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domingo, 31 de enero de 2016

¿Cuándo se pueden justificar los celos?



Mi amiga Marisa me llamó ayer, cabreada con su pareja, porque descubrió mensajes de whatsapp de una ex, a la que conoció cuando Marisa y él estuvieron un tiempo separados. Sin embargo, se siguen escribiendo y la chica no para de poner "Me gusta" en el Facebook de él.

¿Son justificados los celos que siente Marisa? ¿Tiene que estar en guardia y poner los límites o más bien es mejor dejarlo pasar? ¿Tiene él que cortar toda conversación con su ex? ¿Cuál es el límite entre la obsesión y la normalidad? ¿Cómo se debe actuar ante la sospecha que que otra persona quiere ligarse a tu pareja?

Según la revista digital Entusiasmado.com, tener celos no es malo en sí mismo:

"Todos tenemos un límite de lo que estamos dispuestos a aceptar. Algunos tenemos el límite más cerca, y otros más lejos. Cada uno ha de conocerse para saber cuál es ese límite y lo que está dispuesto a aguantar. En todo caso el límite ha de permitir que la libertad de la otra persona tenga suficiente cabida."

"Los celos justificados son aquellos que sientes cuando ves que tu pareja está yendo más allá de la linea roja que tú, normalmente de manera inconsciente, has marcado. Que nadie te haga sentir mal por tener ese tipo de celos. Cada uno escoge su tipo de relación y si la persona con la que estás no tiene la misma idea lo mejor es que os separéis."

Quizás tenga razón el autor de esta revista digital, y mejor preguntemos a nuestras amistades, para ver qué piensan:

"A veces uno mismo no es demasiado objetivo mirando sus propios asuntos. Si tienes algún amigo o amiga que conozca tu situación pregúntale: ¿Crees que soy demasiado celoso o que es mi pareja que tiene un comportamiento poco adecuado?. Si tienen confianza te lo dirán, si no tienen confianza quizá no te lo digan abiertamente pero puedan darte alguna pista de cuál es el problema."

La revista digital Psicologosenbilbao admite que es normal tener un arranque de celos aunque nos advierte cuándo estamos traspasando el límite:

"Una cosa es ser celoso y otra es tener un arranque de celos. Es lógico sentir celos cuando vemos que alguien invade nuestro espacio y nuestros derechos. "Pero cuando esta actitud es generalizada y algo paranoica y nos hace estar alerta ante cualquier amenaza probable, ya se trata de una persona celosa. Esta actitud no es sana en lo absoluto, ya que crea un estado permanente de estrés y angustia que hace que se vea la vida a través de un cristal oscuro y se perciba sólo lo negativo. Y no sólo sufre la persona celosa, sino los que conviven cerca de ella.

La revista El Confidencial diferencia entre celos reactivos (justificados) y celos de sospecha (injustificados)

"Los celos reactivos aparecen como reacción a un comportamiento de nuestra pareja que nos parece reprobable. De alguna manera, se trataría de unos celos “justificados” que aparecen si, por ejemplo, pillamos a nuestra novia flirteando con otra persona. No dejan de ser algo positivo, pues, si tras sentirlos logramos hablar de ello con nuestra pareja, la relación saldrá fortalecida. Al fin y al cabo, el sentir un celo reactivo, no deja de ser algo positivo, pues significa que realmente sientes algo por la otra persona."


"Los celos de sospecha, por el contrario, aparecen sin la necesidad de que haya una indicación real de traición, o infidelidad, y no son tanto un problema de pareja, como de la persona celosa, que suele tener inseguridad, ansiedad o baja autoestima. Se trata de los celos que debemos evitar, en la medida en que no responden a una realidad, y son los más peligrosos para la pareja –.

Distinguir entre uno y otro es vital, en la medida en que los celos reactivos están justificados, y los de sospecha no. Hablar de esto con nuestra pareja es la única manera de acabar con el problema."

Lo que parece claro es que sentir celos es, en la mayoría de los casos, algo natural, y no necesariamente negativo. Los celos nos hacen darnos cuenta del valor real que tiene para nosotros la persona con la que estamos compartiendo nuestra vida, y sirven, además, para alertarnos de las amenazas que pueden surgir en el transcurso de la relación. Si vemos los celos como una motivación, que nos lleve a tomar medidas para fortalecer nuestra relación, serán algo positivo. Si por el contrario, nos obsesionamos y nos volvemos cada vez más inseguros, pueden conducirnos a actuar de forma injusta, e injustificada, con nuestra pareja. Todo depende de cómo interpretemos nuestras emociones.

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Claves para conquistar a un hombre (Los celos son una muestra de inseguridad)

viernes, 30 de agosto de 2013

Los celos: una rama de la “exigencia de justicia”




Si los celos interfieren en tu vida y te producen una inmovilidad emocional, lo que debes hacer es proponerte como meta eliminar ese tipo de pensamiento inútil y perjudicial. Los celos son en realidad una manera de exigirle a alguien que te quiera de cierto modo específico y tú dices “No es justo”, cuando no lo hacen. Esto proviene de una falta de confianza en ti mismo.

Si un miembro de la pareja se enamora de un tercero, no es que sea “injusto”, simplemente es. El hecho de que tu pareja haya tenido una affair con otra persona puede ser independiente de ti, y ninguno de ellos relacionados contigo: quizá simplemente haya querido hacer algo distinto, quizás sintió amor por otra persona además de su pareja, o quizás quiso poner a prueba su sex appeal o mantener a raya la vejez. Sea cual fuere el motivo, no tiene porqué tener que ver con el valor que le da a la pareja. La pareja puede ver el affaire de su marido/mujer como algo que pasa entre dos personas y no como algo dirigido contra ella. Puede seguir hiriéndose a sí misma/o con esos celos autoflagelantes porque se considera menos importante que la o el amante de su pareja, o puede llegar a reconocer que el affaire de otra persona nada tiene que ver con su propia valía.

lunes, 2 de enero de 2012

Dependencia emocional


TEST DE AUTODIAGNÓSTICO

Superar la dependencia emocional

Son esas relaciones en las que uno de los miembros de la pareja no puede vivir sin hacer constantes llamadas al otro, que monitorea sus actividades y que es incapaz de ejercer las propias sin la aprobación y el consejo de su par.


Son relaciones repletas de reglas obsesivas, que oprimen los sentimientos y que evitan la expresión de ellos; no dan pie a que se pueda hablar de ellos, precisamente porque no se reconoce la existencia ni de la dependencia ni del problema que esto ocasiona. Quienes se envuelven en este tipo de relaciones hacen todo por complacer al otro y niegan cualquier tipo de conflicto porque eso podría suponer la pérdida de su motivo para vivir, de su mundo, “perdería al amor de su vida”.

Podemos verlo claramente en esas personas que se enamoran de alcohólicos, de personas con trastornos emocionales, sin empleo o que necesitan algún empuje en su vida, una motivación y, casualmente, ellos siempre están a su lado.

Cuando una relación no es para amarse y compartir entre dos, estamos en problemas. No amamos, sino que sentimos necesitar al otro para sobrevivir, para ser plenos. En este caso, cabe puntualizar, que la plenitud debe venir de ambas partes. Es decir, ahora que me siento en la plenitud, que no siento necesitar de alguien, estoy en el momento idóneo para una relación, para así poder compartir con mi pareja lo que tengo para dar y, si me envuelvo en una relación, el otro debe pensar de la misma manera, estar en la misma disposición.

Cómo saber si me está pasando…

Cuando vivimos relaciones tóxicas siempre somos los últimos en darnos por enterados. Creemos que la relación depende solamente de nosotros, que todo lo que nos ocurre es culpa nuestra y tenemos miedo a cómo reaccionará el otro. Actuamos en contra de lo que queremos o creemos sin motivo alguno, estamos convencidos que debemos sacrificarnos para que nuestra relación no termine. Tenemos miedo de quedarnos solos porque algo terrible puede suceder si perdemos a quien amamos.

Esta serie de pensamientos que propician un comportamiento tóxico y sumiso hace que los malos tratos aumenten, de la misma manera en que los momentos en que disfrutamos de nuestra relación se van haciendo menos, cada día menos…

Es natural darnos cuenta de que, como seres humanos, tenemos necesidades afectivas; pero, llegar a creer que solamente existe una persona en el planeta que nos complementará y resolverá nuestra vida, problemas y tragedias sentimentales, es un error. El amor es un sentimiento libre de egoísmo, enfocado a la tarea de dar y nos hace libres porque no esperamos algo a cambio, buscamos el bienestar de quien amamos al tiempo que le compartimos nuestro amor. De la misma manera, estamos conscientes de que cada quien es responsable de lo que siente, piensa y hace. Nadie puede responsabilizarse por los demás y eso nos da la libertad.

En la dependencia emocional, el sujeto es controlado por su necesidad de la otra persona, y el intenso miedo a la pérdida y a la soledad contaminan el vínculo establecido en la pareja.

En sus relaciones amorosas, los dependientes emocionales manifiestan hacia su pareja un tipo de apego "ansioso", caracterizado por una continua necesidad de saber que es amado por su pareja, dificultades para llevar una vida independiente, búsqueda incesante del candidato a pareja y selección precipitada del mismo, miedo a no ser querido, miedo a la pérdida del objeto de su amor y celos frecuentes, ideas contradictorias sobre el amor y dificultad para romper aún cuando la relación sea altamente problemática y generadora de malestar para el dependiente.


La gran mayoría de los afectados son mujeres (75%).

“En los vínculos amorosos hay un cierto grado de dependencia emocional que por supuesto es completamente normal y saludable; es más, es el componente imprescindible para que las parejas funcionen. La diferencia entre la dependencia emocional patológica y la "normal" es únicamente de grado, es cuantitativa y no cualitativa. Dicho de otra forma, todos somos (o la mayoría) un poco dependientes emocionales, pero en un grado no patológico. De igual forma, puede existir gente un poco desconfiada sin necesidad de ser paranoide.


La dependencia emocional como tal tiene un trasfondo patológico que implica sumisión, desequilibrio, autoanulación que puede implicar riesgo vital, aversión a la soledad, baja autoestima, etc.” (Castelló Blasco, J.). En la dependencia “normal” los miembros de la pareja potencian su desarrollo invidivual, la emocionalidad que sostiene la relación es positiva, aún cuando –como en cualquier relación- puedan existir conflictos pasajeros.


La dependencia emocional no es algo negativo, sólo es negativa cuando se tiene una dependencia emocional en exceso. No hay nada malo en estar ansioso el fin de semana para ver a tu novio o novia, lo malo es cuando no eres feliz entre semana sin tu novio o novia o cuando necesitas a tu mujer cerca para sentirte completo y feliz.


Tienes que tener muy claro que tú eres una persona genial e increíble por ti misma y que no necesitas a nadie, pero, si estás con alguien estás porque esa otra persona te complementa y te hace feliz, esa dependencia emocional es muy positiva porque ningún miembro de la pareja se agobia, no hay celos y todo es más positivo y feliz.


Para lograr una sana dependencia emocional positiva antes hay que saber estar solo, si no eres capaz de ser 100% feliz estando solo no serás capaz de hacerlo con pareja ya que todo ese vacío emocional lo intentas llenar con la otra persona y acudes constantemente a esta para sentirte bien y a gusto. 


Para conseguir ser feliz y tener una vida completa estando solo hay que rellenar los principales pilares de la vida, los pilares de la vida es aquello con lo que te sustentas para conseguir tu felicidad, por norma general deberían ser: amigos, familia, trabajo, hobbie, pareja…

Como vemos la pareja es un pilar más y no lo que te lo da todo.


La Dependencia emocional negativa
La dependencia emocional negativa se da cuando alguien tiene muy poca autoestima y confianza en si mismo, se echa una pareja y traslada toda su felicidad hacia esa pareja. Es decir, esa persona se siente alguien, feliz, contenta y a gusto sólo cuando está con su pareja porque esta la hace sentirse bien y querida. ¿Qué ocurre con esto? Que se empieza a depender de una forma excesiva de la pareja, no se es feliz sin la pareja. Como los humanos nos alejamos de lo malo y perseguimos lo bueno lo que hará una persona con esta dependencia es acosar literalmente a su pareja, cuando la persona es muy dependiente comienza a comportarse violentamente y a utilizar técnicas psicológicas manipulativas para dominar y controlar a su pareja para que esta esté el más tiempo posible con ella.


Características del dependiente emocional

1. Necesidad de estar en pareja, intolerancia a la soledad. Miedo al abandono. Las personas con miedo al abandono creen que si los demás deciden terminar con las relaciones (amistad, pareja, etc.) no encontrarán a nadie que pueda sustituirlos. Perciben el abandono como algo horrible.

2. Baja autoestima, la cuál provoca una necesidad de aprobación constante por parte de los demás, así como un gran temor al rechazo social. Muchas personas sienten la necesidad de ser aprobados constantemente por los demás y si esto no ocurre lo perciben como algo negativo. Lo que los demás piensen influirá de forma decisiva en cómo se van a percibir a sí mismos. Si los demás aprueban sus conductas y pensamientos se sentirán bien, pero si no lo hacen, lo percibirán como algo muy negativo.

        
  • Vive preocupado por caer bien, incluso a personas que ve por primera vez o desconocidos.
  • Se empeña en lucir una buena apariencia.
  • Expresa de distinta manera sus demandas de atención y afecto: haciendo regalos o favores que no le piden, preocupándose y estando pendientes de los demás, etc
Necesita tanto de la aprobación externa que lo pasa francamente mal cuando no la tiene o cuando interpreta que ha sido rechazado; en estas situaciones, es habitual que haga “comprobaciones” de la relación como llamar por teléfono para ver si todo sigue igual con esa persona o para detectar anormalidades en el tono de voz, por ejemplo. (dependencia emocionalorg)

3. Dificultades para decir "NO": se anteponen continuamente los deseos y necesidades de los demás a los propios. Estas personas no expresan opiniones personales contrarias al resto, ni reclaman o exigen sus derechos. Simplemente se dejan guiar por lo que creen que se espera de ellos para poder conseguir el cariño que tanto necesitan. Asimismo, hacen todo lo que su pareja o la persona de la que dependen, les pida. Creen que estar de acuerdo con los demás les otorga valor, y serán merecedores de su cariño o amistad.

4.Relacionado con el punto anterior, encontramos que el dependiente emocional ocupa un papel de inferior en la relación de pareja, aunque eso no excluye que pueda suceder lo contrario, ya que también existe la "dependencia emocional dominante"

5. Sentimientos no resueltos de culpa, rabia, ira, aislamiento y miedo. Estos sentimientos, vienen sin ninguna causa, pero son eliminados por la pareja en cuestión al reconciliarse o escuchar un halago demostrándote tu importancia.

6.  Miedo a la soledad (dependencia emocional.org)

Verdaderamente, no es de extrañar que si alguien tiene esos sentimientos hacia sí mismo no soporte estar solo, porque es como estar continuamente junto a alguien al que detestamos. Por ejemplo, los dependientes no aguantan mucho tiempo estar solos en casa o con la perspectiva de no salir en todo el domingo: enseguida se buscan planes o llaman por teléfono a alguien con cualquier excusa.

La soledad les provoca incomodidad, malestar e incluso ansiedad, y la idea más o menos intensa de que no son importantes para nadie, de que nadie les quiere y están abandonados.


Dependencia emocional: qué es y cómo salir de ella

La adicción al amor, como cualquier otra adicción, hace que la vida de la persona adicta gire en torno al objeto amado (la pareja). Su bienestar personal estará en función de la satisfacción que le produzca su pareja, buscará continuamente estar en su presencia y sufrirá cuando no está cerca de ella. Las rupturas amorosas las vivirán como un gran trauma, y tendrán la necesidad irrefrenable de recuperar la relación o buscar una nueva pareja.


La dependencia emocional es un concepto más amplio, pudiendo una persona depender emocionalmente de otra, no necesariamente de su pareja.


Respecto a las relaciones amorosas

Buscarán pareja continuamente en el caso de no tener, y harán todo lo posible por mantener la pareja en el caso de tenerla.

¿Cómo se comporta un dependiente emocional en la pareja?
El dependiente emocional suele tener relaciones de pareja desequilibradas, en las que aporta mucho más que el otro; por lo tanto, vive en la eterna falta de correspondencia, con todo lo que esto supone. (dependencia emocional.org). Además, prioriza tanto su relación amorosa que pone en compromiso el resto de sus facetas: su estado de ánimo irá en función de dicha relación. 

De todo esto se desprende que mientras la relación vaya ligeramente bien –aunque para otro esa situación fuera inadmisible-, la persona podrá cumplir con sus tareas habituales; pero si esto no es así, todo salta por los aires: estado de ánimo, trabajo, responsabilidades familiares, obligaciones, aficiones y demás. Lo más importante, con diferencia (incluyendo los hijos si se tienen), es la pareja.

Esto puede llegar al punto de que el dependiente aguante malos tratos, de que se conforme con relaciones en las que el otro no tiene el menor interés en él. 


La dependencia emocional es algo que convierte el amor en un suplicio, convierte algo que tendría que ser muy bonito y que debería aportarnos muchísimo, en algo que es horroroso en muchas ocasiones y que resta amor propio y calidad de vida al dependiente, consumiéndolo poco a poco y atormentándolo.

En muchas ocasiones es el terrorífico síndrome de abstinencia el que acongoja de tal manera al dependiente que le hace pensar y sentir con absoluta realidad que es totalmente imposible romper la relación, y que si no lo hace el otro no habrá forma humana de que se produzca esa situación.

1-  Tendrá excesiva ilusión al inicio de una relación amorosa o ante el intento de que ello suceda. Tener una relación amorosa es lo más deseado por estas personas.

Está lleno de expectativas irreales por su anhelo exagerado de tener pareja:    Se llena de ilusión y fantasía al comienzo de una relación, creyendo que ha encontrado a la persona que siempre ha andado buscando o al encontrarse con una persona interesante.


Uno de los pocos momentos felices de su vida es al iniciar una relación o ante la posibilidad de que eso ocurra.

2-Manifestará necesidad de controlar a su pareja: llamadas constantes con el fin de saber qué hace en cada momento.


3-Demandará relaciones exclusivas: no quiere que su pareja tenga otras relaciones (amistad, compañeros de trabajo, etc.) por el miedo a perderla.


4- Demandará atención de forma excesiva: cualquier excusa será buena para mantener a su pareja cerca.


5- Creerá que las necesidades de su pareja son más importantes que las suyas propias: hará cualquier cosa para mantener el amor y la atención de la persona de la que depende ocionalmente.

6- Vivirá la ruptura como algo excesivamente traumático. Una vez aceptada la ruptura buscará rápidamente una nueva pareja.


¿Dónde está el error?

Los dependientes emocionales piensan que sometiéndose a la persona o personas de las que dependen, mantendrán el cariño que necesitan. Sin embargo, podemos ver, que dada la forma de comportarse estas personas, pueden producir el efecto contrario.

La pareja debe formarse en la igualdad, donde ambos miembros den y reciban lo mismo, espetando siempre la individualidad del otro y exponiendo las propias necesidades.


Monografías (muy bueno, aquí sólo extractos)

CONCEPTO
La dependencia emocional es "un patrón de necesidades emocionales insatisfechas desde la niñez, ahora de mayores buscamos satisfacer, mediante la búsqueda de relaciones interpersonales muy estrechas".

El modelo de la familia en que nos criamos continúa empleando como en los viejos tiempos, el chantaje afectivo como un mecanismo para obtener sumisión y obediencia, es decir, nos acostumbramos y vemos como natural el hecho de que para evitar perder el afecto de nuestros padres, amigos o parejas, tengamos que renunciar a nuestros intereses permitiendo que nos gobiernen los de ellos:
  • Para tener contento a papá y mamá había que sacar buenas notas, de lo contrario nos hacían sentir que éramos los culpables de su ira, de su disgusto y de los castigos que nos brindaban.
  • Nuestros amigos o amigas eran aquellas personas que gozaban la aprobación de nuestros progenitores, de lo contrario teníamos que sostener amistades clandestinas y relaciones secretas, que era peor.
  • Cuando mamá se enojaba por algo que no hacíamos y que no era de su agrado, nos amenazaba con "ya no te voy a querer", "me voy a enojar contigo y ya no te voy a hablar", y en casos extremos nos amenazaban con "te voy a regalar con ese viejito que viene allí" o " hay que te robe ese hombre, yo ya no te quiero". Nos llenaban de terror ante la amenaza de perder la protección y seguridad que solo obtenemos de ellos.
Así se doblega nuestra voluntad y nos convierte en los adultos sumisos que nos vamos a tragar todo el descontento que significa establecer relaciones destructivas con las personas menos indicadas, pero que nos harán repetir una y otra vez ese círculo de temor oculto y baja autoestima en que nos quedamos estancados y que nos incapacitará para enfrentar los momentos más críticos de nuestra vida.



 ¿ CÓMO ES EL DEPENDIENTE EMOCIONAL?

  • Continuamente se encuentra padeciendo de graves necesidades emocionales, principalmente de falta de afecto.
  • No espera ni busca cariño porque nunca lo ha recibido y tampoco por esa misma razón esta capacitado para darlo.
  • Simplemente se apega a alguien que idealiza.
  • Le interesan personas indeseables porque su deficiente autoestima le provoca fascinación al encontrar una persona tremendamente segura de sí misma, con cierto nivel de éxito o capacidades, a veces más supuestas que reales.
  • Entiende el amor como "apego", enganche, sumisión, admiración a la otra persona y no como un intercambio recíproco de afecto.


Anhela relaciones exclusivas y parasitarias:

  • Siente necesidad continua de disponer de pareja, amigos, hijos, etc.
  • Vive pendientes de ellas, incluso llamándolas constantemente a su trabajo, controlándolas, vigilándolas, queriendo conocer hasta el último detalle de lo que hacen con su vida privada.
  • Invade la vida privada de la otra persona.
  • Agobia a su pareja con excesivas demandas de atención, de consideración.
  • Le transmite al otro tanta responsabilidad sobre sus propios sentimientos y sobre su felicidad, que lo expresa incluso, inconscientemente o por hábito, en su lenguaje. Atribuye al otro sus sentimientos positivos: “me haces tan feliz”, “me haces subir al cielo”, “antes de conocerte era tan infeliz”, y también atribuyen al otro sus sentimientos negativos: “me haces sentir tan triste”, “me irritas”, etc.(centroics)
  •  Incluso en algunas personas, aparte de ese malestar y ese sufrimiento interno, puede haber ocurrido que de tanto querer adaptarse, la pareja ya no vea en ellas a la persona que conoció y las cualidades de las que se enamoró. Y puede ser que sus esfuerzos porque el otro le quiera, y por evitar perderle, consigan exactamente lo contrario de lo que ella quería, y es que el otro se aleje de ella, y se confirmen todos sus miedos., además también puede haber ocurrido que la pareja se haya acostumbrado a ser más directiva de lo que originalmente era.


 ¿ COMO ES LA PERSONA ESCOGIDA POR EL DEPENDIENTE EMOCIONAL?

 Son narcisistas y explotadoras:
  • Las personas elegidas son muchas veces manipuladoras, narcisistas.
  • Carecen de empatía y afecto.
  • Creen que poseen privilegios y habilidades fuera de lo común.
  • Nuestro carácter sumiso y torturado como dependiente emocional no hace más que perpetuar estos rasgos.

Aprendimos que la sumisión es una estrategia:
  • Para evitar el abandono, el rechazo.
  • Para obtener seguridad, protección.
  • Aprendimos que para ser amados debíamos cumplir con la expectativa de los demás, nunca importunarlos o alterarlos o provocarlos, antes bien sofocar sus estados de ánimo que nos hacían daño.

Vencer el síndrome de abstinencia

El síndrome de abstinencia es el conjunto de síntomas que experimenta un dependiente emocional cuando rompe una relación. Estos síntomas son de naturaleza ansioso-depresiva y varían entre los siguientes: nerviosismo, obsesividad con la relación, culpa por la ruptura, recuerdos continuos de los buenos momentos, tristeza,  sentimiento de desapego por la vida, falta de capacidad para disfrutar, dificultades de concentración, molestias físicas de diversa índole, deseos continuos de llamar o reanudar el contacto con la ex pareja, etc.

Hay diferentes pautas que son interesantes de conocer. La primera de ellas es el "contacto cero" con la ex pareja. El “contacto cero” supone, como su propio nombre indica, no tener contacto alguno con la ex pareja después de que se haya producido la ruptura.

Si uno duda de si la ruptura ha sido lo mejor, va a perder mucha fuerza porque no estará totalmente seguro de lo que hace, ya que pautas como la del “contacto cero” suponen una distancia  activa de la ex pareja. Potenciar este convencimiento es, entonces , crucial para una superación exitosa de esta situación traumática.


Existen otras pautas accesorias que realizan  también su aportación para pasar este duro trance:

  •  Pensar en el síndrome como algo transitorio: el síndrome de abstinencia dura un tiempo determinado, no se queda instalado de por vida aunque a veces el dependiente piense así. Lo normal es que no dure más de dos o tres meses, siendo el primero el más duro con diferencia; es más, dentro incluso de ese mes, las dos primeras semanas son las más angustiosas, teniendo progresivamente más momentos de respiro o distracción con el tiempo. A partir de la segunda o tercera semana, lo más frecuente es que existan “picos” o cambios de ánimo en los que el sujeto se encuentre bien una mañana, por ejemplo, y por la tarde vuelva a experimentar ansiedad, malestar o decaimiento. 
  • Distracción: ocupar la mente en otras cuestiones es positivo, porque debilita menos al sujeto forzándolo a prestar atención en su vida cotidiana o en cualquier otra circunstancia. Además, la distracción es positiva porque contribuye a “pasar página”. Dentro de esta distracción, que tampoco debe suponer un frenesí de idas y venidas, cabe la propiamente social como salir con amigos o apuntarse a cursos, o alguna más individual como hacer deporte o centrarse más en el trabajo.
  • Nueva vida: dentro de esta “nueva vida” es interesante que la persona retome actividades o aficiones que había olvidado por falta de tiempo o por centrarse en exceso en sus parejas, así como amistades con las que no se ha producido el suficiente contacto; de la misma forma, también es válido que se rompa por completo con el pasado y se inicien nuevos proyectos, nuevas aficiones más o menos ambiciosas en las que se vaya construyendo algo distinto, algo que le haga pensar al dependiente que, por una vez, es el centro de su trayectoria, y no la relación de pareja.
  • Escribirse una carta: en los peores momentos, el dependiente puede perder la lucidez y los buenos propósitos que ha mostrado en otras circunstancias, porque el síndrome de abstinencia es capaz de desestabilizar de una forma muy sustancial. En estas situaciones, contar con una “posición de referencia” en la que se recuerden dichos buenos propósitos, se insista en el camino a seguir y en la nueva vida que se pretende comenzar libre de la necesidad afectiva, o se rememore cómo era realmente la relación que se ha terminado recurriendo a la objetividad es extremadamente útil.
  • Desidealización: una de las manipulaciones más habituales de la necesidad afectiva durante el síndrome de abstinencia es la idealización de la ex pareja y de la relación que se mantenía con ella. Donde antes había menosprecios, desaires, humillaciones o infidelidades, ahora se recuerda a un individuo gentil, preocupado o empático a más no poder. Esto es fácilmente manipulable porque en el tiempo de relación seguro que se habrán producido hechos puntuales en los que el comportamiento de la ex pareja haya sido positivo; entonces, se extraen dichas situaciones y se elevan a la categoría de habituales o representativas tanto de la ex pareja como de la relación que se tenía con ella.
         Para evitar esta tergiversación de la realidad, nada mejor que recurrir a fotos de viajes, mensajes de texto o correos electrónicos guardados, recuerdos de situaciones en las que se ha pasado muy mal, etc. Hace falta erradicar las manipulaciones de la necesidad afectiva que tenderán a dulcificarlo todo, y para ello es preciso ser objetivo y recordar esas circunstancias y cómo se sentía el sujeto cuando se producían. Dar rienda suelta a la idealización del pasado va restando convencimiento en la ruptura y va debilitando al individuo, con el riesgo que esto supone de que vuelva a sucumbir a su necesidad afectiva.
  • Ejercicio físico: dentro de la recomendación de tener actividad y distracciones, destaca el ejercicio físico por encima de todas porque es una manera muy eficaz de focalizar la atención en algo muy distinto a la ruptura. Además, incrementa la satisfacción del sujeto consigo mismo y mejora la disposición a la lucha activa que es parte fundamental de una gestión adecuada del síndrome de abstinencia.
  • Plan de emergencia: para personas que se encuentren en una desesperación muy grande y que padezcan tentaciones cada vez más fuertes de llamar a la ex pareja, es interesante que se diseñen una especie de “plan de emergencia” en el que tengan claro cómo deben actuar. Por ejemplo, en dicho plan pueden tener previamente establecido a quién deben llamar para atenuar su malestar (el primero sería el terapeuta en caso de que se encuentren en tratamiento psicológico), qué cosas habría que realizar como leer la auto-carta antes mencionada o salir a la calle a pasear, o al gimnasio a hacer ejercicio, etc. Es indiferente lo que se haga, lo que importa es que el sujeto tenga algo planificado para que no se deje llevar por la improvisación, porque no dispondrá de la lucidez necesaria y fácilmente hará cosas de las que luego se arrepentirá.
  • Un clavo no quita a otro clavo: cambiar de pareja sólo hace que profundizar en el problema que no era realmente la persona que se ha dejado, sino la propia necesidad afectiva que no tiene inconveniente alguno en dirigirse a otro objetivo, incluso sin que haya la menor atracción, como sucede en las “relaciones de transición” que a menudo se producen en este problema.
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Convivencia en pareja




 PSICOLOGIA COSTA SUR

  • Cuando estemos ya en nuestra nueva casa si se ha de comprar algo, un mueble, la ropa de la cama, las cortinas…ha de ser del gusto de ambos ya que si es sólo de uno, este estará muy contento pero el otro no se sentirá muy a gusto, es algo así como que no fuera su casa sino la de su pareja, por ello se debe colocar a gusto de ambos donde puedan estar realmente cómodos los dos.
  • Ir a vivir juntos no implica perder la privacidad como individuo por ello se debe respetar esos momentos de intimidad que todo el mundo necesita. Nada de perseguir a tu pareja y acosar con preguntas como ¿te pasa algo? ¿Qué te ocurre? Y cosas así, porque en realidad puede que lo único que le ocurre es que necesita estar en soledad y eso no implica que haya perdido su amor.
  • Para no olvidar que la pareja son dos por muy unidos que estén, debemos entender que por mucho que a uno le guste el fútbol el otro miembro no tiene que hacer esfuerzos titánicos para que también le guste, es decir, respetar el gusto de nuestra pareja aunque a nosotros no nos agrade, exactamente igual para la otra parte de la pareja, por supuesto.
  •  Vivir en pareja también supone compartir sentimientos, deseos y anhelos, no se puede esperar que nos lean la mente porque normalmente nunca se acierta, así que aligeremos el trabajo y digamos abiertamente las cosas ya que si esperamos a que se ilumine y acierte de pleno, vamos muy mal porque lo más seguro que piense todo lo contrario a lo que realmente está ocurriendo.
  • Trata de comprender la postura del otro. No generalices de manera injustificada y ten en cuenta que la otra persona también tiene su parte de razón.
  • Aclara las discrepancias. Si no te gusta cómo se comporta tu pareja, díselo con claridad. Ten presente que no tiene por qué saber lo que esperas de ella si no se lo dices.
  • Acerca posiciones. Comprueba que las metas que persigues en tu vida y más concretamente en tu relación, van en la misma dirección para ambos. Así evitarás malentendidos y podréis corregir los desvíos.
  • Respeta al otro. Permítele ser como desee y no intentes cambiarlo. Se consecuente con lo que has elegido, pues tú ya sabías con quien decidiste compartir tu vida. Si ahora no te gusta, tendrás que ser tú el que decida que hacer con tu relación antes de que sea demasiado tarde, pero respetando el modo de ser del otro. Como recurso sabes que puedes expresar lo que no te gusta y esperar que el otro libremente cambie. Si el cambio no se produce tendrás que asumirlo y tomar tu propia decisión.
  • Negocia con tu pareja las reglas en las que se va a basar vuestra relación. Hablen de sus asuntos con franqueza y de todo lo que comparten. Eso no significa que la pareja vaya mal, sino todo lo contrario. También para averiguar qué puede suceder cuando dos personas deciden cobijar su intimidad dentro de las mismas “cuatro paredes” y compartir muchas más horas que lo que acostumbraban, algunos expertos proponen la ingeniosa “prueba del viaje en coche”. Consiste en observar las reacciones de ambos cuando van juntos a bordo de un vehículo: ver si el que conduce pierde los nervios con facilidad o culpa al otro de sus despistes en el tráfico, o el que viaja de acompañante, va de sobresalto en sobresalto debido al estilo de conducción del conductor, o le va indicando a cada instante por dónde “debe” ir o que baje la velocidad. Conclusión: así como ha sido ese trayecto conjunto en coche, así será el largo viaje de la vida compartida que les espera...
  • Risas en la cama. Durante el sexo, nuestro cuerpo nos juega malas pasadas con extraños sonidos o con extremidades que se duermen o cosquillean. Tómatelo con buen humor. Las parejas que conciben el sexo como algo sagrado o como el guión de una película porno suelen decepcionarse.
  • Muestras de cariño. Prepárale el café cada mañana; masajéale los hombros mientras trabaja frente al ordenador; quítale los guisantes de la menestra (sabes que los odia). Los pequeños detalles enriquecen y hacen que las relaciones perduren.
  • Ante la tormenta, calma. Cuando atraviesas un mal momento, lo fácil es tomarla con tu pareja», dice el psicólogo Luis Rojas, autor de “Nuestra felicidad” (Espasa Calpe). «Si sois capaces de conseguir que el enemigo sea la situación que atravesáis (y no vosotros) comprobaréis que la adversidad ayudará a consolidar vuestra unión.»
  • Deberes sexuales. Para mantener la llama de la pasión, preparad intensas clases nocturnas en las que aprender a satisfaceros mutuamente. No serán siempre encuentros memorables, pero esta complicidad servirá para manteneros conectados.
  • Confianza ciega y respeto. Puedes pensar que tu pareja no es demasiado brillante o todo lo divertido que quisieras. Pero si crees que es un torpe incapaz o una persona poco ética, entonces la relación está abocada al fracaso. Sincérate contigo misma.
  • Estabilidad a + /- 20 kg. Un exceso de peso, una incipiente calvicie o las arrugas no son motivo para abandonar una relación. La atracción debe superar lo puramente físico.
  • Habilidad para negociar. Evita los sarcasmos («A ver, ¿quién lava los platos hoy?») y pídele que borre ciertas frases de su repertorio («Eres como tu madre»). Si negocias, acabaréis comprando un lavavajillas y tu pareja verá los encantos de su suegra.
  • Pequeños secretos. Toda relación necesita sus escondites. Quizá conserves antiguas cartas de amor (de otros) o fantasees con una aventura con el cartero. El misterio mantendrá sana la relación.
  • Decoración en común. No cedas a sus gustos ni hagas que se someta a los tuyos. Si podéis comprar un sofá que os haga feliz a los dos, vuestro futuro será brillante.
  • Los problemas más difíciles se deben principalmente a la falta de comunicación, porque la mayoría de las cosas se resuelven hablando normalmente, sin gritarse ni insultarse, manteniendo la calma y la firmeza de las propias convicciones.
  • Cada persona tiene una forma diferente de expresar el afecto, que su pareja debe identificar; porque no todos lo demuestran con besos y caricias o palabras bonitas.
  • Evitar los conflictos es imposible, pero sí se puede aprender a aceptar que se puede vivir y ser feliz teniendo diferencias, porque permanecer en el conflicto y no buscar soluciones lleva a sembrar dudas  sobre el amor. Muchas veces, si se logra tomar distancia de las emociones involucradas, y se puede pensar racionalmente abandonando los gestos de enfado y buscando el diálogo; se puede pasar a otro nivel en la vida de pareja que permitirá alejar temores y mejorar la comunicación.
  • En toda relación es importante estar plenamente consciente de nuestros estados de ánimo cotidianos con respecto a la pareja, ya que no es lo mismo sentir temor a ser abandonado que recordar antiguas experiencias de rupturas traumáticas, o tener baja la autoestima y despreciarse.
  • Por lo tanto, es más saludable prestar atención a las palabras y no a los gestos, ya que éstos pueden ser ambiguos y pueden tener distintas interpretaciones.
  • El tiempo es una parte del amor, se necesita tiempo para conocer a alguien y tiempo para llegar a quererlo, y este proceso no se puede acelerar. No se puede tener una relación en un día ni tampoco al día siguiente, porque para saber cómo es alguien es necesario tratarlo, tener la oportunidad de conocer sus valores, su forma de pensar, una idea de cuáles son sus proyectos y la capacidad que tiene de mantener un compromiso.
  • Hable también acerca del papel que cada uno tendrá en la relación. Las tareas del hogar, ir a comprar comida, hacer reparaciones en casa, son actividades que pueden hacer juntos o pueden repartirlas.
  • La cuestión económica también es importante. Pueden considerar el hacer una cuenta bancaria común, pero sobre todo, hagan números y calculen los gastos, para saber si podrán vivir relajadamente o por el contrario deberán apretarse el cinturón durante los primeros meses. No sería justo que uno se lo gastara todo, mientras el otro tiene que hacer cuentas continuamente. Las disputas por temas de dinero no son positivas en una relación y menos en los primeros meses de convivencia en pareja.
  • Un piso común significa ser flexible y no decir siempre que no. Escuchar al otro es fundamental y quizá la mejor manera de llegar a comprometerse en la relación. Si usted se muda a casa de su pareja, intente adaptarse y pensar que ésta ha vivido a su estilo hasta ahora. Si es usted quien le abre las puertas de su casa a su pareja, haga de su piso un lugar acogedor para que la otra persona se sienta bien.
  • Ante todo, paciencia. Cuando uno está enamorado de alguien, esa otra persona es casi perfecta. Sus pequeños defectos no le molestan, le parecen incluso graciosos. A medida que pasan los días, la convivencia en pareja va haciendo más visibles esas imperfecciones. Intente no perder los nervios cuando la otra persona se deje la tapa del váter abierta o vaya tras usted limpiando lo que usted acaba de limpiar. Valore si es realmente importante el decirle algunas cosas que quizá usted mismo puede hacer, antes de ofender a la otra persona o hacer que se sienta controlada. 
  • Intente evitar caer en la rutina. De vez en cuando busque actividades, con las que disfrutar junto al otro. Puede ir a un restaurante romántico o a pasear por la playa al atardecer, en lugar de pedir una pizza y ver una película en el sofá de casa.
  • Cuando busque piso fíjese en la distribución de los espacios. El poder disponer de un lugar para poder llamar por teléfono con tranquilidad, o leer mientras la otra persona ve la televisión, siempre vendrá muy bien. O también en momentos de discusión, hay personas que necesitan espacio durante unos minutos.
  • La convivencia en pareja no siempre es fácil. A la hora de tomar decisiones las opiniones o gustos pueden ser muy diferentes. Las personas somos seres de costumbres y a veces, mientras uno es nocturno, el otro es diurno, o a uno le gusta despertarse con la radio escuchando las noticias, mientras al otro le gusta irse a dormir con la tele puesta. Para algunas cosas deberá ceder. Con el tiempo, se irán adaptando el uno al otro. No tire la toalla si al principio no se pone de acuerdo con su pareja, estas pequeñas discusiones a veces son la chispa de la relación.
  • Sois un equipo. Debes enfocar la relación de pareja como un equipo, tú debes verlo así y debes hacerle entender a tu pareja que es así. Lo que no puede ser son situaciones como el hombre estar sin trabajo, la mujer trabajar y encima hacer las tareas del hogar. Hay que repartir las tareas e ir aportando en un ámbito o en otro. Recuerda, tú no eres el árbitro, el juez o el capitán, eres un miembro del equipo y debes coordinarte bien con tu pareja, aunque si tu pareja se empeña en ser un tirano deberás hacerle entender el concepto de equipo.
  • Tu pareja no es tu sirviente. Esto debes tenerlo muy claro. Tu hombre no es el esclavo que trabaja de sol a sol para que tú puedas pagarte todos los caprichos y vestidos que quieras. Tú mujer no es la esclava que te hace la comida, te trae la bebida y que te sirve constantemente para tu deleite. Hay que entender en la convivencia en pareja que tu chico o chica no se ha ido a vivir contigo para satisfacer tus necesidades. Hay que ser muy consciente en mantener un nivel equitativo aproximado del 50% en el cual tú contribuyes a la convivencia en pareja y tu pareja lo mismo. Cuando en una pareja hay sirvientes la felicidad y el amor se deterioran.
  • Esperar que tu pareja esté siempre bien contigo puede ser poco realista, porque todas las personas tienen un mal día de vez en cuando y están de mal humor con todo el mundo (y eso te incluye a ti. Igual que puede ser poco realista esperar que todo sea siempre maravilloso, que siempre recuerde todo lo que le dices, que siempre sepa lo que necesitas o que nunca jamás discutáis.
  • Aprende y cambia. Una relación de pareja puede ser una gran oportunidad para aprender muchas cosas acerca de ti, de tu forma de relacionarte, de tus problemas, creencias, valores y metas. Ese aprendizaje no solo te aportará una valiosa información acerca de quién eres, sino que te servirá para conocer mejor en qué aspectos necesitas cambiar o mejorar o qué características necesitas pulir un poco. En ese sentido, las quejas o críticas de tu pareja pueden ser constructivas si estás dispuesto a tenerlas en cuenta. Por supuesto, tu pareja no siempre tendrá razón al quejarse de algo o pretender que cambies algo, pero en otras ocasiones sí tendrá razón o parte de razón, y si eso te empuja a cambiar y ser mejor,la relación puede ser muy enriquecedora.
  • Trabajo.  Muchas parejas trabajan en sitios distintos. Más de ocho horas fuera de casa, cinco días a la semana. Todo un mundo de percepciones, estados de ánimo, tensiones, experiencias, relaciones con terceros... Muchos días ocurre que el semblante de la vuelta a casa es muy diferente del que había al despertarse al calor del hogar. Muchas horas, mucha vida sin compartir. Sólo la comunicación, la sinceridad, la confianza y la capacidad de apoyo no permitirán que la ausencia laboral se convierta en un problema.
  •  Viajes, ausencias, distancia... También el trabajo u otras razones pueden imponer viajes, distancia y ausencias prolongadas de por medio. La pareja se ve privada de poder reafirmar su compromiso diariamente a la vuelta del trabajo. Es un "más difícil todavía". La solución debe pasar por una mayor comunicación (llamadas de teléfono, hablar mucho, apoyarnos en continuos detalles, atenciones...), y sobre todo más sinceridad, confianza y apoyo. La pareja tiene que hacer un esfuerzo por compartir lo que ocurre fuera del hogar: las aspiraciones, las frustraciones, los éxitos, los enfados, etc.
  • Familia. Padres de ella, padres de él, hermanos, cuñados... ¿Mucha actividad familiar? ¿excesiva?. La familia puede ser una fuente de maravillosas y bonitas relaciones, pero también de distorsiones. Los problemas surgen cuando la actividad familiar afecta a la vida de la pareja con intromisiones, injerencias, preocupaciones, problemas, etc. La familia supone una prueba de fuego para la pareja, la cual tendrá que asumir decisiones y responsabilidades.
  • Hijos. Los hijos contribuyen de forma decisiva a afianzar la vida de pareja con sentimientos y responsabilidades que hacen más sólida una relación. Pero no siempre ocurre así. Especialmente si no hay equidad, corresponsabilidad, convergencia en los puntos de vista, complicidad a la hora de criar, tratar y educar a los hijos.
  • Uno de los problemas más típicos de la falta de confianza con los celos. Pero no es el único. La desconfianza puede provocar actitudes humillantes para la pareja, además contribuye a fomentar una imagen negativa, la falta de autoestima, etc. La desconfianza debilita el apoyo, la comunicación y el compromiso otros dos pilares importantísimos para la larga vida de la pareja.
  • Apoyo. Apoyo sin reservas, esa es la receta. La falta de apoya crea un sentimiento negativo de frustración, de pensar que "el otro" te ha fallado. La actitud solidaria debe ser una de las constantes vitales de la pareja. 
  • Infidelidad.  Una cosa es que se adopten actitudes liberales y permisivas y otra muy distinta es que en la práctica se tolere y se conviva bien con la infidelidad. Si quiere destruir una pareja, sea infiel; o incluso basta con adoptar actitudes equívocas: excesiva amabilidad, confianza o confidencialidad con un tercero... Algunas parejas no reconocen que estas cosas les sientan mal, las acumulan y van generando desconfianza, negatividad, introversión, falta de comunicación... La pareja, en la practica, suele ser exigente y absorbente y no admitirlo puede llevar a la relación por unas vías llenas de turbulencias y de riesgos.
  • Amistades. La pareja debe llevar una política única de amistades. Una fuente de problemas son las amistades de uno, las amistades del otro. El problema podría ser anecdótico, pero no tanto si la pareja va notando como las confidencias entre los amigos de uno y otro superan la comunicación de la pareja; algo que es aconsejable que no ocurra nunca.
  • Manías, gustos, aficiones diferentes.  ¿qué pasa cuando uno quiere las vacaciones en una playa masiva y otro una casita rural? O si uno quiere jugar al golf y el otro montar a caballo; habrá que contar con otros activos (buen sexo, comprensión, empatía, flexibilidad -hoy tú, mañana yo- etc. etc.
  • El sentimiento de proximidad, de solidaridad, de apoyo, es muy importante en la pareja, y debe hacerse todo lo que sirva para fomentarlo. Hacer la cena juntos, meter juntos los platos en el lavavajillas, encender la chimenea, repasar lo que ha sido el día antes de ir a la cama, compartir las obligaciones del día siguiente... todas esas cosas son muy saludables para la pareja.
  • Piensa en positivo. Pensar en negativo es un estado mental que es demoledor para una persona. Se empieza criticando a una vecina y tras esto se sigue con amigos, familiares, etc. Al final la negatividad llega a la pareja y a nosotros mismos. La falta de autoestima es un peligro para la relación de la pareja. La inseguridad se traducirá en desconfianza, falta de apoyo, etc.
  • Capacidad para perdonar. Cuánto más amas a una persona, más capaz eres de perdonarla. Así de sencillo. La falta de capacidad para perdonar es un mal síntoma: indica que el amor no goza de buena salud. Todos comentemos errores; compréndelos y perdónalos de antemano. Piensa en positivo lo que aporta tu pareja. Practica la empatía, tu perdón es un regalo de amor.
  • Respeto. No son solamente las palabras o acciones fuera de lugar, sino también no permitir que nuestra pareja sea quien es y ocupe el lugar que desea en la vida. Cercenar espacios o posibilidades no aporta a la unidad de la pareja, por el contrario, provoca resentimientos que se van agrandando con el correr del tiempo. Esto también se aplica al revés, si permitís que te limiten a niveles molestos o decididamente intolerables, esto mata al amor, vivan o no bajo el mismo techo.
  • Discutir cuando los ánimos estén calmados: Cuando las emociones como la ira, la rabia, la frustración son muy fuertes es recomendable tomarse un tiempo para “tranquilizarse”, ya que no se puede decir que sean un buen momento para la comunicación.
  • Escoger un solo tema de discusión: Es muy frecuente en las parejas que se entrelacen diferentes temas entre sí. Se puede empezar a hablar sobre la educación de los hijos, y misteriosamente, acabar enganchados en una discusión sobre lo mucho que gasta el otro (dejando sin resolver el primer tema). 
  • Hablar en primera persona en las discusiones.  El vicio de criticar o de interpretar lo que se dice, está muy arraigado en  nuestra cultura. 
  • Ceder en búsqueda del punto medio: Para que un acuerdo sea efectivo debe satisfacer a ambas partes. Si uno cede más de la cuenta, puede tener la sensación de haber perdido en sus objetivos en algún punto del camino, o sentirse como si estuvieran suspendidos en el aire, no saber quién es o que se quiere. Negociar implica tener en cuenta los intereses de ambas partes y esto sólo es posible partiendo de una actitud generosa. Vivir en pareja requiere querer al otro como a “ti mismo”, ni más ni menos.
  • Salir del aislamiento: Para tener una relación equilibrada es importante tener ratos de tranquilidad, de diversión, de compartir con los amigos, de perder el  tiempo juntos, en definitiva de ocio y disfrute, porque ello contribuirá a que ambos nos sintamos más relajados y más satisfechos con nosotros mismos. Estar en contacto con el exterior ayuda a relajarse.


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Consejos para no agobiar a tu pareja


  • No estés todo el tiempo encima, dale su espacio y tómate el tuyo, si alguien se siente ahogado seguramente se soltará para poder respirar. Además si estás pendiente de sus cosas le das a entender que tú no tienes intereses propios y eso te quita méritos ante sus ojos.
  • No estés destacando continuamente sus defectos y ni se te ocurra regañarlo en público y menos aún frente a su familia o amigos. Ese tipo de actitudes causan humillación y terminan generando rencores, si tienes algo que reprocharle que sea cuando están solos.
  • No seas una pesadilla telefónica llamándolo o enviándole mensajes todo el tiempo, parecerá que padeces de algún trastorno obsesivo compulsivo y lejos de resultarle agradable será una tortura de la cual querrá huir despavorido.
  • No lo estés celando con cuanta mujer aparece, no sólo es un fastidio sino que además estarás demostrando que te sientes inferior a esas chicas ya que tienes miedo que te deje a ti por ellas.
  • No le prohíbas que practique o mire los deportes que le gusten, eso es una de las peores cosas que podrías hacer, por el contrario finge que te gustan así podrás acompañarlo y el compartir sus gustos los acercará más.
  • No lo obligues a hacer cosas que no le gustan como ir de tiendas o visitar parientes, alguna vez está bien pero no abuses.
  • No insistas con que te de continuas pruebas de amor y haga cosas románticas, puede que alguna vez se le haya aparecido con una flor, tal vez te compró algo delicado, pero hasta ahí llegó no esperes mucho más. (Fuente)