El resentimiento es una emoción inútil, ciega y destructiva. Es volver a experimentar un sentimiento doloroso. Pero el resentimiento también tiene una dudosa competencia: asegura el importante papel de víctima inocente.
El resentimiento nos presenta versiones seleccionadas de nuestro pasado, de suerte que no tenemos que reconocer nuestros propios errores. Son siempre las palabras o comportamientos de los demás los que son injustos, humillantes u ofensivos.
La causa del resentimiento en muchas personas es la falta de asertividad. Arrastrar la rabia y el dolor acumulados, por no haber podido o sabido exteriorizarlos en su momento, suele desembocar en una explosión emocional en momentos inoportunos hacia quienes se considera culpables de su situación. O incluso contra personas que nada tienen que ver con el rencor que embarga el resentido.
A veces, nos sentimos humillados u ofendidos porque creemos que el otro ha querido deliberadamente hacernos daño. Si esto no es aclarado en su momento, acumularemos un rencor que nos impulsará más adelante a actuar con rebeldía y exageración.
El resentido tiene una fuerte tendencia a exagerar el supuesto maltrato recibido. Cualquier incidente insignificante lo empleará como un pretexto para explotar.
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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván
Este blog es una colección de artículos, libros y otro material que me ha ayudado a afrontar los problemas cotidianos, ya sean de pareja, familiares o de trabajo.
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lunes, 10 de febrero de 2014
Agresividades Ocultas
La Ley del silencio: el agresivo-pasivo
Acumular ira o rabia puede tomar la forma de agresión pasiva: el otro puede hacerte la vida imposible y tú no eres capaz de relacionar la causa. Un ejemplo es el del empleado que está en desacuerdo con el nuevo trabajo que le ha asignado su jefe, pero no le dice nada. Sin embargo, a partir de ese día, empieza a llegar tarde sistemáticamente a la oficina, poniéndole mala cara a su superior.
Estos comportamientos son típicos de las personas agresivo-pasivas. Éstas padecen un trastorno de personalidad destructivo. Todos nosotros nos hemos comportado así de chiquillos para rebelarnos contra la autoridad paterna o adulta en general. Sin embargo, algunas personas nunca superan esta etapa y siguen comportándose de adultos con la misma agresividad pasiva.
¿Cuál es el origen de ese comportamiento agresivo-pasivo? Las personas que se conducen así, con toda probabilidad, no han sido bien tratadas por sus padres en la infancia, y han engendrado desconfianza y suspicacia. De adultos, ven malas intenciones en quienes representan el papel que tuvieron sus padres (jefes, amigos o parejas dominantes, etc). Su agresividad pasiva consiste en poner malas caras, suspirar quejumbrosamente o reaccionar con silencios para hacer sentir culpables a sus víctimas, porque casi siempre ocultan lo que sienten de verdad. No hablan directamente de sus problemas o sentimientos. Son seres dependientes, pesimistas, y como inseguros que son, les falta asertividad. Alteran las situaciones de forma que se ven a sí mismos víctimas explotadas por los demás. Necesitan, por tanto, un adversario para sentirse poderosas.
Inicio Tema: Hablar sin Ofender
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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván
Acumular ira o rabia puede tomar la forma de agresión pasiva: el otro puede hacerte la vida imposible y tú no eres capaz de relacionar la causa. Un ejemplo es el del empleado que está en desacuerdo con el nuevo trabajo que le ha asignado su jefe, pero no le dice nada. Sin embargo, a partir de ese día, empieza a llegar tarde sistemáticamente a la oficina, poniéndole mala cara a su superior.
Estos comportamientos son típicos de las personas agresivo-pasivas. Éstas padecen un trastorno de personalidad destructivo. Todos nosotros nos hemos comportado así de chiquillos para rebelarnos contra la autoridad paterna o adulta en general. Sin embargo, algunas personas nunca superan esta etapa y siguen comportándose de adultos con la misma agresividad pasiva.
¿Cuál es el origen de ese comportamiento agresivo-pasivo? Las personas que se conducen así, con toda probabilidad, no han sido bien tratadas por sus padres en la infancia, y han engendrado desconfianza y suspicacia. De adultos, ven malas intenciones en quienes representan el papel que tuvieron sus padres (jefes, amigos o parejas dominantes, etc). Su agresividad pasiva consiste en poner malas caras, suspirar quejumbrosamente o reaccionar con silencios para hacer sentir culpables a sus víctimas, porque casi siempre ocultan lo que sienten de verdad. No hablan directamente de sus problemas o sentimientos. Son seres dependientes, pesimistas, y como inseguros que son, les falta asertividad. Alteran las situaciones de forma que se ven a sí mismos víctimas explotadas por los demás. Necesitan, por tanto, un adversario para sentirse poderosas.
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Fuente: No se lo digas a nadie ... así. Mejora tus relaciones a través de la inteligencia emocional. Francisco Galván
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