemente que no quieres sufrir. Pero si miras de cerca, verás que tu manera de comportarte y tu forma de pensar están diseñadas para perpetuar el dolor, tanto para ti mismo como para los demás.
El cuerpo-dolor, que es la oscura sombra proyectada por el ego, en realidad teme la luz de tu conciencia. Tiene miedo de que lo descubras. Su supervivencia depende de que sigas identificándote inconscientemente con él,
Pero si no lo afrontas, si no llevas la luz de tu conciencia al dolor, te verás obligado a revivirlo una y otra vez.
El cuerpo-dolor no quiere que lo observes directamente y lo veas como es. En el momento que lo observas, en cuanto sientes su campo energético dentro de ti y llevas tu atención hacia él, la identificación se rompe. Ha aparecido una dimensión superior de conciencia.
Ahora eres el testigo u observador del cuerpo-dolor. Esto significa que ya no puede usarte pretendiendo ser tú, ya no puede alimentarse a través de ti. Has encontrado tu mayor fuerza interior. Has accedido al poder del ahora.
No puedes luchar contra la oscuridad, tampoco puedes luchar contra el cuerpo-dolor. Si lo intentaras crearías más conflicto interno y prolongarías el dolor. Basta con observarlo.
Cuando empiezas a dejar de identificarte y te conviertes en el observador, el cuerpo-dolor sigue operando durante cierto tiempo e intenta engañarte para que vuelvas a identificarte con él. Aunque ya no le das energía mediante la identificación, tiene cierta inercia,
En este estadio puede crear tensiones en distintos puntos. Mantente presente, mantente consciente.
Tienes que estar lo suficientemente atento como para observar el cuerpo-dolor directamente y sentir su energía. Entonces no podrá controlar tu pensamiento. En cuanto tu pensamiento se alinea con el campo energético de tu cuerpo-dolor, te identificas con él y vuelves a alimentarlo con tus pensamientos.
Por ejemplo, si la vibración energética predominante del cuerpo-dolor es la ira y cultivas pensamientos iracundos en los que te repites lo que alguien te hizo y cómo le vas a responder, entonces te has vuelto inconsciente y el cuerpo-dolor se ha convertido en «ti».
La atención consciente sostenida corta el vínculo entre el cuerpo-dolor y tu proceso de pensamiento,
Permitidme resumir el proceso. Enfoca tu atención en lo que sientes dentro de ti. Identifica el cuerpo-dolor y acepta que está ahí. No pienses en él, no dejes que el sentimiento se convierta en pensamiento. No juzgues ni analices. No te fabriques una identidad con el dolor. Mantente presente y continúa siendo un observador de lo que ocurre dentro de ti. Toma conciencia no sólo del dolor emocional, sino también de «aquel que lo observa», el testigo silencioso, tú.
Éste es el poder del ahora, el poder de tu propia presencia consciente. Observa qué ocurre a continuación.
El momento presente a veces es desagradable, inaceptable u horrible. Es como es. Observa cómo tu mente le pone una etiqueta y cómo ese proceso de etiquetar, ese continuo juicio, crea dolor e infelicidad.
Observando la mecánica de la mente sales fuera de sus patrones de resistencia,
Acepta; y después actúa. Acepta cualquier cosa que contenga el momento presente como si la hubieras elegido.
Mientras no seas capaz de acceder al poder del ahora, cada dolor emocional que experimentas deja tras de sí un residuo de sufrimiento que vive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado que ya estaba allí, alojándose en tu cuerpo y en tu mente.
Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente.
Algunas personas viven casi totalmente a través de su cuerpo de dolor, Cualquier cosa puede activarlo, pero resuena especialmente con los dolores del pasado. Cuando está preparado para despertar de su estado latente, un pensamiento o un comentario inocente hecho por alguien cercano a ti puede ser suficiente para activarlo.
Cuando se ha apropiado de ti, el cuerpo-dolor crea una situación en tu vida que refleja su propia frecuencia energética para poder alimentarse de ella. El dolor sólo puede alimentarse de dolor. El dolor no puede alimentarse de alegría; le resulta totalmente indigesta.
En cuanto el cuerpo de dolor se apropia de ti, quieres más dolor. Te conviertes en una víctima o en un agresor.
Quieres causar dolor, sufrirlo, o ambas cosas. En realidad no hay mucha diferencia entre ambas.
Como no eres consciente de lo que haces, afirmarás vehementemente que no quieres sufrir. Pero si miras de cerca, verás que tu manera de comportarte y tu forma de pensar están diseñadas para perpetuar el dolor, tanto para ti mismo como para los demás.
El cuerpo-dolor, que es la oscura sombra proyectada por el ego, en realidad teme la luz de tu conciencia. Tiene miedo de que lo descubras. Su supervivencia depende de que sigas identificándote inconscientemente con él,
Pero si no lo afrontas, si no llevas la luz de tu conciencia al dolor, te verás obligado a revivirlo una y otra vez.
El cuerpo-dolor no quiere que lo observes directamente y lo veas como es. En el momento que lo observas, en cuanto sientes su campo energético dentro de ti y llevas tu atención hacia él, la identificación se rompe. Ha aparecido una dimensión superior de conciencia.
Ahora eres el testigo u observador del cuerpo-dolor. Esto significa que ya no puede usarte pretendiendo ser tú, ya no puede alimentarse a través de ti. Has encontrado tu mayor fuerza interior. Has accedido al poder del ahora.
No puedes luchar contra la oscuridad, tampoco puedes luchar contra el cuerpo-dolor. Si lo intentaras crearías más conflicto interno y prolongarías el dolor. Basta con observarlo.
Cuando empiezas a dejar de identificarte y te conviertes en el observador, el cuerpo-dolor sigue operando durante cierto tiempo e intenta engañarte para que vuelvas a identificarte con él. Aunque ya no le das energía mediante la identificación, tiene cierta inercia,
En este estadio puede crear tensiones en distintos puntos. Mantente presente, mantente consciente.
Tienes que estar lo suficientemente atento como para observar el cuerpo-dolor directamente y sentir su energía. Entonces no podrá controlar tu pensamiento. En cuanto tu pensamiento se alinea con el campo energético de tu cuerpo-dolor, te identificas con él y vuelves a alimentarlo con tus pensamientos.
Por ejemplo, si la vibración energética predominante del cuerpo-dolor es la ira y cultivas pensamientos iracundos en los que te repites lo que alguien te hizo y cómo le vas a responder, entonces te has vuelto inconsciente y el cuerpo-dolor se ha convertido en «ti».
La atención consciente sostenida corta el vínculo entre el cuerpo-dolor y tu proceso de pensamiento,
Permitidme resumir el proceso. Enfoca tu atención en lo que sientes dentro de ti. Identifica el cuerpo-dolor y acepta que está ahí. No pienses en él, no dejes que el sentimiento se convierta en pensamiento. No juzgues ni analices. No te fabriques una identidad con el dolor. Mantente presente y continúa siendo un observador de lo que ocurre dentro de ti. Toma conciencia no sólo del dolor emocional, sino también de «aquel que lo observa», el testigo silencioso, tú.
Éste es el poder del ahora, el poder de tu propia presencia consciente. Observa qué ocurre a continuación.
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miércoles, 25 de julio de 2018
Deja de crear dolor
Tu dolor tiene dos niveles: el dolor que creas ahora y el dolor del pasado que aún vive en tu cuerpo y en tu mente. A continuación hablaré de cómo dejar de crear dolor en el presente y disolver el dolor del pasado.
El dolor que creas en el ahora siempre surge de una falta de aceptación, de una resistencia inconsciente a lo que es. Como pensamiento, la resistencia es un juicio de algún tipo. Como emoción, la resistencia es algún tipo de negatividad.
La mente siempre trata de negar el ahora y de escapar de él. En otras palabras: cuanto más te identificas con tu mente, más sufres.
Si no deseas crear más dolor para ti mismo ni para los demás, si no quieres añadir más dolor al residuo del pasado que aún vive en ti, no crees más tiempo,
¿Cómo dejar de crear tiempo? Date cuenta inequívocamente de que el momento presente es lo único que tienes. Haz del ahora el centro fundamental de tu vida.
El dolor que creas en el ahora siempre surge de una falta de aceptación, de una resistencia inconsciente a lo que es. Como pensamiento, la resistencia es un juicio de algún tipo. Como emoción, la resistencia es algún tipo de negatividad.
La mente siempre trata de negar el ahora y de escapar de él. En otras palabras: cuanto más te identificas con tu mente, más sufres.
Si no deseas crear más dolor para ti mismo ni para los demás, si no quieres añadir más dolor al residuo del pasado que aún vive en ti, no crees más tiempo,
¿Cómo dejar de crear tiempo? Date cuenta inequívocamente de que el momento presente es lo único que tienes. Haz del ahora el centro fundamental de tu vida.
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martes, 24 de julio de 2018
Placer de ser infeliz
Puede ser que tengas intensas resistencias internas a soltar la identificación con tu dolor. Esto ocurrirá particularmente si has vivido muy identificado con tu cuerpo-dolor durante casi toda tu vida, y toda o la mayor parte de tu identidad está invertida en él. Esto significa que a partir del cuerpo-dolor te has fabricado un yo infeliz y te identificas con esa ficción mental. En tal
caso, el miedo inconsciente a perder tu identidad creará una fuerte resistencia a cualquier desidentificación. En otras palabras, preferirás sentir dolor —ser el cuerpo-dolor— que dar un salto a lo desconocido y arriesgarte a perder tu familiar identidad desgraciada.
Observa el peculiar placer que te proporciona ser infeliz. Observa la tendencia compulsiva a hablar o a pensar en tu desdicha.
Tú eres el único que puedes hacerlo. Nadie puede hacerlo por ti. Pero si tienes la suerte de encontrar a alguien que es intensamente consciente, si puedes estar con esa persona y unirte a ella en el estado de presencia, eso te ayudará y acelerará las cosas. Una de las funciones del profesor espiritual es ser ese fuego.
No evitas meter la mano en el fuego porque le tengas miedo, sino porque sabes que te quemarías. No necesitas tener miedo para evitar peligros innecesarios; basta un mínimo de inteligencia y
sentido común. En asuntos tan prácticos, es útil aplicar las lecciones aprendidas en el pasado.
Ahora bien, si alguien te amenazara con fuego o con violencia física, posiblemente sentirías miedo.
pero éste no es el estado de miedo psicológico que estamos comentando aquí. El estado de miedo psicológico está divorciado de cualquier peligro real e inmediato. El miedo psicológico del que hablamos siempre se refiere a algo que podría ocurrir, no a algo que ya está ocurriendo. Tú estás en el aquí y ahora, mientras que tu mente está en el futuro. Esto crea una brecha de ansiedad.
Y si te has identificado con tu mente y has perdido el poder y la simplicidad del ahora, esa brecha de ansiedad será tu constante compañera.
Siempre puedes afrontar el momento presente, pero no puedes afrontar algo que sólo es una proyección mental; no puedes afrontar el futuro. Además, mientras sigas identificándote con tu mente, el ego dirigirá tu vida,
caso, el miedo inconsciente a perder tu identidad creará una fuerte resistencia a cualquier desidentificación. En otras palabras, preferirás sentir dolor —ser el cuerpo-dolor— que dar un salto a lo desconocido y arriesgarte a perder tu familiar identidad desgraciada.
Observa el peculiar placer que te proporciona ser infeliz. Observa la tendencia compulsiva a hablar o a pensar en tu desdicha.
Tú eres el único que puedes hacerlo. Nadie puede hacerlo por ti. Pero si tienes la suerte de encontrar a alguien que es intensamente consciente, si puedes estar con esa persona y unirte a ella en el estado de presencia, eso te ayudará y acelerará las cosas. Una de las funciones del profesor espiritual es ser ese fuego.
No evitas meter la mano en el fuego porque le tengas miedo, sino porque sabes que te quemarías. No necesitas tener miedo para evitar peligros innecesarios; basta un mínimo de inteligencia y
sentido común. En asuntos tan prácticos, es útil aplicar las lecciones aprendidas en el pasado.
Ahora bien, si alguien te amenazara con fuego o con violencia física, posiblemente sentirías miedo.
pero éste no es el estado de miedo psicológico que estamos comentando aquí. El estado de miedo psicológico está divorciado de cualquier peligro real e inmediato. El miedo psicológico del que hablamos siempre se refiere a algo que podría ocurrir, no a algo que ya está ocurriendo. Tú estás en el aquí y ahora, mientras que tu mente está en el futuro. Esto crea una brecha de ansiedad.
Y si te has identificado con tu mente y has perdido el poder y la simplicidad del ahora, esa brecha de ansiedad será tu constante compañera.
Siempre puedes afrontar el momento presente, pero no puedes afrontar algo que sólo es una proyección mental; no puedes afrontar el futuro. Además, mientras sigas identificándote con tu mente, el ego dirigirá tu vida,
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miércoles, 4 de julio de 2018
El mundo es un reflejo de ti
La rendición no transforma lo que es directamente. La rendición te transforma a ti. Cuando tú te transformas, todo tu mundo se transforma, porque el mundo sólo es un reflejo.
Cuando estés enfermo o incapacitado, no te sientas fracasado, no te sientas culpable. No culpes a la vida por haberte tratado injustamente, pero tampoco te culpes a ti mismo. Todo eso son resistencias. Si tienes un enfermedad grave, úsala para iluminarte. Cualquier cosa mala que te pase en la vida, úsala para iluminarte. Retira tiempo de la enfermedad. No le des ningún pasado ni ningún futuro.
Podría parecer que la situación está creando el sufrimiento, pero en último término no es así: la responsabilidad es tu resistencia. Ríndete al dolor, a la desesperación, al miedo, a la soledad o a cualquier forma que adopte el sufrimiento. Obsérvalo sin etiquetarlo mentalmente. A continuación observa cómo el milagro de la rendición transmuta el sufrimiento en paz profunda, Ésta es tu crucifixión. Deja que se convierta en tu resurrección y ascensión.
Cuando sientes un dolor profundo, lo más probable es que te surja un fuerte impulso de escapar de él. No quieres sentir lo que sientes. Pero no hay escapatoria no hay salida. Puede que haya pseudoescapes: el trabajo, la bebida, las drogas, proyectar el dolor, pero no te liberan del dolor. Cuando niegas el dolor emocional, todo queda contaminado por él. Lo emites, pues es la energía que emana de ti, y los otros lo notarán.
Cuando estés enfermo o incapacitado, no te sientas fracasado, no te sientas culpable. No culpes a la vida por haberte tratado injustamente, pero tampoco te culpes a ti mismo. Todo eso son resistencias. Si tienes un enfermedad grave, úsala para iluminarte. Cualquier cosa mala que te pase en la vida, úsala para iluminarte. Retira tiempo de la enfermedad. No le des ningún pasado ni ningún futuro.
Podría parecer que la situación está creando el sufrimiento, pero en último término no es así: la responsabilidad es tu resistencia. Ríndete al dolor, a la desesperación, al miedo, a la soledad o a cualquier forma que adopte el sufrimiento. Obsérvalo sin etiquetarlo mentalmente. A continuación observa cómo el milagro de la rendición transmuta el sufrimiento en paz profunda, Ésta es tu crucifixión. Deja que se convierta en tu resurrección y ascensión.
Cuando sientes un dolor profundo, lo más probable es que te surja un fuerte impulso de escapar de él. No quieres sentir lo que sientes. Pero no hay escapatoria no hay salida. Puede que haya pseudoescapes: el trabajo, la bebida, las drogas, proyectar el dolor, pero no te liberan del dolor. Cuando niegas el dolor emocional, todo queda contaminado por él. Lo emites, pues es la energía que emana de ti, y los otros lo notarán.
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sábado, 1 de marzo de 2014
El sufrimiento inútil en el amor
Muchas veces hemos escuchado que ¡la vida sin amor no merece la pena ser vivida! ¡Cuidado! ¡No confundamos conceptos! ¡No reduzcamos el amor al enamoramiento de otra persona!
Muchas personas piensan que su felicidad está en manos de los demás porque dependen de su amor para sentirse bien. Esto es erróneo, aunque está muy extendido.
Si pedimos muestras constantes de afecto y de amor incondicional a nuestra pareja , si nos mostramos inseguros de nuestra relación y nos llenamos con ideas irracionales de que nos va a dejar, la profecía se puede cumplir, ya que nuestra pareja se puede llegar a cansarse con tantas demandas de pruebas de amor.
Si tenemos una relación de pareja que nos satisface, disfrutémosla y no la echemos a perder con pensamientos irracionales de que tanto bienestar no es posible, de que el amor tiene que estar unido al sufrimiento.
NO TENEMOS POR QUÉ TENER MIEDO AL DOLOR, INCLUSO AL SUFRIMIENTO CUANDO ES INEVITABLE; PORQUE ESE DOLOR Y ESE SUFRIMIENTO SERÁN PASAJEROS; LO QUE NO PODEMOS PENSAR ES QUE AMOR Y SUFRIMIENTO VAN INDEFECTIBLEMENTE UNIDOS. SERÁ NORMAL QUE EN ALGÚN MOMENTO DE NUESTRA VIDA AMOROSA SINTAMOS DOLOR, Y NOS PREPAREMOS PARA SUPERARLO Y VIVIRLO CON NATURALIDAD Y MADUREZ.
A veces las relaciones acaban terminándose. No tiene sentido pulverizarlas con nuestros pensamientos y con nuestras exigencias; las relaciones tienen un comienzo y un desarrollo, lo mejor que podemos hacer es entrenarnos para vivirlas en las mejores condiciones para favorecerlas, no para machacarlas.
Cuando dejamos a nuestra pareja la posibilidad de respirar y elegir libremente, nos libramos de nuestra angustia e inseguridad y actuamos de forma más racional, la relación mejorará. Recordemos que la persona que no se siente libre en su relación tarde o temprano termina ahogándose, por lo que inevitablemente busca el oxígeno que le permita seguir viviendo.
SIN DUDA, PARA APRENDER A AMAR HAREMOS BIEN EN ENTRENARNOS PRIMERO EN AMARNOS A NOSOTROS MISMOS PUES, DE LO CONTRARIO, DIFÍCILMENTE PODREMOS AMAR A LOS QUE NOS RODEAN Y NUNCA, NUNCA SERÍAMOS DUEÑOS DE NUESTRA FELICIDAD, YA QUE LA HABRÍAMOS PUESTO EN MANOS DE OTROS.
No por causalidad, cuando nos apreciamos y nos queremos de verdad a nosotros mismos, resultamos más atractivos para los que nos conocen. Por otra parte, si nos entrenamos en buscar cosas aceptables en los que nos rodean, pronto descubriremos que muchas personas poseen cualidades que nos ayudan a sentirnos bien a su lado y nos hacen valorarlas como merecen.
En definitiva, ni hay que pagar peaje en el amor ni la vida se termina cuando se acaba el amor. Si situamos el amor como algo externo a nosotros mismos, sentir amor dependerá de que otras personas nos lo proporcionen. Esto nos ocasiona un sentimiento de invalidez; la felicidad no nos pertenece.
La vida no se termina cuando se termina un amor. La vida se termina cuando nos negamos a sentir, a ver, a escuchar, a razonar, cuando nos negamos a controlar nuestros pensamientos y nos forzamos a no creer en nosotros mismos. La vida llega realmente después de ese amor-desamor, pues esa experiencia nos ha permitido aprender a vivir, a conocernos mejor, a protegernos adecuadamente, a ser más racionales.
El amor no es sinónimo de felicidad y sufrimiento. La vida no se termina cuando se acaba un amor. ¡No reneguemos del amor , pero no suframos inútilmente en su nombre!
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Fuente: La Inutilidad del Sufrimiento. Claves para Aprender a Vivir de Manera Positiva. María Jesús Álava Reyes.
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lunes, 10 de febrero de 2014
Resentimiento versus asertividad
El resentimiento es una emoción inútil, ciega y destructiva. Es volver a experimentar un sentimiento doloroso. Pero el resentimiento también tiene una dudosa competencia: asegura el importante papel de víctima inocente.
El resentimiento nos presenta versiones seleccionadas de nuestro pasado, de suerte que no tenemos que reconocer nuestros propios errores. Son siempre las palabras o comportamientos de los demás los que son injustos, humillantes u ofensivos.
La causa del resentimiento en muchas personas es la falta de asertividad. Arrastrar la rabia y el dolor acumulados, por no haber podido o sabido exteriorizarlos en su momento, suele desembocar en una explosión emocional en momentos inoportunos hacia quienes se considera culpables de su situación. O incluso contra personas que nada tienen que ver con el rencor que embarga el resentido.
A veces, nos sentimos humillados u ofendidos porque creemos que el otro ha querido deliberadamente hacernos daño. Si esto no es aclarado en su momento, acumularemos un rencor que nos impulsará más adelante a actuar con rebeldía y exageración.
El resentido tiene una fuerte tendencia a exagerar el supuesto maltrato recibido. Cualquier incidente insignificante lo empleará como un pretexto para explotar.
Inicio Tema Cómo Hablar sin Ofender
Entrada anterior: ¿Controlas tu estado emocional o te controla él a ti?
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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván
El resentimiento nos presenta versiones seleccionadas de nuestro pasado, de suerte que no tenemos que reconocer nuestros propios errores. Son siempre las palabras o comportamientos de los demás los que son injustos, humillantes u ofensivos.
La causa del resentimiento en muchas personas es la falta de asertividad. Arrastrar la rabia y el dolor acumulados, por no haber podido o sabido exteriorizarlos en su momento, suele desembocar en una explosión emocional en momentos inoportunos hacia quienes se considera culpables de su situación. O incluso contra personas que nada tienen que ver con el rencor que embarga el resentido.
A veces, nos sentimos humillados u ofendidos porque creemos que el otro ha querido deliberadamente hacernos daño. Si esto no es aclarado en su momento, acumularemos un rencor que nos impulsará más adelante a actuar con rebeldía y exageración.
El resentido tiene una fuerte tendencia a exagerar el supuesto maltrato recibido. Cualquier incidente insignificante lo empleará como un pretexto para explotar.
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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván
Pistas para combatir el resentimiento
1. Reconocer y admitir que estamos resentidos. Comprender que el resentimiento es un mecanismo de defensa que empleamos para protegernos de un dolor que aún nos afecta. Para evitar estar resentidos intentemos expresar firme, serenamente y de forma emocionalmente correcta cualquier malestar que sintamos ante los demás.
2. Es necesario comprender por qué nos lastimaron y si la conducta fue realmente intencionada o no. Desprendernos del resentimiento es un proceso que lleva tiempo.
Inicio Tema: Hablar sin Ofender
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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván
2. Es necesario comprender por qué nos lastimaron y si la conducta fue realmente intencionada o no. Desprendernos del resentimiento es un proceso que lleva tiempo.
3. Si no intentamos eliminar nuestro resentimiento, corremos el riesgo de incomunicarnos con las personas que amamos.
4. Aprender a perdonar. La acción de perdonar es a nosotros a quien más nos beneficia: nos libera, por fin, del dolor y de la rabia acumulados. Se ha perdonado de verdad ¡sólo cuando uno puede volver a reír!
¡El resentimiento acumulado es veneno!
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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván
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viernes, 1 de noviembre de 2013
¿Quién le provoca la irritación?
Es natural creer que los sucesos externos le están molestando, las acciones estúpidas y egocéntricas de los demás le producen irritación.
Cuando piensa así, se está engañando a sí mismo porque en realidad las otras personas no pueden provocarle irritación. La amarga verdad es que usted es el que genera toda la rabia que experimenta.
La irritación, como todas las emociones, es la consecuencia directa de sus cogniciones. Sus sentimientos son el resultado del significado que le atribuye al hecho, NO del hecho en sí.
Los sentimientos que experimentamos con respecto a los acontecimientos negativos son generados por las interpretaciones que nosotros les damos.
La ira puede ser un cuchillo de doble filo. Las consecuencias de un estallido impulsivo casi siempre acabarán volviéndose en su contra. Aun cuando sea objeto de un verdadero agravio, puede que no le convenga irritarse por eso. El dolor y el sufrimiento que se inflige a sí mismo al sentirse ultrajado pueden ser mucho más fuertes que el impacto del insulto original.
En muchos casos su irritación es la consecuencia de sutiles distorsiones cognitivas. Como sucede en el caso de la depresión, muchas de sus percepciones son retorcidas, unilaterales o simplemente erróneas. Al aprender a reemplazar estos sentimientos distorsionados por otros más realistas y funcionales, se sentirá menos irritable y logrará un mayor autocontrol.
Fuente: Sentirse Bien, una nueva terapia contra las depresiones. David Burns
Inicio: La Ira y su control
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Qué hacer cuando nos enfadamos
- Lo primero, y lo más importante es PARAR. No haga ni diga nada. No actúe bajo la influencia de la rabia. Es sólo una emoción. A pesar de que es intesa, puede sentirla sin expresarla mediante un comportamiento.
- Intente distanciarse del sentimiento y trate de etiquetarlo. Note su fuerza, tome conciencia de cómo lo empuja hacia una determinada acción. Acéptelo. La ira no es inherentemente negativa. Es sólo una señal de dolor. El problema surge cuando usted actúa empujado por ella con la intención de herir a los demás o a sí mismo.
- No trate de alejar el sentimiento, pero tampoco se aferre a él. El sentimiento crecerá como una ola: crecerá, formará una cresta y después empezará a retroceder. Deje que surja y se marche. Experimente cómo crece y disminuye, como si fuese usted un científico observando un fenómeno interesante. Procure no hacer nada que pueda aumentar su ira. No se recree en lo injusto de la situación.
- No reviva los errores que el causante de la ofensa pudo cometer en el pasado. No repase mentalmente los hechos que han provocado su ira. Limítese a percibir y a aceptar el sentimiento, y note cómo disminuye gradualmente.
Uno de los modos más rápidos de cambiar un sentimiento doloroso consiste en actuar según lo haríamos si sintiéramos lo contrario (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)
- Retírese en lugar de atacar. Es posible que desee tener razón ante el contrario, que quiera zarandearlo (emocionalmente). En lugar de eso, aparte la mirada o márchese.No haga comentarios sobre la situación de provocación. Resérvelos para otra ocasión.Si no lo hace, acabará explotando en ese momento.
- Identifíquese con el otro en lugar de juzgarlo. Diga algunas palabras de apoyo, como por ejemplo: Esta situación es difícil para ti o Entiendo que estés preocupado. No pasa nada si no se identifica con su interlocutor y las palabras parecen falsas. Es posible que sienta un gran deseo de ignorar a la otra persona pero compórtese como si apreciase su punto de vista. (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!) ESTO ES HIPOCRESÍA (comentario propio)
Has estrellado el coche contra la puerta del garaje? (apretando los dientes) Cuando se tiene prisa es fácil perder el control.
Has suspendido el examen? (se forma un nudo en el estómago) Probablemente estabas distraído, pero todavía estás a tiempo de solucionarlo.
Fuente: Sentirse Bien, una nueva terapia contra las depresiones. David Burns
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lunes, 2 de enero de 2012
Perdonar cuando te hieren
Ser perdonados es algo que nos reconforta el espíritu y nos llena de alegría. Aunque sabemos que no le podemos caer bien al 100 % de las personas, sentir el rencor o resentimiento de una persona que apreciamos nos vuelves infelices. Entonces es el momento de ver lo que ha pasado en la relación, y pedir disculpas si creemos que nos hemos pasado con esa persona. Y si acabamos con un abrazo y unos besos, mejor.
Perdonar nos cuesta más, pero a la larga nos va a beneficiar. Tener energía negativa acumulada nos vuelve infelices. Cuando alguien no actúa como nosotros hubiésemos deseado, nos cargamos de rabia y podemos perder incluso las maneras, llegando a los gritos y a las descalificaciones. Por mucho que nos enfademos, cada uno es como es, y si alguien ha tomado una decisión que no nos gusta, hemos de aceptarla finalmente y cambiar la relación con esa persona si es necesario. Si él o ella ha decidido acabar la relación contigo porque ve en tu comportamiento errores imperdonables, y según tu punto de vista no es así, entonces tendrás un problema si continúas insistiendo en convencerle de lo contrario. Pasa página, perdona, míralo de otra manera, quítalo de la lista de tus prioridades. Reserva tu amor y atención a personas que te correspondan.
Tomar distancia emocional, sobre todo, es lo más sensato si han decidido que no quieren ser nuestra pareja sentimental. Deja de atormentarte. Es su decisión, no la tuya. Seguro que habrá otra persona por ahí que tendrá una energía que conectará con la tuya. Quizás no existe la media naranja, pero sí que existen definitivamente personas con las que nos es mucho más fácil entendernos, a muchos niveles, ya sea amigos, parejas sentimentales, jefes o compañeros de trabajo.
Otras veces quizás decidas que ya está bien de perdonar, que te han herido demasiado. Aquí ya hemos de tomar distancia emocional y física, cortar la relación. Sin embargo, guardar resentimiento hacia esa persona es perjudicial para tu bienestar. Él o ella ya no está en tu vida. En su momento te aportó cosas, positivas y negativas. En cualquier caso, piensa que cualquier relación que tengamos es una oportunidad para aprender y mejorarnos a nosotros mismos y nuestras relaciones futuras.
Puede llegar el caso extremo de que la persona, amigo, pareja, conocido, colega de trabajo, haya tenido un comportamiento tan denigrante hacia ti, que prefieras eliminarlos de tu vida o limitar un interacción con ella a los saludos de cortesía si es que los ves cada día, como compañeros de trabajo.
Por último, si sientes que tienes que estar perdonando a menudo a diferentes personas, quizás tengas que replantearte si el problema no lo tienes tú. Quizás eres demasiado exigente? Te enfadas fácilmente? Eres demasiado perfeccionista? Tienes baja tolerancia a la frustración? Piensa sobre esto.
VEAMOS QUÉ CIRCULA POR INTERNET SOBRE EL TEMA DEL PERDÓN:
- Perdona a tu pareja. El perdón es el proceso de terminar el enojo y el resentimiento hacia otra persona. Perdonar tiene el poder de hacer olvidar todas las ofensas, grandes y pequeñas y enseña paciencia, honestidad y respeto. Perdonar a otra persona es un acto de humildad, no un favor que se hace a otra persona. El perdón, además, tiene el poder de curar cualquier relación que se encuentre con problemas de confianza.
- Lo peor de todo en una pareja es que ambos estén resentidos, ya que muchas veces utilizan la siguiente frase: te perdono, pero no se me olvida, es un sofisma. Porque si perdonas, debes de olvidar. Y si no olvidas, es que no has perdonado. (leer artículo)
- Perdonar no viene automáticamente con el "olvidar" . Si usted acaba de olvidar todos los males usted es un masoquista. Los errores accidentales pueden ser y hay que olvidarlos. Pero aquellos que se hacen por malicia o negligencia no pueden ser olvidados o de lo contrario sólo seguirá perjudicado, y eso no es aceptable.
- El perdonar a alguien, lo que realmente significa es que usted no busca venganza. (leer artículo)
- Recuerde que el perdón es importante, para la salud no solo mental sinó también física. Pero recuerde que no puede permitir que los demás sigan abusando de usted.
- Dar y pedir perdón es algo que debe hacerse de corazón, o no hacerse. Pero si no se hace, la relación se encamina al desastre.(leer artículo)
Muchas personas temen que al perdonar le van a dar a la otra persona el poder de seguirlas ofendiendo, o que se van a rebajar o humillar. Sin embargo, es importante saber que:
- Perdonar no es aceptar lo inaceptable ni justificar males como maltratos, abusos, faltas de solidaridad o infidelidades. Tampoco es hacer como si no hubiera pasado nada. Eso sería forzarnos o ignorar la realidad y a acumular resentimientos. Igualmente, perdonar no es tratar de olvidar lo que me han hecho, pues siempre es bueno aprender de lo vivido.
Acumulas resentimientos y tu espíritu experimenta depresión? No ser franco con tu pareja, es la chispa que hará estallar tu relación.
Quizás pierdas a un amigo... o al amor de tu vida. Hablar a tiempo te ahorrará muchos sinsabores.
Cuando en una relación tu pareja te ofende y no se lo dices, lo vas acumulando. Tu cargamento de rencores y resentimientos lo cargas a tus espaldas... ¡Eres un tonto!
Llega tarde a la hora a la que tú la citaste, estás que hierves como olla express por dentro
"¿Qué ha creído?" y cuando te pregunta "¿estás enojado(a) mi amor?" y tu le respondes con un coraje mal disimulado "no mi amor, no te preocupes..." Te estás cargando de resentimiento!
No te guardes nada. Dile a tu novio(a) lo que sientes y no te gusta. Hazlo con tacto pero con claridad ¡Tira tu resentimiento!
Que no haya ningún lugar en el que tu guardes rencores. Siempre exprésale a tu pareja lo que sientes. Al fin y al cabo un noviazgo se basa en una relación de armonía y comprensión mutuas.
Y si tu amor no te escucha ni acepta lo que le dices, no puede ser tu pareja duradera y es mejor que lo sepas a tiempo.
¿Por qué perdonar?
- Porque mientras con el odio y el rencor quedamos atados al mal que nos han hecho y estancamos la relación concentrándonos sólo en el error y el dolor que una determinada acción nos causó, el perdón nos da la oportunidad de ver la falta como un error real pero sin la carga emocional que nos daña. Entonces, además de recuperar la paz, recobramos la lucidez para evaluar el daño en su dimensión real y tomar las medidas necesarias frente a la relación.
- Porque soy yo mismo(a) quien es responsable de producir la rabia o el odio y de aferrarme a ellos. La rabia, es una forma de satisfacer mi ego igualmente herido.
- Porque mi pareja, es mucho más que su error. Sin querer justificar su falta, es claro que detrás de su acción hay un “niño o niña herido (a)” por los condicionamientos de su pasado, pidiéndonos, a través de su rabia, violencia o agresión, que lo auxiliemos, lo amemos, lo respetemos”.
- Porque amar a la pareja supone aceptar que es limitado y renunciar a mis expectativas a cambio de su realidad y buena voluntad de hacer lo mejor posible.
Diferencia entre perdón y reconciliación
Mientras el perdón es una decisión de cada persona, al interior de su propio corazón, la reconciliación supone la recuperación de la relación entre los dos. Lo ideal es por tanto que, una vez me libere de la rabia y renuncie a identificar a mi cónyuge con el error que cometió, nos dispongamos juntos a analizar el daño y buscar, en la medida de lo posible, una reparación.
Dicha reparación supone que el ofensor reconozca su error, valore el efecto de lo que causó y pida perdón. El ofendido debe entonces igualmente aceptar las disculpas y ofrecer su perdón como la base para iniciar de nuevo una relación, sin rabia ni rencores, pero sabiendo que hay algo por mejorar.
Mientras exista por tanto la voluntad de cambiar y la sensibilidad para aceptar las propias limitaciones y lo que ellas pueden causar, el perdón y la reconciliación serán casi siempre posibles. Así la pareja se convierte en la escuela de amor donde cada persona debe encontrar un espacio donde es amada y aceptada.
Esta oferta de perdón y reconciliación, no debe sin embargo ser forzada con manipulaciones como “si me amas realmente debes…”; tampoco con presiones como: “yo he hecho mucho por ti, por tanto tu….”. No. La oferta del perdón debe ser gratis, y la reconciliación un acto que los dos ofrecen y se comprometen de manera igualmente gratuita a realizar, por que nace del deseo de seguir amando y del dolor de haber herido al otro, sin pretenderlo o sin saberlo.
Hay sin embargo realidades que, si bien podemos perdonar, rompieron totalmente la confianza o demostraron que definitivamente la otra persona no está en condiciones de vivir en pareja. En tales circunstancias la reconciliación no es aconsejable. Tal es el caso de personas con vicios, depravaciones o deformaciones serias de su personalidad o conducta que pueden seguir dañando a la pareja y los hijos, y frente a los cuales el cónyuge está en el derecho de protegerse mediante la separación.
Cómo perdonar a alguien cuando te hiere
Paso 1:
Piensa en ello. Inmediatamente después de sentirte lastimado por alguien seguramente estarás enojado. Tómate un tiempo y trata de calmarte. Piensa en lo ocurrido pero no dejes que eso domine tu vida. Trata de pensarlo objetivamente y comprende que todos cometemos errores.
Paso 2:
Reflexiona. Asegúrate de que el momento en que estás pensando sea tranquilo. No hagas nada precipitado; más tarde te arrepentirás. Al principio parece que el enojo nunca se irá pero luego de unos pocos días irá menguando. Aún así, comprende que a veces regresa.
Paso 3:
Comprende. Debes saber que todo dolor eventualmente se desvanece. Suena imposible cuando acabas de ser lastimado pero es la verdad. El tiempo es realmente la única cura y al menos aceptar esta verdad puede ayudarte un poco.
Paso 4:
Admítelo. No puedes ignorar cuando alguien te lastima, y fingir que no estás lastimado sólo empeora las cosas. Hazle frente e incluso revuélcate en el dolor por unos segundos. Escucha música triste y por unos días llora y siente pena de ti mismo.
Paso 5:
Hazlo a un lado. Tras estar deprimido y triste por unos días, debes decirte a ti mismo que tu vida continúa. Convéncete de esa realidad y rodéate de buena compañía. Irás sintiéndote mejor en poco tiempo.
Paso 6:
Perdona. Una vez que te sientas mejor con el mundo en general podrás dar el último paso: continuar con tu vida y perdonar a esa persona que te hirió. Hazle saber que le has perdonado, a través de algún medio sencillo como un mensaje de texto o un correo electrónico. No necesitas ser muy elocuente ni haber cambiado totalmente aún. El perdón no es total hasta que puedas realmente olvidar también. Olvidar algo lleva tiempo. No hay otra forma de lograrlo. Tomará meses o incluso años. Si esa persona que te hirió está realmente arrepentida de lo que hizo y es consciente del daño que te causó, será comprensiva y esperará sin problema.
Perdonar nos libera del rencor
¿Por qué las relaciones humanas son tan conflictivas? Porque todos somos diferentes. Tenemos distintas formas de ser, de pensar y de expresar nuestros sentimientos. Todos tenemos necesidades, expectativas y deseos que, en ocasiones, pueden chocar con los de los demás. Y eso supone una fuente inagotable de malentendidos, que muchas veces se convierten en conflictos. De ahí que no sea difícil ver a nuestro alrededor hermanos que no se hablan, parejas que terminan entre violentas recriminaciones o amigos que han dejado de serlo. Sin embargo, está en nuestras manos prevenir estas situaciones, que suelen tener el rencor como denominador común.
¿Cómo podemos liberarnos del rencor?
Mediante el perdón. No el perdón estético, que afirma “yo perdono pero no olvido”: para disolver el rencor es necesario un perdón sentido, sincero y auténtico. El perdón va de la mano de la comprensión. De ahí la importancia de empatizar con la persona que ha causado la ofensa. Si logramos ponernos en el lugar del otro y entender cómo vive y siente, seremos capaces de dar un nuevo significado a las palabras o acciones que tanto nos afectaron. Probablemente, nos daremos cuenta de que esa persona simplemente no lo supo hacer mejor. Cuando comprendemos que nuestro particular “agresor” no actuó de ese modo por maldad, sino a causa de su ignorancia o su inconsciencia, podemos dejar caer el peso de la ofensa.
¿En qué consiste el perdón?
Consiste en liberar una cuenta pendiente, una deuda que se ha generado entre nosotros y nuestro ofensor. Cuando perdonamos, nos liberamos del rencor acumulado y dejamos que cicatricen nuestras heridas. No en vano, la raíz griega de “perdón” significa “cambiar y alterar”. De ahí que perdonar sea una oportunidad de limpiar nuestro presente, aunque la ofensa que arrastramos haya afectado nuestro pasado. Para perdonar no necesitamos estar ante nuestro agresor, es una decisión interna que nace de la comprensión y la consciencia. En última instancia, perdonar significa darnos la oportunidad de avanzar y evolucionar.
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Relaciones: etapas del duelo
El duelo de la ruptura amorosa, Miguel Ángel Núñez
Negación
Es el primer momento, se manifiesta por la incapacidad de aceptar la realidad. La persona idea la manera de evadir lo que está ocurriendo.En el caso de los enamoramientos, se produce una negación cuando se pretende señalar que la pareja simplemente está en un mal momento y ya se le va a pasar.
Algunos, incluso se niegan a informar a sus amigos, parientes e incluso hijos, cuando los hay en la relación, con la esperanza de que todo sea sólo un mal sueño.
Enojo
En esta etapa afloran sentimientos profundos de rabia, enojo, ira, odio y envidia. Son emociones irracionales y en muchos casos incontrolables.
Regateo
En estos instantes, las personas suelen hacer locuras como rogar, humillarse, acudir de manera intempestiva donde su ex para llorar y solicitar una nueva oportunidad, señales que, de una forma u otra, marcan su desesperación.
Depresión
Cuando se adquiere conciencia de la situación, devienen sentimientos encontrados, depresión, culpa, ansiedad, vergüenza, tristeza o melancolía.
Cuando lo que ocurre dura más de la cuenta, se está ante la presencia de un duelo patológico y es fundamental la intervención de algún profesional de la salud psicológica, puesto que la persona puede, en este momento, tomar decisiones nefastas para su desarrollo mental.
Reorganización y aceptación
Es el momento del ordenamiento de la vida en otro contexto. Cuando se acepta lo inevitable. En ocasiones existe aun dolor, pero este no destruye.Cuando las personas no son capaces de llegar a esta etapa, entonces su duelo se convierte en patológico y se enquista de tal manera que termina por afectar otros aspectos de la existencia.
Consideraciones sobre la superación
Una persona normal tiene que vivir un duelo ante la pérdida de una relación amorosa. Si no se enfrenta de manera adecuada, se pueden generar otros procesos psicológicos que pueden llevar al individuo a la toma de decisiones erróneas, que compliquen más su dolor.Un duelo normal dura entre seis meses y dos años, dependiendo de las características de la personalidad, del apoyo familiar o de amistad recibido, y la orientación de un profesional, cuando sea necesario.
Algunos consideraciones importantes que se deben tomar en la etapa del duelo son:
Cortar la relación. Parece una paradoja, pero muchas parejas que terminan su relación, en la práctica no lo hacen. Se siguen viendo, conversan, se llaman y participan en actividades comunes. Eso no ayuda para el duelo. Cortar es cortar. Definitivamente, y no de a poco. De otra forma no se avanza. Eso incluye, además, no guardar recuerdos ni otros elementos que puedan atarlo afectivamente a la persona que ya no está.
No iniciar otra relación. Ese dicho popular que dice que "un clavo saca a otro clavo", no sólo resulta fantasioso sino que, además, es dañino. Una persona en duelo no puede tomar decisiones afectivas de manera adecuada. Lo que ha vivido y está sintiendo, son malos consejeros en ese momento.
Reorientar la vida. Muchas personas, cuando se enamoran, focalizan su vida en torno a intereses y relaciones de su pareja. Es preciso organizar la vida de otro modo, eso incluye nuevas amistades, actividades y estilos de vida. De otro modo, se queda estancado en la relación anterior.
La realidad de la vida
Es un hecho indiscutible que todas las personas tendrán que vivir algún duelo amoroso en algún momento de su vida. Negarlo es absurdo. Hay que aprender a vivir de una manera distinta, reorientando la existencia y viviendo el duelo en todas sus etapas.
Ruptura de la pareja
Tras la separación no hay que caer en la tentación de buscar otra pareja de recambio inmediatamente hay que dejar un periodo de tiempo que será en cada uno según su capacidad de superación. Lo más conveniente es buscar apoyos y abrirse al exterior en lugar de encerrarnos en nuestro dolor.
Cuando estamos en este proceso cualquier hecho aislado nos lleva a interpretar que todavía hay amor en la otra persona hacia nosotros. Cualquier indicio de contacto se interpreta como que es un acercamiento de la pareja y que la posibilidad de una vuelta es posible, pero hay que ser realistas y tener claro que cualquier mención de contacto puede estar generado por muchas cosas, distintas, que nada tiene que ver con el amor: nostalgia, sentimientos de culpa...Una mirada puede ser signo de atracción, de seducción...pero no significa, necesariamente, que se vaya a producir un acercamiento afectivo.
A la hora de superar una ruptura hay que seguir unas pautas:
Recordar que la ruptura en la relación de pareja no es un fracaso personal sino que es cosa de dos.
Busca relacionarte y rodéate de familiares, amigos......No te dejes vencer por la soledad. Ésta lo que hace es que te quedes en casa rumiando (pensamientos repetitivos y negativos), te puede llevar a la depresión. A sentir el futuro con incertidumbre y miedo (Ansiedad)
Tienes que permitirte sentirte mal, durante un tiempo, sentir tristeza es de lo más normal. Intenta superar tus sentimientos actuales y te será más fácil de volver a experimentar el amor en un futuro.
Es primordial que rompas, definitivamente, con tu anterior pareja. Cuando se rompe totalmente con ella se superará mejor la ruptura. El mantener contacto con la expareja, se tiene la ilusión de que puede haber una vuelta a la relación. Muchas personas tienen la firme creencia de que cuando se rompe la relación se puede ser amigo de la persona a la cual todavía amamos, es un engaño y puede convertirse en una tortura continua. Cuando se pretende ser el amigo de un ex nos podemos encontrar con que de la noche a la mañana hemos pasado de ser protagonistas de su historia a ser el confidente de sus intimidades afectivas, sexuales, etc. Por lo que ver a la otra persona con su nueva pareja, escuchar sus intimidades... cuando nuestros pensamientos y nuestro objetivo es recuperarlo en silencio, sufriendo....se toma la decisión, más tarde que pronto, de no saber nada de la otra parte.
Hay que trabajar la autoestima. Una vez reestablecida ésta, analiza que es lo que pasó para que la relación no funcionará. El objetivo es no cometer, en el futuro, los mismos errores. No pienses que no vas a gustar a nadie más, estos pensamientos denotan una baja autoestima.
No dejes que la tristeza se instaure en tu vida, al menor síntoma de tristeza busca distracciones como: un paseo con amigos, una cena, ver una película, música, ejercicio.....No te quedes en casa con tus pensamientos repetitivos y negativos.
No permitas que el miedo se apodere de ti a la hora de iniciar una nueva relación, si te dejas dominar por el miedo, por la inseguridad, te bloquearás y te impedirá iniciar otra.
Hay que tener en cuenta que cuando creemos y sentimos que hemos encontrado a la pareja que compartirá nuestra vida, tenemos el firme deseo de que esta relación perdure en el tiempo, pero no siempre es así. Hay que tener presente que las crisis sentimentales serán nuestro equipaje a lo largo de toda nuestra vida.
La ruptura de una relación y el despecho. Cepvi.com
Psicología, Medicina, Salud y Terapias alternativas
Deja que tus emociones fluyan, acéptalas, son propias del duelo. La rabia, la cólera, la tristeza, el desconcierto, la impotencia, son emociones naturales que así como aparecen también se agotan y desaparecen. Todos la sufrimos. Son parte de nuestro dolor. Si te opones a ellas van a aparecer con más intensidad y el dolor será más agudo, no lo podrás soportar y enfermarás.
No des paso a la ira, si estás muy cargado de rabia, de rencor, golpea un colchón o un cojín, un muñeco, grita, insulta con todas tus fuerzas, siempre y cuando estés a solas y no lo hagas para herir o agredir a alguien. No tienes derecho a hacerlo.
La violencia, la manipulación, el querer imponer una situación o dirigir tu rencor, tu hostilidad hacia otras personas inocentes, crea problemas, causa tristeza y dolor en quien no lo merece. Terminas solo, frustrado, con un dolor más intenso, más insoportable … la tristeza y la cólera permanecerán sin superarse y la culpa se incrementará por tu actuación.
Comparte tu dolor con libertad y amor. Pon tu confianza en familiares, en amigos de confianza, en personas que te escuchen, te comprendan y te apoyen. Disimular nuestro dolor no es bueno. No permite la comunicación con otros que nos pueden acompañar y aliviar nuestro dolor.
Revive la experiencia de la ruptura, de la separación, de tu despecho, esto facilitará tu recuperación. Duelo que no se habla es duelo que no cicatriza. Busca a la gente, no esperes que ellos te busquen a ti. Recobra o crea un círculo social y mantente ocupado en actividades que requieran esfuerzo físico.
Para facilitar el proceso de duelo, no busques a tu ex pareja, rompe contacto con ella, al menos por un tiempo. No dejes que los demás te vengan con comentarios o chismes.
Busca tu bienestar físico y psicológico: esfuérzate por dormir bien, comer y trabajar bien; mantener relaciones sociales saludables, dominar o retomar alguna actividad o tarea que te haga sentir útil y bien , dale sentido y pertenencia a tu vida, mantén el control de tu propio destino, siente satisfacción de ti mismo y de tu propia existencia.
No dudes en buscar ayuda profesional si crees que no puedes manejar la situación o lo necesitas. En la terapia se brinda ayuda solidaria para lograr una mejor comprensión y aceptación de nosotros mismos y cambiar nuestras actitudes hacia nosotros, hacia los demás y hacia el mundo en general.
Después de la separación
Es posible que después de una separación una persona tenga insomnio, no sea capaz de concentrarse en su trabajo, sienta culpa, piense que no vale la pena volver a intentar nuevamente otra relación, pueda culpar al otro, tenga periodos de angustia y depresión, sienta la necesidad de estar solo o posiblemente de platicar con alguien, sienta un gran enojo hacia sí mismo o hacia la persona que se fue. Podría sentir algunos de estos síntomas o tenerlos en el peor de los pronósticos todos ellos juntos y más.Decir adiós a un amor deja una estela de sufrimiento. Pero difícil golpe se puede superar (Mente Sana),
Evitar pasar muchas horas pensando en el tema, hacer varias actividades para mantenerse ocupado, mantener el contacto con las amistades, y tratar de no hablar del asunto, con ello, poco a poco se irá pasando el dolor.
La ruptura, una forma de duelo (Portal de Salud Mental)
CONSEJOS A SEGUIR PARA SUPERARLA. CONSEJOS A SEGUIR EN ESTAS ETAPAS
1.- No te aísles y busca apoyos externos. La familia será un excelente punto de apoyo. Sal de fiesta y atiende tus compromisos familiares.
2.-No te sientas ni te hagas una víctima. Es muy fácil, en esta situación, intentan ir de víctima, ya que te sientes persona desvalida y el centro de todas las miradas.
3.- Busca nuevas personas para iniciar nuevas relaciones.
Como ves se trata de sustituir unos sentimientos negativos por otros positivos. Los negativos son:
- Tus sentimientos infundados de culpa, lo cual que hace sentir responsable de la situación y de la relación que se rompe.
- La ira y el resentimiento que habrás acumulado. son comprensibles y lógicas pero no debes mantener .
- El dolor sin resolver
- Que te hace recordar una y otra vez lo que "debí haber dicho o hecho y no lo hice o no lo dije ".
- El aislamiento. Inefectivo refugio para tu miedo porque no facilita conseguir la independencia.
- o el miedo que mantiene la dependencia emocional.
1. Busca ayuda y apoyos, Ayuda profesional o apoyos en familia, amigos…
2. Renuévate. Cambia de aspecto, renueva todo lo que te pueda traer recuerdos negativos. Vístete de colores, sustituye lo oscuro por lo brillante.
3. Haz ejercicio, mantente activo, retoma tu vida social.
4. Piensa en positivo La etapa que acaba de finalizar ha sido mala, pero la vida es muy larga. Ponte objetivos a conseguir para la superación de esta situación.
5. Y deja que el tiempo vaya pasando. De otra manera relatado lo mismo: cinco cosas que te ayudarán a desengancharte.
6. Haz una lista de “deberes de casa” que te obligues a realizar para acabar con tu dependencia, entre ellas debe estar el cambiar de aspecto (si es el caso) sustituyendo todo vestido negro pro otro de colores.
Cualquier cosa que consiga hacer de esa lista merecerá un premio, que signifique que tienes de ti un concepto nuevo más alto y que valoras tu decisión. Comienza una nueva vida social que te ponga en contacto con un nuevo círculo de compañeros de ambos sexos, puede consistir en iniciar nuevas actividades sociales, deportivas o culturales, que amplíen tus oportunidades de contactar con otras gentes y desarrollar tus aficiones no desarrolladas.
Olvídate, ponte como obligación olvidarte, de tu antigua pareja que no ha sido para ti ocasión sino de sufrimiento y no cedas a sus pretensiones de volver y menos de practicar el sexo con ella.
Volvamos a repasar el Plan de trabajo.
1- BUSCA AYUDA
2- HAZ QUE LA RECUPERACIÓN DE TU DEPENDENCIA AFECTIVA SEA LO MÁS IMPORTANTE
3- DESARROLLA O FORTALECE TU PERSONALIDAD.
4- NO TE ENGANCHES
5-ENFRENTA CON CORAJE TUS PROPIOS PROBLEMAS.
6- IDENTIFICA LOS CAMBIOS QUE ESTAS COMO PERSONA EN DISPOSICIÓN A DAR EN TU VIDA
7-ELEVA TU AUTOESTIMA Y PIENSA EN TI.
8- COMPARTE CON OTRAS PERSONAS LO QUE HAS EXPERIMENTADO y APRENDIDO
Para finalizar no acudas al sexo del primero que te lo ofrezca o con el que esté en tu mano: sexo y compañía pueden hacer que te sientas mejor pero sino es una relación fundamentada el efecto rebote empeorará tus síntomas.
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